martes, 16 de septiembre de 2008

¿Por qué Karzai espera ansioso la brigada norteamericana?

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

El anuncio hecho por Bush del desplazamiento de una brigada (entre 4.000 a 5.000 hombres) del ejército yanqui destacado en Irak hacia Afganistán, ha sido recibido con júbilo por el “presidente” de este último país. Como se ha podido evidenciar, el movimiento talibán está cada vez más activo y prácticamente ha llegado hasta la periferia de Kabul, la capital de Afganistán.

Sólo un año atrás este movimiento aparecía como resistiendo en la zona sur de ese país, en tanto que, en el norte, dominaban las fuerzas de la Alianza, integradas a las fuerzas gubernamentales bajo el mando de Hamid Karzai. Hoy los talibanes andan como Pedro por tu casa. Hasta en el norte operan sin grandes problemas.

¿Qué ha sucedido? La resistencia iraquí se vio debilitada por la intransigencia y los excesos de Al-Kaeda en Irak. Estos excesos provocaron la ruptura entre muchos grupos de combatientes sunitas con Al-Kaeda, claro está que no afecta a todas las organizaciones sunitas, pero sí a una gran parte de ellas. Eso provocó, además del distanciamiento, la lucha militar por el dominio de zonas y ciudades. USA aprovechó este conflicto para sacar una ganancia. Sus representantes conferenciaron con los representantes de la mayoría de estas organizaciones sunitas en Jordania y con muchas de ellas se llegó al acuerdo de interrumpir sus acciones militares contra las fuerzas de ocupación a cambio de pago en forma de sueldos a sus militantes, además de proporcionarles armas livianas y abastecimiento militar. Pero no todas las organizaciones sunitas se han vendido a los norteamericanos, y eso se ve en que las acciones, aunque han disminuido en intensidad, siguen su curso y provocan bajas tanto a las fuerzas de ocupación como a las fuerzas del gobierno títere de Irak. La situación sigue siendo frágil en Irak y así lo mencionó anteayer a la BBC, el jefe de las tropas norteamericanas en ese país, el general David Petraeus. Otras razones que no se mencionan mucho es el aumento de la represión contra la población civil. Décimas de miles de “sospechosos” han sido detenidos y mantenidos en prisión. La lucha religiosa entre Chiítas y sunitas ha provocado un exilio masivo de la población hacia los países fronterizos y además estas sectas han conformado verdaderos cantones en donde no se vive mezclados. También hay que considerar el aumento progresivo de fuerzas de combate norteamericanas en Irak. Pero, una guerra que se había dado por terminada, después de cinco años continúa y ni las fuerzas de ocupación ni las fuerzas del gobierno títere controlan todo el país. Por esa razón, las fuerzas que se envían a Afganistán son bien reducidas, si se toma en cuenta que en Irak hay más de 155.000 soldados norteamericanos y más de 100.000 mercenarios al servicio de las industrias, las empresas, bancos, personalidades y otros. Y estos mercenarios -los perros de la guerra- colaboran tanto en la represión como en las operaciones militares.

El movimiento talibán parece haber aumentado potencialmente. Si antes se calculaba en unos 8.000 combatientes, hoy se cree que son alrededor de 14.000 muyahedines los que participan activamente en la lucha. Además, han aprendido de sus errores y eso se evidencia en que han mejorado la táctica empleada en las emboscadas. Sólo el día viernes 12 de septiembre, una emboscada talibán al norte de Kabul contra un convoy de implementos logísticos del ejército títere, provocó la muerte de varios guardias, entre ellos algunos “perros de la guerra”. Algunos de ellos fueron capturados por los talibanes. Seguramente, serán torturados y después decapitados como acostumbran hacerlo. Así también ocurrió con muchos soldados soviéticos capturados durante la invasión soviética a Afganistán. 

La situación en Afganistán es muy delicada y todo indica que los talibanes tienen mejor armamento y mejor organización gracias al apoyo que les prestan desde Pakistán las fuerzas afines a ellos. El movimiento fundamentalista en el noroeste de Pakistán es fuerte y durante años ha tenido en jaque a las fuerzas gubernamentales de Pakistán. USA ha llegado a la conclusión que para poder disminuir la fuerza de los talibanes tiene que atacar las bases de apoyo en territorio paquistaní. El día de hoy, 15 de septiembre, según fuentes oficiales del gobierno pakistaní, las fuerzas de seguridad de fronteras pakistaníes habrían rechazado una incursión de helicópteros cerca del pueblo Angor Adda. Pero las noticias son contradictorias, por cuanto un alto jefe del ejército pakistaní lo negó. Lo más probable que las fuerzas yanquis estén realizando incursiones con el objeto de aumentar la información que ellos tienen del apoyo de los islamistas a los talibanes. Y que el ejército pakistaní sólo hizo un acto demostrativo, pero no atacó realmente a los helicópteros. El actual gobierno, en esencia pronorteamericano tiene que mantener una fachada de independencia política y militar, lo cual es a todas luces lo contrario. 

Karzai se encuentra en una encrucijada. Después de siete largos años de guerra, los talibanes porfiadamente se han quedado, se han hecho más fuertes y no han abandonado la lucha armada. No hay duda que una retirada norteamericana y de las fuerzas de la ISAF de Afganistán provocaría el derrumbe del gobierno de Karzai. Y nadie apostaría ni un centavo por su cabeza.

La estrategia que tienen los Yanquis ahora en Afganistán, es operar con fuerzas especiales, reducidas pero fuertemente apertrechadas y apoyadas por material aéreo, en el territorio pakistaní que se supone da cobijo y apoyo a los talibanes. Eso implica llevar la guerra a territorio pakistaní. Es probable que, si así ocurre, una parte importante del pueblo de Pakistán rechace esta intromisión y la violación de sus límites internacionales. El gobierno actual se encontraría en una difícil situación. Por un lado, como aliado de USA y por acuerdos bilaterales debería someterse a este tipo de acciones y, por otro lado, exponerse a un rechazo masivo de su propio pueblo, y seguramente, de parte de las FFAA que, aunque fuerzas reaccionarias, también poseen cierto nivel de patriotismo y de empatía por el creyente musulmán en lucha con los nuevos cruzados. Lo más probable es que las incursiones de fuerzas yanquis sea contraproducente para el actual régimen pakistaní. Aunque Karzai aplauda estas acciones, está más preocupado de la seguridad de Kabul que de la eficacia de las acciones yanquis en territorio pakistaní.

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