jueves, 25 de septiembre de 2008

Japón: Cómo dirigirá el gobierno Taro Aso para sacarlo del estancamiento

El recién elegido presidente del Partido Liberal Demócrata (PLD) de Japón, Taro Aso, se convirtió en el primer ministro del país, sucediendo al saliente Yasuo Fukuda, dado el control formación política tiene de la cámara baja del parlamento nipón.

Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre cómo dirigirá el gobierno Aso para salir de los apuros políticos y económicos. 

Retos económicos 

La economía japonesa está debilitada por los elevados precios de la energía y de las materiales primas, así como por la recesión global que parte de Estados Unidos. Aso ha indicado que dará prioridad a estimular la economía en tres años con una política fiscal proactiva. 

Para lograr este atrevido objetivo, anunció que sería "flexible" sobre el equilibrio presupuestario en 2011 y se mostró favorable a incrementar el gasto público. 

Aseveró que se adhería a la promesa hecha por el anterior ejecutivo de subir las pensiones. Apuntó que duplicaría el impuesto sobre el consumo, que ahora está en un 5 por ciento, para cubrir el aumento de los costes de la asistencia social en una de las sociedades más longevas del mundo. 

No obstante, subir el impuesto sobre el consumo es una decisión políticamente sensible y él mismo había afirmado recientemente que no elevaría el impuesto hasta que la economía del país mejorase. 

Pero Aso aún ha de desarrollar un plan concreto sobre cómo ayudar a la economía japonesa ante la ralentización económica mundial y cómo abordar el problema de una fuerza de trabajo joven relativamente escasa que tendría que pagar la mayor parte de ese gravamen. 

Elecciones generales 

El opositor Partido Democrático de Japón (PDJ), que se hizo con la mayoría en la cámara alta del parlamento nipón en julio del año pasado, viene exigiendo que se convoquen inmediatamente elecciones para la cámara baja de la Dieta, que tiene la última palabra en las decisiones. 

La Carta Magna del país permite que el primer ministro convoque las elecciones en cualquier momento antes del próximo mes de septiembre. 

Convocar estas elecciones, sin embargo, conllevaría un riesgo para el PLD, partido que ha gobernado Japón durante más de medio siglo pero que está perdiendo credibilidad por escándalos como el de los fondos de pensiones y generando descontento por otras muchas cuestiones. 

El PLD tiene actualmente dos tercios de los escaños de la cámara baja y las decisiones del primer ministro pueden ser aprobadas con seguridad en el parlamento, incluso si son bloqueadas en la cámara alta. 

La prensa local ha apuntado que el punto clave de las próximas elecciones en la cámara baja será qué partido, el PLD o el PDJ, se convierte en la fuerza mayoritaria en los 480 escaños de la cámara baja. El PLD y el Nuevo Komeito han de conseguir al menos 241 escaños para mantener la mayoría de la coalición. 

El partido de Aso encara una situación de vida o muerte en los comicios, ya que los resultados revelarán la opinión del pueblo respecto a la formación política, comentó en su artículo editorial del martes el diario nipón Yomiuri Shimbun. 

Crecen las especulaciones sobre si Aso disolverá la cámara baja el 26 de octubre para convocar elecciones generales, ya que de acuerdo con una reciente encuesta del Yomiuri Shimbun cuenta con un 59 por ciento de apoyo. El inicio de un nuevo gabinete suele intensificar los índices de apoyo y, si las elecciones generales se celebran pronto, la coalición de gobierno PLD-Nuevo Komeito podría resultar beneficiada. 

Política exterior

Aso es conocido por sus francas opiniones sobre la política interior y la exterior. Ha manifestado que visitar el polémico templo sintoísta Yasukuni es una cuestión interna y no debe crear tensión diplomática con China y Corea del Sur, si bien ha rehusado decir si visitará o no dicho santuario. 

En su última publicación, titulada "Un Japón Extraordinario", Aso comenta que el desarrollo de China como importante potencia económica es "favorable" y que las relaciones bilaterales deben superar el pasado y concentrarse en "la reconciliación y la cooperación". 

Parece que el ex ministro de Asuntos Exteriores, Aso, se mantendrá objetivo y en sintonía con la opinión pública. Primeramente, ha de priorizar las cuestiones internas frente a la política exterior, de acuerdo con un informe elaborado por el Servicio de Investigación del Congreso.

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