martes, 9 de septiembre de 2008

La Colombia de hoy

Carta del Primer Comandante Nicolás Rodriguez Bautista al profesor Estrada.

Sin duda como Usted lo afirma, la partida del Maestro Fals Borda la sentimos los revolucionarios y demócratas, pues dejó huellas imborrables para las nuevas generaciones.

Estudié con mesura los elementos de su Cátedra sobre Colombia y comprendo que sus fuentes sólo pueden presentar un lado muy sesgado de la compleja realidad de esta patria, que se desgrana en dolores y angustias, con deseos infinitos de paz pero con unos problemas enormes, comenzando por la conducta de la clase dirigente consumida en sus ansias de riqueza sin límites.

Esa elite heredera de las políticas santanderistas, deja muy lejos el escrúpulo por los que sufren y tomó por el camino del terrorismo de Estado, para combatir a quienes mantenemos viva la decisión de luchar por un futuro de justicia social, en consonancia con los pasos, que como Usted lo menciona, es el horizonte que señala el continente americano. 

En efecto el flamante embajador colombiano en ese país, fue llamado a declarar en uno de los más recientes escándalos que aquí se han presentado. Omito referirme a ello y más bien le aporto algunos datos relevantes, que muestran la dura realidad política y social de nuestro país, espero que le sean útiles para la nueva versión de su Cátedra sobre Colombia.

Es importante que los jóvenes europeos no miren solamente por los ojos de los turistas que se desembarcan en la ciudad Heroica, conocen las ruinas de la Cartagena colonial, para irse luego a El Rodadero y regresar de nuevo a Europa a comentar la belleza de las mujeres y de nuestro mar Caribe. 

La Colombia de hoy, Profesor, es diferente.

Aquí sin que se inmuten los medios de información que lo saben de sobra, mueren anualmente 15 mil niños, antes de cumplir 5 años, a causa del hambre, a la que técnicamente se le denomina desnutrición; así, tenemos que enterrar dos niños cada hora y sus familias deben tragarse en silencio la amargura, no solo cuando se mueren sino durante la larga tragedia que ello representa.

De otro lado 20 mil niños mueren al año, por enfermedades relacionadas con la ingestión de aguas contaminadas, porque en 114 municipios no hay agua potable, mientras sus corruptas administraciones devoran los miles de millones de pesos destinados a programas de saneamiento público.

En la Colombia que no ven los turistas y aunque lo prohíbe la Constitución, tienen que trabajar dos millones de niños pobres. Además el 12 por ciento de los menores sufren de desnutrición y más del 33 por ciento de los niños entre 1 y 5 años, padecen anemia.

De los 18 millones de niñas y niños colombianos, 36 mil son explotados sexualmente sin que las autoridades hagan nada por evitarlo. 

Aunque la clase gobernante se ha especializado en encubrir la realidad, debe saberse que Colombia presenta uno de los mayores índices de desigualdad en América Latina, ocupando el tercer lugar de esta critica realidad.

De los 44 millones de colombianos, 30 viven en la pobreza y de ellos, 11 millones viven en condiciones de indigencia.

Colombia es el segundo país con mayor número de desplazados en el mundo, con cerca de 4 millones de compatriotas sufriendo esa dramática realidad.

Colombia es el tercer país con mayor número de refugiados en el mundo, con 552.000.

Colombia se adjudicó en el 2.007, el vergonzoso segundo puesto del desempleo en América latina y el Caribe, con un 11,6 por ciento.

Colombia tiene una de las coberturas universitaria más bajas de América Latina. 

La clase gobernante de espaldas a esta dramática realidad, en vez de buscar soluciones, se empeña en una guerra contra los luchadores populares, que le cuesta al país 22,21 billones de pesos, equivalente al 6,5 por ciento del Producto Interno Bruto. El gasto en defensa es pues superior a la suma de todas las asignaciones para salud, educación y saneamiento ambiental.

Algunas cifras de esa guerra demuestran, que en Colombia entre 1.982 y 2.005 se cometieron 3.500 masacres y fueron desaparecidos más de 15.000 colombianos y sepultados en 4.000 fosas comunes; entre ellos se ha asesinado a 1.700 indígenas, 2.571 sindicalistas y más de 5.000 dirigentes políticos de izquierda.

Los grupos paramilitares, sus victimarios les han robado además, seis y medio millones de hectáreas de tierra.

Ocurrieron 955 ejecuciones extrajudiciales y 235 desapariciones forzadas atribuidas a las Fuerzas Armadas o sea 1.190 violaciones al derecho a la vida perpetradas por agentes estatales en los últimos cinco años.

De julio de 2.006 a junio de 2.007 se registró el mayor número de ejecuciones extrajudiciales, mas de 236, perpetradas directamente por la fuerza armada gubernamental.

A los grupos paramilitares, que siguieron activos luego del falso proceso de desmovilización, se atribuyen 3.530 violaciones al derecho a la vida, cometidos entre el 1 de diciembre de 2.002 y el 30 de junio de 2.007, cuando ya se encontraban en ese supuesto proceso de desmovilización.

En igual período, nueve defensores de derechos humanos perdieron la vida y tres fueron desaparecidos a manos de los grupos paramilitares.

Respetado profesor, aunque las cifras acá consignadas han sido publicadas por acreditados institutos u organizaciones investigativas, omito las fuentes en razón de la brevedad y de paso evito que los servicios de inteligencia colombianos puedan acusar a dichos entes, como facilitadores de la propaganda de una organización insurgente, a la que catalogan como terrorista.

Cordialmente, 

Nicolás Rodríguez Bautista.
Primer Comandante del ELN.

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