lunes, 1 de septiembre de 2008

Uruguay: El tablero del Frente Amplio comienza a moverse. Mujica juega sus piezas para posicionarse ante la "izquierda"

Carlos Santiago (especial para ARGENPRESS.info)

Tanto fue el cántaro a la fuente llevado por los analistas y los politólogos, que tuvo finalmente contingencias indeseables como el empuje de la “pasta base”, rompiéndose ese cántaro en mil pedazos iniciándose, a destiempo (como siempre) la campaña electoral.

Ya se tendieron en la pista algunos de los contrincantes e iniciaron abiertamente la carrera hacia la candidatura presidencial, que no quiere decir para nada – qué quede bien claro – el ese adelantamiento sea el camino más idóneo al sillón presidencial. No en vano por meses los distintos corrillos políticos uruguayos, siguiendo fiel a sus costumbres, en lugar de analizar los temas profundos del país, comenzaron a barajar a izquierda y derecha nombres, tendencias, supuestas posiciones de los tantos sectores que tiene el Frente Amplio, sin entender que ese “vicio” tan uruguayo de politizarlo todo, lo que es una clara desviación intelectual, puso la carrera ante los bueyes en lugar de un camino preelectoral idóneo.

Y finalmente, dejando atrás las especulaciones, el líder del MPP, José Mujica comenzó a jugar su ajedrez para lograr – mucho antes del tiempo que debiera y que sería el adecuado para asegurar el voto – apoyos de sectores y posicionarse con fuerza dentro del esquema frenteamplista. Haber cambiado claramente de posición en torno a la anulación de la Ley de Caducidad, que anteriormente rechazaba, es un evidente intento de agrupar tras su figura a los sectores que apoyan la medida a la que se opone, con razones fundadas, el gobierno y varios constitucionalistas, como José Korzeniak, quienes sostienen que la anulación de la norma - que se aplica desde la salida de la dictadura y que ya ha determinado situaciones jurídicas difíciles de revertir – no cambiará en nada la situación y que solo servirá para crear expectativas en caminos a recorrer, que según esas opiniones, no existen.

El politólogo Jaime Yaffe, uno de los primeros en intentar interpretar la jugada del ex guerrillero tupamaro, sostuvo en un análisis primario, que el cambio de posición de Mujica (otro de tantos ¿y van?) aleja al líder del MPP de las posiciones del presidente, Tabaré Vázquez, que tiene posición explícita sobre este tema y que además se ha manifestado favorable a la candidatura del actual ministro de Economía, Danilo Astori, que se lanzará abiertamente a la carrera electoral, cuando renuncie a su cargo el 4 de setiembre, al regreso de la delegación que integra y que acompaña a Vázquez por una gira europea.

Sin embargo también Astori ha ido jugando piezas, buscando perfiles que hagan potable su candidatura dentro de un mar contradictorias opiniones que lo cuestionan, especialmente provenientes del centro del espectro social, por la incidencia del IRPF (allí están las encuestas negativas que allí lo prueban) y desde la izquierda de la coalición, que ahora – con la novedosa voltereta de Mujica – debería comenzar a mirar con otros ojos al candidato del mayor grupo integrante de la coalición de izquierda.

Pero ese apuro en el manejo de nombres y de candidaturas por parte de los grupos de opinión frenteamplistas, nos parece que incidirá en forma dudosa al faltar tanto tiempo, (todavía un año y dos meses), para el acto electoral, en que la consolidación definitiva de los que encabezarían a los encolumnados para competir por la candidatura a presidencia por la izquierda.

Su éxito o fracaso dependerá de muchas cosas, entre ellas la incidencia que puede tener sobre nuestra economía la crisis que parece avecinarse en el mundo de las finanzas, con la caída sostenida de los “commodities” Que los candidatos frenteamplistas tengan realmente posibilidades de mantener las diferencias sobre los partidos tradicionales o “históricos”, que seguramente se alinearán en un haz para competir en un eventual balotaje, es harina de otro costal con una respuesta dudosa.

El vicio de las candidaturas, tan adictivo como la “pasta base” y, quizás tan dañino para el proceso político del país como la droga para los jóvenes que, indefectiblemente, luego de pasar por la locura desembocan en la muerte, puede servir para quebrar las bases mismas de las seguridades con que los frenteamplistas enfrentaban de antemano la futura contienda electoral.

