lunes, 29 de septiembre de 2008

Perspectivas de un conflicto que se les complicó, fuera el provocador Mario Oporto, aumento de salarios ya

DELEGADOS DE BASE - SUTEBA LA PLATA

Luego de las 48 horas del paro docente del jueves 25 y el viernes 26, que tuvieron un acatamiento altísimo en toda la Provincia, la patronal educativa bonaerense por boca de Mario Oporto y de Alberto Pérez; jefe de gabinete de Scioli; salió a ladrar amenazas a diestra y siniestra; demostrando en primer lugar que el famoso “diálogo racional conseguido en las comisiones paritarias” se fue por el caño.

El ministro Oporto perdiendo toda la compostura de un demócrata -si es que alguna vez la tuvo- no pierde oportunidad para declarar que la única propuesta salarial valida es la suya. A los maestros, lo único que nos queda es aceptarla o sufrir las consecuencias. Valiéndose del chantaje más despreciable el Sr. Ministro recuerda sus orígenes y amenaza “escuela que para, escuela a la que se le descuenta”.

Pero, si alguna enseñanza nos deja el profesor Oporto es que las Comisiones Paritarias tienen un funcionamiento armónico mientras se ajusten a los intereses económicos del gobierno provincial; caso contrario y del modo más abusivo y brutal el gobierno decreta su fracaso “histórico” y baja las cortinas.

Que aprendan los Baradel y Petrocini, que durante meses vinieron vendiéndole buzones a los docentes a favor de esta integración al Estado: Cuando al gobierno no le convienen las negociaciones, aun por minúsculas y miserables que sean las diferencias entre las propuestas salariales de unos y otros, recurre a la coerción y al apriete no a la “racionalidad negociadora entre pares”.

Mario Oporto, en su desesperación de ministro que se va o que a esta altura debería haberse ido, decreta el fin de las paritarias y con esto deshace en unas semanas toda la artimaña montada durante más de un año por el gobierno de Solá y los Baradel-Petrocini, para engañar a los combativos trabajadores del magisterio provincial.

En realidad, la política que Scioli intenta aplicarle al conflicto docente es absolutamente desmesurada, sobre todo si tenemos en cuenta los “sacrificios” que la burocracia docente le ofreció.

En principio, el propio aumento reclamado por los gremios es tan insignificante como el de la propia propuesta oficial: sumas en negro, achatamiento de la pirámide salarial, etc. Pero esta vez con un agregado. Fue la propia burocracia sindical docente, la que en un hecho sin precedentes en la lucha gremial, invitó al gobierno a descontar en forma anticonstitucional dos días de paro a los trabajadores. Esto sienta un antecedente de extraordinaria peligrosidad para las luchas futuras.

Oporto no lo vio o no supo verlo, pero la burocracia de Baradel-Petrocini le estaba vendiendo el art.14 bis, “de derechos y garantías”, por un aumento en la masa salarial de apenas 50 millones, según se dice.

En segundo lugar, la aparición patoteril de este Ministro, viejo conocido de los docentes, afirmando: “no hay un peso más, hasta acá llegamos”; fue el detonante que avivo el fuego de un paro provincial de extraordinaria masividad. La realización de asambleas muy numerosas (y hasta con público) en algunas seccionales y un cuadro de debate generalizado entre las bases del gremio.

Scioli puso en crisis sus acuerdos con la burocracia sindical docente justo cuando más la necesita.

Las masivas muestras de combatividad docente, en medio de un clima cargado de amenazas, aprietes con descuentos y extensión del ciclo lectivo, difícilmente retrocedan “espontáneamente, una vez que los maestros comprendan nuestra oferta” como declara el ministro. Hay rumores de que la propia DGCyE realizaría una especie de “consulta a las bases”, impulsada por los inspectores de escuelas, para hacer más comprensible su oferta (¿?). El gobierno provincial en su desesperación parece haber perdido la chaveta.

Ya se discute entre las bases del gremio, que si esta consulta “baja” nadie se debe prestar a responderla.

Otra salida, señalada por el diario La Nación, para salir del impasse en que se encuentra el conflicto, es que el gobierno decrete la conciliación obligatoria a través del Ministerio de trabajo.

Esta estrategia ya fue puesta en funcionamiento en algunas provincias, siempre con escasos resultados. Es que la “conciliación” entre partes, si la realiza la patronal no es conciliación, sino imposición.

La masividad del paro de 48 hs. muestra que todas las maniobras oficiales de apriete naufragaron y que el animo de lucha entre los trabajadores de la educación provinciales está intacto y para asumir medidas mayores en la semana que se inicia.

Hay que multiplicar las asambleas y movilizaciones y discutir un pliego de reivindicaciones, que incluya el aumento salarial acorde a la canasta familiar y al básico; ningún descuento a los docentes en lucha y por la defensa del IPS. Hay que rechazar las propuestas miserables, tanto de la burocracia como del gobierno.

La patronal aprende rápido, y ahora lo que Scioli-Oporto plantean para reprimir el conflicto en Provincia de Buenos Aires; Macri lo plantea para reprimir a los docentes porteños.

A la unidad de las patronales se le corresponde la unidad de los trabajadores. Debemos coordinar medidas conjuntas en provincia y capital para sumar fuerza al reclamo.

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