martes, 7 de octubre de 2008

Bolivia: Las garras melladas de la derecha boliviana

Joaquín Rivery Tur (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

La oligarquía boliviana que se expresa a través de los Prefectos (gobernadores) de Santa Cruz, Tarija, Trinidad y Chuquisaca se sentó a la mesa de conversaciones con el gobierno del presidente Evo Morales porque se le mellaron un tanto las garras.

Tuvieron que tirar de las riendas y sentarse. El único régimen de silencio cómplice estuvo en Washington, que no condenó este terrorismo porque no le puede sacar partido.

El problema principal de los llamados comités cívicos, verdaderos partidos políticos de la reacción, ahora agrupados en CONALDE (Consejo Nacional Democrático), es que su aspiración real apunta a eliminar de raíz el proceso de transformaciones profundas emprendido por el Presidente y sus seguidores.

Esa derecha de antidemocracia ilimitada estuvo dos semanas en conversaciones que revelaron cierto adelanto, mientras duraron, pero cuando no pudieron romper el programa de gobierno recogido en una Carta Magna redactada por una Asamblea constituyente elegida por la mayoría, se levantaron de la mesa sin firmar acuerdos, porque el Movimiento al Socialismo que dirige Evo Morales no negocia con los principios que los llevaron al Palacio Quemado.

Parece haber en la oligarquía acogida en CONALDE un olvido enfermizo de los métodos que ellos mismos impusieron. Todo en Bolivia se ha dirimido en las sacrosantas urnas que forman la religión de Washington y los ricos locales siempre y cuando los resultados les sean convenientes.

Todos los sufragios favorecieron abiertamente a Evo Morales y a sus ideas de refundar un país, donde los excluidos eran los más pobres de América, por tanto tienen todo el derecho del mundo para ensayar la aplicación de sus conceptos en búsqueda de un mundo con mayor justicia social.

Independientemente de la justicia, del derecho constitucional, del derecho moral e histórico y de los anhelos de los bolivianos en mayoría, los oligarcas no quieren ceder ni un milímetro de sus privilegios.

La derecha está molesta con el cambio, las nacionalizaciones, los repartos de tierras, las pensiones a la vejez, pues todo lo ven como movimientos contra sus intereses particulares.

Ya los Prefectos de la oposición anunciaron que impedirán la celebración de la consulta constitucional en sus departamentos (un franco delito antidemocrático), donde se teme que los planteamientos del presidente Evo Morales se hagan realidad y se refunde el país para bien de las grandes masas acompañantes del que es hoy un líder indiscutible de su pueblo.

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