martes, 16 de septiembre de 2008

MERETZ – TZAVTA – CONVERGENCIA – ICUF: Repudian

La AMIA es un espacio de toda la comunidad y no una sinagoga. La separación entre personas de sexo femenino y masculino en el auditorio de la Institución Central de la Comunidad Judía de la Argentina, como la experimentada por la concurrencia que acudió a escuchar a un rabino fundamentalista llegado de Israel, está en abierta contradicción con las leyes de no discriminación que rigen en nuestro país y las reglas de convivencia que siempre supo tener la AMIA.

Que el rabino Yechiel Weizman, embanderado en posturas de neto corte racista y ampliamente conocido como tal en el Estado de Israel, tenga espacio para esparcir su prédica de odio hacia terceros en esa institución, con una trayectoria histórica de pluralismo y convivencia con todas las expresiones religiosas, es una aberración; con el agravante que llega a nuestro país con el auspicio de AMIA y es presentado por el actual Presidente de la Institución. 

Este hecho toma otra dimensión cuando las autoridades de Amia propiciaron que el mencionado sujeto difunda sus diatribas discriminatorias en los colegios de la red escolar judía.

Frente al insólito reclamo de separación a los asistentes y la posterior disertación en la conferencia mencionada precedentemente, queda expuesta de manera clara que la clasificación entre “judíos genuinos y no genuinos” es la matriz política de la actual conducción de AMIA.

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