martes, 30 de septiembre de 2008

Rusia se prepara

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Un analista ha dicho que con lo sucedido recientemente en Osetia del Sur, Rusia dejó bien claro hasta donde son permisibles las fronteras de la OTAN, la belicista Organización del Tratado del Atlántico Norte.

En pocas palabras, Moscú está convencido de que para Washington y el resto de Occidente, el Kremlin no ha dejado de ser un enemigo a reducir y derrotar y, sin dudas, para una nación que fue potencia global cimera, no es fácil admitir semejante grado de hostilidad, menosprecio y deshonestidad.

La OTAN, al ritmo de los tambores de la Casa Blanca, toca ya las divisorias rusas. Los Estados Unidos se preparan para dislocar en Europa del Este su sistema antimisiles. Yugoslavia fue destrozada por la política imperialista, y ahora Osetia del Sur aparecía en la lista de desgajados, esta vez a cuenta del gobierno pro-norteamericano de Georgia.

En consecuencia, Rusia no solo ha respondido sobre el terreno a las circunstancias creadas por sus oponentes, sino que, además, se prepara para disuadir cualquier locura proveniente de los belicistas globales.

Precisamente el pasado 19 de septiembre Moscú dio a conocer la prueba exitosa de su misil estratégico Bulava, instalado a bordo de un submarino, que junto a los Topol M, con base en tierra, son una garantía para la defensa nacional y resultan totalmente capaces de burlar la titulada sombrilla atómica estadounidense.

Los misiles Bulava poseen tres fases y combustible sólido, y constituyen el armamento nuclear que será emplazado en los futuros sumergibles nucleares de IV generación, clasificados por los rusos como proyecto 955, clase Borei.

Diseñados y construidos por el moscovita Instituto de Tecnología Térmica, los Bulava disponen de un alcance de ocho mil kilómetros y pueden portar hasta 10 ojivas nucleares de guiado autónomo.

Según sus proyectistas, el misil Bulava, debido a su alta velocidad y la capacidad de modificar sobre la marcha su trayectoria, deviene prácticamente imbatible por los sistemas de defensa antimisiles existentes, incluso el que actualmente desarrolla el Pentágono.

Fuentes militares rusas aseguran que el Kremlin planea la construcción de siete submarinos clase Borei para el 2015, dotados con misiles como el puesto a prueba el 19 de septiembre último.

Nada, que Rusia parece haber asumido seriamente la enseñanza de aquella vieja frase antillana que reza: Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Moscú no cierra los ojos.

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