jueves, 25 de septiembre de 2008

Los Kirchner arreglan con el Citibank


Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

Dijimos en su oportunidad que la decisión de pagarle al Club de París no resolvería ninguno de los problemas de financiamiento que alegaba el gobierno kirchnerista, sino que era el primero de los peajes que le imponía el capital financiero para evitarle una nueva cesación de pagos o ‘default'.

Dicho y hecho. Los gurúes internacionales declararon aquel primer pago ‘insuficiente' y los Kirchner decidieron arrimar más el bochín: aumentar las tarifas de luz y gas, y ahora pagarle a los ‘bonistas' que habían quedado afuera del canje - y que el matrimonio había jurado que dejaría en gateras para siempre. Con el reconocimiento a los bonistas la deuda argentina sube en 30.000 millones de dólares y se acerca así a los 200.000 millones de dólares, arriba del 70% del PBI, mucho más de lo que la Presidenta señaló en su discurso en las Naciones Unidas. Hay que decir que la deuda implícita es mucho más alta porque debe incorporar una parte que se indexa por inflación y por el PBI, y que por lo tanto crece en forma automática. El arreglo con los bonistas es propiciado por los mismos bancos que llevaron a Argentina al ‘default' de 2001 y, más aún, incumplieron con el seguro que protegía a los depósitos contra una corrida bancaria -firmado, entre otros, con Martín Redrado, actual presidente del Central. 

Este arreglo con los ‘bonistas' ocurre en una situación de crisis mundial, en la que los bancos y los Tesoros de los principales países están raspando la olla para conseguir el dinero necesario para rescatar a los bancos en quiebra. Los Kirchner, por lo que se ve, se han anotado en el primer lugar de los que ofrecen a su país como contribuyente para financiar ese rescate capitalista. Este pago al capital financiero internacional no tiene contrapartida: no es cierto que facilite el financiamiento internacional, por la simple razón de que éste se encuentra completamente paralizado. El gobierno ‘nacional y popular' opera como un régimen de cipayos. 

El pago a los bonistas tiene características de fraude, como ocurre también con el pago al Club de París. En primer lugar, porque no se investiga esa deuda, por ejemplo, para saber qué proporción de ella no se encuentra ya en manos de sus titulares originales porque ha sido adquirida con enorme descuento por bancos y fondos especulativos. Por otro lado, como ocurriera con el conjunto de la deuda que se fue acumulando en los últimos años previos al colapso de 2001, fue colocada con engaños entre pequeños ahorristas del exterior, como quedó harto demostrado en los tribunales italianos. Son esos bancos, no Argentina, los que deberían resarcirlos. La mayor parte de la deuda con el llamado Club de París era privada y fue estatizada con procedimientos como los seguros de cambio, o la ejecución de avales o garantías públicas. 

Es incuestionable que estas decisiones de pagar han sido tomadas bajo la presión de una situación potencial de ‘default', desatada por esa misma crisis mundial, que se ha llevado 20.000 millones de dólares en fuga de capitales del país en el último año. Por eso no puede ser separada de la decisión de renegociar los llamados ‘préstamos garantizados', que surgieron en la última fase del gobierno de De la Rúa, la cual le dará a los bancos que la organicen jugosas comisiones. El gobierno pretende suplantarlos por otros, a un plazo más largo, que no incluyan cláusula de indexación por inflación. Pero a cambio de esto ofrece pagar un plus sobre la tasa de interés que se fija en las operaciones entre el Banco Central y el sistema bancario, que tiende a reflejar la tasa de inflación corriente. No es una tasa fija y por lo tanto queda sujeta a las relaciones de fuerza entre la banca privada y el Estado. Dada la debilidad financiera que acabó reconociendo el matrimonio gobernante - con esta renegociación, el pago a los bonistas y el regalo al Club de París- , no es difícil decir quién tiene las mejores cartas. 

Los K han salido a pagar cuando las reservas del Banco Central han dejado de subir como consecuencia de la salida de capitales y de la caída de los precios internacionales de lo que Argentina exporta, aunque no de lo que importa. Asimismo hay que señalar que las reservas brutas están disminuidas por deudas del Central con los bancos por 20.000 millones de dólares (o sea que las reservas netas no superan los 27.000 millones de dólares). El Banco Central tiene depositadas las reservas en el exterior a cambio de un rendimiento que ha caído considerablemente como consecuencia de la reducción de la tasa de interés oficial en Estados Unidos y de la devaluación del dólar. Hoy está pagando por la deuda que ha contraído con los bancos una tasa mayor que la que recibe en el exterior. En definitiva, los Kirchner han decidido someterse a la extorsión internacional después de haber puesto al país en un estado de vulnerabilidad. 

Pero el capital internacional no se dará por satisfecho con esto, lo toma a cuenta. Es otro peaje. Vienen por un realineamiento político completo, que en el plano nacional acabe con las huelgas obreras y las movilizaciones populares en todos los terrenos y que en el internacional aísle a los procesos nacionales o antiimperialistas -no importa lo limitados que sean-, y ponga fin a la ola pre-revolucionaria en América Latina. No es casual que la Presidenta haya reivindicado la reunión de Unasur para tratar la situación de Bolivia, queriendo demostrar que existe un orden político organizado en América Latina capaz de contener las movilizaciones revolucionarias y defender con eficacia los intereses de los grandes propietarios y capitalistas. 

Naturalmente, todos estos planes y compromisos -antipopulares y antinacionales- son dibujos en la arena. En el plano financiero se los llevará puestos la crisis internacional, como ha venido ocurriendo con todos los que se han diseñado en el último año aquí y en el exterior. Lo mismo ocurre en el plano político: cuando todos daban por hecho ‘un golpe de estado fascista' en Bolivia que rompería un supuesto ‘empate catastrófico' entre las regiones de ese país, una movilización campesina hacia el oriente, con cortes masivos de carreteras, invirtió el rumbo de los acontecimientos, que nunca hubieran podido ser otros si no fuera por el papel de freno de los ‘nac & pop' del Altiplano. 

Argentina ingresa en una nueva etapa: de crisis del oficialismo y del régimen político, así como de nuevas desilusiones del pueblo con la demagogia kirchnerista. Es necesario: 1) proseguir el trabajo de crítica implacable del nacionalismo burgués para ganar a las masas a una alternativa socialista; 2) desarrollar todas las tendencias de lucha por las reivindicaciones parciales con vistas a su unificación y a una lucha de conjunto; 3) destacar todas las iniciativas de lucha que surgirán de parte de los trabajadores de los países imperialistas para mostrar la oportunidad histórica del socialismo como una actividad colectiva de los obreros y campesinos de todos los países. 

Foto: La presidenta Cristina Fernández de recibe los saludos del banquero David Rockefeller luego de su exposición en el "Council on Foreign Relations", en Nueva York. / Autor: PRESIDENCIA DE LA NACION

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