jueves 2 de octubre de 2008

Argentina no está desacoplada de la crisis global

Ricardo T. Rivas (XINHUA)

El comportamiento que han evidenciado los indicadores económicos locales más conocidos contradice el discurso que repetidamente emite el gobierno de la presidenta Cristina Fernández respecto de que Argentina está desacoplada de la crisis global.

En las últimas dos jornadas de negocios, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), bajó y subió junto con Wall Street.

El valor del dólar, que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) acota con eventuales compras o ventas para regular el mercado cambiario, en el mismo lapso temporal creció hasta ubicarse en torno de los 3,15 pesos por unidad.

Los productos exportables primarios que han aportado holgados superávit a las cuentas fiscales nacionales desde 2002 -soya, trigo, girasol, maíz, por mencionar sólo algunos- también han caído sensiblemente en sus cotizaciones, lo que permite proyectar menores ingresos en la caja estatal.

El barril de petróleo procedente del oeste norteamericano, del Mar del Norte o de Venezuela, hasta pocas semanas se vendía en casi 140 dólares, y hoy se comercializa por debajo de los 98.

El presidente venezolano Hugo Chávez Frías, incluso, desde Manaos, Brasil, sostuvo que ese valor "puede caer hasta los 85 dólares", lo que indica que Venezuela tampoco dispondrá de excedente dinerario fresco para prestar a su colega Cristina Fernández.

De allí el valor estratégico que para el gobierno local tienen las propuestas que en las últimas horas realizaron tres entidades bancarias internacionales para reabrir negociaciones con los tenedores de bonos del Tesoro argentino en situación de "default".

Los "holdouts" -así conocidos- son acreedores de unos 20.000 millones de dólares de bonos locales en mora porque, en 2005, cuando el ex presidente Néstor Kirchner y el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, renegociaron el default en el que este país se encontraba desde diciembre 2001, se negaron a aceptar una quita en el capital de 65 por ciento.

De allí que, el contenido de las "Proposal Letters" que Fernández recibió de manos de los ejecutivos de los bancos Citi, Deutsche-Bank y Barclays, Juan Bruchaut, Marcelo Blanco y Gustavo Ferraro, respectivamente, para resolver la situación, aparece como relevante.

Argentina aún permanece en situación de mora frente al Club de París, un conjunto de 19 países a los que adeuda, también desde diciembre 2001, más de 7.000 millones de dólares.

Si bien Fernández anunció el 2 de septiembre pasado que ese día ordenó pagar esa deuda con reservas internacionales de libre disponibilidad, nada se sabe desde entonces acerca de cómo marchan las negociaciones en ese sentido.

Las últimas semanas dan cuenta clara de que muchas son las cosas que cambiaron en el panorama económico coyuntural y futuro para no pocos países emergentes, más allá de las expresiones gubernamentales argentinas para asegurar reiteradamente que la crisis no llegará hasta estas costas.

Coincidentes economistas y académicos locales, de reconocidas trayectorias aquí y en el exterior, no opinan en el mismo sentido que la mandataria.

Uno de ellos, Marcelo Lascano, aseguró que "cuando la crisis tiene esta envergadura, la enfermedad afecta desde el más saludable hasta el más débil".

Señala también que la situación en Estados Unidos genera en el orden global "un escenario de miedo" y, consecuentemente, de descenso en el consumo, porque "lo primero que se hace es no consumir", por lo que estima que "es probable que, en ese escenario, disminuyan los precios de los 'comodities'".

"Al bajar el precios de la soya, el trigo y otros, se reducen los derechos a las exportaciones (las mal llamadas retenciones), y el Estado sufre un debilitamiento en los ingresos fiscales, fundamentales para mantener el superávit gemelo, el fiscal y el comercial", advirtió Lascano.

En cuanto al crecimiento local, que en los últimos años creció a un ritmo anual superior al 8,5 por ciento, Marcelo Lascano recordó que, si como consecuencia de la crisis Asia y Estados Unidos "disminuyen la demanda, los países que proveen, como Argentina, verán mermada sus propias demandas de productos, se generará menos trabajo y, por consiguiente, (se pagarán) menores salarios".

Señaló como "una fantasía total" imaginar que este país podría sacar alguna ventaja a partir de la crisis, porque si bien "la globalización es financiera", los menores precios en los "comodities" devendrán en "menos liquidez, (y) menos dinero circulando".

Por su parte, Luis Secco -también economista- coincidió con Lascano en que "el foco principal de contagio (de la crisis) para Argentina llegará desde el lado comercial, por la caída en la demanda y en los precios de las materias primas, principal producto de exportación del país".

Este analista explicó que "el consumidor de Estados Unidos, que equivale a la suma de los consumidores de China y la India multiplicada por seis, va a gastar menos, y eso significará menor crecimiento para todos los países, incluida, claro está, Argentina".

Desde ese lugar, instó a "olvidarse de la idea del desacople del país respecto del mundo" ante esta situación, porque "este es un cambio total del escenario internacional que le va a pegar a Argentina".

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.