Y existen elementos objetivos para sostener la convicción de que el camino que llevaría a repetir el triunfo electoral, está todavía abierto. No en vano existen elementos externos sustancialmente favorables, como el crecimiento notable del precio de las materias primas que multiplicó el valor de nuestra producción por mucho, a lo que se sumó – claro está – las bondades de una adecuada administración de los recursos con un intento distributivo que si bien no logró un exponencial resultado, sirvió para mejorar en mucho la situación de los asalariados (vía consejos de salarios), combatiendo paralelamente – no en vano se produjo un crecimiento consecutivo que ya lleva cinco años – los índices de desocupación que ya se encuentran a niveles estructurales.

La mejoría del mercado interno determinó un crecimiento industrial y, por supuesto, la reducción de la capacidad ociosa existente, factor preponderante – nos parece – en el achicamiento del número de desocupados, lo que chocó contra algunas concepciones abstrusas del gobierno en torno al llamado Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, uno de los “caballitos de batalla” del gobierno de izquierda que, en nuestra modesta opinión, también se ha convertido en su posible “Waterloo”.

Podemos equivocarnos, pero nos parece que se erró el disparo, apuntando sobre los asalariados y jubilados – los sectores en que es más fácil de recaudar ya que no tienen la posibilidad de “escurrirse”, como los dueños del capital – en una “sui géneris” fórmula de justicia tributaria que llamaríamos “intra clase”, porque solo se aplica en los sectores de clase media, tratando de que los que ganan algo más paguen más para favorecer – se dijo- a los que ganan menos.

Los especuladores, grandes capitalistas, grandes fortunas y empresas, quedaron fuera de la imposición progresiva que se dirigió, en una peligrosa política económica, al corazón mismo de la militancia frenteamplista que está integrada, obviamente, por este tipo de trabajador y jubilado. Creer, como algún integrante del gobierno, que los excluidos del impuesto, hecho magnificado más de la cuenta, porque en realidad quedan afuera del mismo los que no alcanzan a los mínimos imponibles. Ello es, en nuestra opinión, un camino publicitado que mueve a un tren en una vía muerta.

Los que ganan poco saben muy bien que no pagan porque están en una situación cuasi ruinosa, en que sus sueldos y jubilaciones no llegan a las cifras mínimas que permiten una existencia adecuada. Un trabajador que tenga un sueldo que linde con la canasta básica de alimentos, que ya supera los 30 mil pesos mensuales, es sancionado con un alto impuesto que supera el 20 por ciento.

Claro, el Estado necesita recursos. Hay que financiar la seguridad, la defensa nacional, la educación, la salud, hacer frente a las deudas externas, pagar sueldos y contribuir a las jubilaciones y para ello se necesitan recursos cuantiosos. Pero, ¿el camino más idóneo fue el elegido? ¿No pudo haberse buscado un sendero más justo, gravando también a los grandes tenedores de capitales, acción debió realizarse con la suficiente inteligencia, atendiendo justos “equilibrios” para que los capitales no se escaparan del país? La inversión extranjera es importante, más allá de que se debe controlar y evitar sus extralimitaciones, pero no debe reinar ese interés sobre todos los demás.

El ejemplo de la empresa Botnia es aleccionante, ya que su puesta en marcha significó y determinará cambios muy profundos y la modernización de nuestra estructura productiva que solo, telarañas muy viejas y que todavía no se han removido, como es el caso de AFE, siguen deteniendo.

Resumiendo. Dentro del actual panorama, algo a la uruguaya, bañado en nuestras pequeñeces políticas, en el cual no aparecen por ningún lado los que sostengan que la lucha que llevan en la coalición de izquierda no es por candidaturas, ni por perfil ismos en post de nuevos lugares en el futuro gobierno. Incluso quienes se definen por la reelección presidencial.

Para englobar esta afirmación permítaseme terminar la nota con una cita: “Hace dos o tres meses, un amigo uruguayo me alcanzó – decía la periodista argentina, Alicia Dujovne Ortiz, en nota publicada por Página 12 y fechada en París - un manifiesto escrito en francés, llamativa y conmovedoramente titulado Utopía, que un grupo de socialistas y ecologistas “transversales” franceses acababa de dar a luz. Como en este momento, en el PS de este país se arrancan las mechas preparando congresos asesinos, le pregunté qué pensaba de la posible ascensión de tal personajito socialista frente a tal otro y ligado con el de más allá, que era, hasta hace poco, su enemigo jurado. “Ah, no –me contestó–, nosotros no presentamos candidatos, sino ideas”

Esas palabras se adaptan perfectamente al sainete uruguayo, quizá menos emotivo que el francés, pero al que éste no tiene gran cosa que envidiar si bien se mira. Veremos ahora cómo se perfila Astori luego de la “movida” para ganar a la izquierda iniciada por Pepe.

Veremos.

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