lunes, 27 de octubre de 2008

Argentina: Las empresas sacan de La Pampa casi mil millones al año

Juan José Reyes (LA ARENA)

Los datos surgen de comparar lo que pagan las firmas por dos impuestos, ingresos brutos y sellos. La suma millonaria equivale al 60 por ciento de la facturación total de todos los bienes y servicios.

El giro de remesas de ganancias y utilidades hacia las casas matrices fuera de La Pampa por parte de las empresas privadas nacionales y extranjeras radicadas en la provincia (telefonía básica y celulares, gas, cable, bancos, hipermercados, petroleras, casino, electrodomésticos, micros, correos, constructoras y firmas franquiciadas) es cada día mayor y alcanza cifras multimillonarias (no se computan ventas por correspondencia).

Los datos obtenidos a través del pago de ingresos brutos (Régimen del Convenio Multilateral) y del gravamen a los sellos (financiaciones con tarjeta de crédito) mostraron que salen de aquí, como distribución de la base imponible de estas firmas, casi 3.000.000 de pesos diarios, es decir algo así como 1.000 millones de pesos al año a través de ingentes operaciones bancarias mensuales en giros.

Si algo queda claro, luego del anuncio de que en 2009 se instalarían Wal-Mart, Easy, Famularo y posiblemente Mc Donalds, es que la salida de remesas de las grandes firmas a sus casas matrices será cada vez mayor. Un informe de la Comisión Arbitral del Convenio Multilateral (Comarb) presidida por una pampeana, la ex titular de la Dirección General de Rentas local, Alicia Cozzarín de Evangelista, las empresas de otras jurisdicciones son responsables del 64 por ciento de la generación de divisas que salieron de las provincias en 2007.

Por tanto, puede afirmarse que sólo desde La Pampa, tales compañías, giraron un récord de 980 millones de pesos a sus casas centrales. Esa cifra es equivalente a casi un tercio del próximo presupuesto 2009 de La Pampa. Incluso esa suma millonaria en pocos años se duplicará en caso de radicarse las empresas antes nombradas.

Más allá del empleo generado, hasta ahora no hay ningún estudio sobre el impacto de las transferencias de fondos (utilidades, dividendos y beneficios) y menos aún cuando son monopólicas (cable, gas, casino, etc.) y oligopólicas (telefonía, celulares, etc.).

Dos tributos

En La Pampa, ingresos brutos es un gravamen cuya percepción y fiscalización se encuentra a cargo de la D.G.R. Su determinación es sencilla (es un porcentaje sobre la facturación total) siempre que el contribuyente desarrolle su actividad en una sola jurisdicción. La cuestión se complica cuando la actividad se ejerce en más de una provincia o cuando sus casas matrices están fuera, pero actúen comercialmente acá.

Para evitar pagar varias veces el tributo en las distintas jurisdicciones se llevó a cabo en plena dictadura militar (en agosto de 1978 y por La Pampa firmó Jorge Omar Andrade) un acuerdo que permitió distribuir el total de las ventas que realizan los contribuyentes entre los estados provinciales en los que desarrolla su actividad, para luego pagar ingresos brutos en cada uno de ellos en función al monto de ventas que le haya correspondido en virtud de esa distribución.

Ese acuerdo es el llamado el Convenio Multilateral, por el cual es posible saber cuánto facturan estas grandes empresas en La Pampa y cuánto dinero generado aquí es remitido como remesas de utilidades a sus casas matrices.

Otro tributo, éste de raigambre exclusivamente provincial como lo es el impuesto a los sellos, también permite mensurar los dineros que fluyen fuera de La Pampa a través de algunas financiaciones. Si bien las alícuotas son diferentes para cada una de las actividades, cuando se aplica el impuesto a los sellos a las tarjetas de crédito para posdatar ventas a través del dinero plástico, es posible informarse también del dinero que sale fronteras afuera cuando le es aplicado a firmas cuyo origen no es pampeano.

La alícuota general del impuesto a los sellos por los créditos o financiaciones materializadas a través de plásticos de crédito paga el 2,4 por ciento anual, calculado en proporción al tiempo. En cambio el Convenio Multilateral (controlado por una comisión plenaria y otra arbitral de la zona centro que comprende a Córdoba, La Pampa, Santa Fe y Entre Ríos), que funciona como la gabela a los Ingresos Brutos local, tiene una alícuota general para la mayoría de las actividades del 2,5 por ciento.

Pero no dejan ese 2,5, sino porcentajes notablemente inferiores. Todos los Contribuyentes cuya actividad con mayores ingresos esté encuadrada en el régimen general del artículo 2° del Convenio Multilateral tienen como alícuota el 0,8 por ciento. Pero también hay regímenes especiales: construcción abona el 0,1, transportes 0,5, profesiones liberales 0,7, comisionistas e intermediarios 0,01y producción primaria e industrias 0,25 por ciento sobre el total de las ventas declaradas.

¿Quién controla?

Sin duda las firmas de capitales no pampeanos que operan en el área comercial y de servicios en la provincia son de un porte tal que difícilmente sea posible saber cuáles son sus facturaciones, más allá de que lo que pueda conocerse a través de ingresos brutos y sellos.

Las cifras de dinero que pagan las grandes empresas que trabajan en La Pampa, pero que sus casas matrices están en Buenos Aires, Córdoba o Santa Cruz, involucra al casino, supermercados, bancos, telefonía básica y celulares, cable, correos, combustibles, electrodomésticos, financieras, empresas informáticas, etc. También utilizan este mecanismo de pago quienes tienen el sistema de franquicias, es decir que se apropian pagando un respectivo canon, de un nombre de fantasía reconocida o simplemente de una marca.

Los números son sorprendentes: 980 millones de pesos anuales de facturación global pueden observarse como base imponible para los pagos de las gabelas del Convenio Multilateral y el impuesto a los sellos, que pocas veces regresan en inversiones.

En otras palabras: salen del circuito comercial pampeano, según el Código Único de Actividades del Convenio Multilateral (CUACM), unos 3 millones de pesos diarios, que ingresan como ganancias empresarias a firmas que realizan la totalidad de la inversión fuera de la región donde extraen sus dineros, dejando en ésta únicamente los fondos para pagos de salarios, algo de algunos impuestos locales y de tasas municipales.

Esto es lo fiscalmente aceptado, es decir lo computado impositivamente, no figurando aquí el mercado negro (marcas falsificadas) ni otras actividades fuera de la ley, que según la media mundial son el doble de las del circuito económico legal. No solo se les grava con menos ingresos brutos y sellos que a un operador local, sino que cuando son empresas de origen extranjero envían remesas al exterior (llamados pagos de transferencia).

Lo concreto es que hoy se va de La Pampa casi el 8 por ciento del Producto Bruto Geográfico (PBG). O dicho de otro forma, casi el 60 por ciento de la facturación total de todos los bienes y servicios en la provincia en el año.

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