miércoles, 24 de septiembre de 2008

Venezuela: “Nosotros, yanquis de mierda, sépanlo, estamos dispuestos a ser libres pase lo que pase y cueste lo que cueste”

EL TOPO OBRERO

El jueves 11de septiembre, el presidente Chávez dijo las palabras que titulan este artículo, ante una concentración de trabajadores, estudiantes, amas de casa y desempleados que fueron a manifestarle su apoyo, ante el develado plan de magnicidio en el cual está involucrados militares (hasta un general)y civiles.

Chávez advirtió una vez más que si los EEUU arremeten contra Venezuela, esta suspendería todo envío de petróleo que consta de1.1 millón de barriles diarios. Esta advertencia también había sido realizada en un mitin del PSUV en Puerto Cabello.

Estas palabras precedieron a la expulsión del embajador de los EEUU en Venezuela, Patrick Duddy, como gesto de solidaridad con el gobierno y hermano pueblo de Bolivia, que está sufriendo una ofensiva de las bandas fascistas y temores ciertos de la gestación de un golpe de estado.

Este movimiento político del presidente se da a pocas horas de ser develado un plan de magnicidio, donde algunos de los supuestos implicados ya están bajo interrogatorio en la División de Inteligencia Militar (DIM), según declaraciones del Ministro de la Defensa, General Gustavo Rangel Briceño.

Entre los supuestos implicados están el mayor Helímenes José Lamarca Soto, quien desertó de la FA desde el 13 de febrero de 2002; el teniente coronel Ruperto Chiquinquirá Sánchez Cáceres, comandante (acrivo)de la Policía Aérea en la Base Aérea Libertador de Maracay, el general de la Guardia Nacional Wilfredo Barroso Herrera, añadiendo que esperan " que asista también y dé su comparecencia el señor vicealmirante Carlos Millán Millán", uno de los que conversa en la grabación, así como "el general de la Aviación Militar Bolivariana en situación de retiro Eduardo Báez Torrealba".

Como vemos, la conspiración se desarrolla tocando alto y medios mandos militares, que “por ahora” se ha logrado develar a tiempo, pero nunca eliminado de raíz el mal, pues la razón subsiste que no es otra que la sociedad capitalista, donde las multinacionales y sus aliados nacionales se mueven a sus anchas con todo el poder que les da el ser poseedores de los medios de producción, y aquí queremos aclarar que es de TODOS y no solo de los medios de comunicación, como parecieran tratar de hacernos creer ciertos “revolucionarios” incrustados en el gobierno, que la burguesía quiere derrocar.

Si la burguesía venezolana no realiza hoy las mismas acciones que su homóloga boliviana, tan solo es porque “por ahora” no cuenta con la base social para hacerlo, pero recordemos que durante el 2002 provocó la masacre de Puente Llaguno.

El gesto del presidente Chávez de expulsar al embajador yanqui como una demostración más de solidaridad con Bolivia, lo apoyamos sin ninguna reserva, así como la advertencia de cortar el suministro petrolero a los EEUU si arremete militarmente a Venezuela. Esta acción es una de las tantas que genera contradicciones con los EEUU y que hace a Chávez “intragable”.

Los planes de magnicidio y los ataques fascistas en Bolivia tienen una misma raíz contrarrevolucionaria. Son el intento del imperialismo y sus aliados burgueses nacionales por restaurar “el orden burgués en casa” en contra de nuestros pueblos. Frente a estos ataques la respuesta tiene que ser una sola. Una donde no es suficiente con la expulsión del embajador norteamericano o la detención de los conspiradores para defender dos partes del mismo proceso revolucionario latinoamericano. El presidente tiene que dar el paso decisivo y expropiar todas las multinacionales asentadas en nuestro país y a sus aliados de los monopolios nacionales, junto al sistema bancario, bajo control obrero. Tiene que usar su peso para empujar las mismas medidas en Bolivia. En este punto ambas revoluciones tienen las mismas tareas que cumplir si quieren salvarse de la furia de la contrarrevolución burguesa.

La UNETE, los Consejos Comunales, todas las organizaciones sociales obreras y populares tienen que ponerse a la cabeza de las movilizaciones en defensa de nuestra revolución y de la revolución boliviana, que formamos parte de una sola revolución socialista, la latinoamericana, sin patronos, burócratas ni corruptos.

Tenemos que tomar la calle para defender la vida del presidente Chávez ante el ataque de la burguesía reaccionaria y sus brazos de sicarios, pero también para derrotar y sacar del gobierno a todos esos infiltrados, que como los conspiradores recién descubiertos y todos aquellos que impiden el desarrollo del Poder Obrero y Popular. Movilizarnos para derrotar la política económica que permite que los empresarios nos golpeen con sus aumentos de precios y de todos aquellos que violentan los derechos laborales, como una forma de tratar de desmoralizar las filas del movimiento obrero y restarle así fuerza social al gobierno.

Vamos todos unidos a derrotar las políticas conspirativas de la burguesía y el imperialismo. Vamos unidos a luchar por la expropiación de los monopolios y oligopolios y el sistema bancario, como la mejor defensa del proceso revolucionario venezolano y boliviano.

Vamos a movilizarnos por la unidad de los pueblos Indo afro, hispano americanos en contra del capitalismo que azota a nuestros pueblos.

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