viernes, 10 de octubre de 2008

Colombia sigue siendo el país de la violencia y el crimen


Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

Los colombianos todos, yo mismo, que acabo de cumplir 87 años de edad en los que la mayor y permanente actividad ha sido la acción política contra la violencia y los crímenes que se han instaurado y consolidado en Colombia, en busca de una nueva sociedad democrática, que si bien es una aspiración profunda de la mayoría de los gobiernos y naciones suramericanas, en nuestro territorio colombiano sigue siendo una utopía lograr la transformación social y poner fin al golpe constante y creciente de la criminalidad y los asesinatos políticos y sociales.

He venido reiterando las denuncias de la criminalidad actual en Colombia, bajo el gobierno del presidente pro-norteamericano y de ultraderecha Álvaro Uribe Vélez, pero sin instrumentos y medios para registrar directamente los crímenes políticos y sociales en todas las áreas del territorio nacional. Tengo que utilizar las muy escasas informaciones al respecto de los grande periódicos de circulación nacional, como el diario español El Tiempo, que fue hasta hace poco tribuna de la democracia colombiana, y El Espectador, el más antiguo diario de Colombia fundado a fines del siglo XIX, caracterizado por una política democrática y de denuncia de crímenes y de delitos, y que además fue víctima de uno de los monstruosos atentados criminales que se han cometido en Colombia, pero que ahora ha reiniciado su publicación diaria, abriendo la esperanza a los colombianos todos de que se rescate la información diaria de los crímenes que siguen cometiéndose y dominando a este país.

Los dos periódicos de provincia, El Heraldo de Barranquilla que es de grande circulación en la Costa Caribe colombiana y El Universal de Sincelejo, son mi fuente directa de los crímenes regionales y locales que se cometen diariamente. Sin embargo, en el resto del territorio nacional la criminalidad política y social no cesa, no disminuye, pese a que los medios de comunicación regionales y locales mantienen con mucho coraje la política de denuncia diaria de los crímenes que se cometen en forma constante por los grupos paramilitares, narcotraficantes, miembros de las fuerzas armadas y sobrevivientes actividades de las viejas guerrillas.

El Heraldo de Barranquilla del 6 de octubre informa que la Fiscalía colombiana capturó en el sureste del país a 7 policías sindicados de asesinar a un oficial de esa Institución y a otro compañero, y de pertenecer a una organización de cobros de la mafia. Estos delincuentes fueron capturados por la intervención de uno de los Fiscales especializados en esos crímenes.

Ayer miércoles 8 de octubre concurría un acto en homenaje póstumo al ex- presidente Carlos Lleras Restrepo, de quien fui colaborador como Gobernador del Departamento de Sucre y Ministro de Agricultura, especialmente para impulsar y empujar la Reforma Agraria que tenía y tiene la oposición de todos los grandes terratenientes y de la derecha conservadora, liberal y de toda especie que se mantiene viva en Colombia. Lleras Restrepo impulsó con vigor y energía el Programa de Organización de los Campesinos de todo el país como el instrumento fundamental para impulsar y ejecutar la Reforma Agraria. Tuve el orgullo de ser su único gobernador de todo el territorio colombiano que tomó como bandera impulsar la Revolución Campesina y la Reforma Agraria en el Departamento de Sucre, de estructura económica y social latifundista, desde la época española de la Colonia. En Sucre tomó vigor y se puso en marcha, bajo mi propia acción como gobernador, el Programa de Organización Campesina, bajo la orientación del propio presidente Carlos Lleras Restrepo, quien declaró, que no habría reforma agraria en Colombia, mientras no la tomaran en sus manos los propios campesinos sin tierra. Por eso me dio todo el apoyo para crear y poner en acción la primera Asociación de Usuarios Campesinos de Colombia que fue creada en el Departamento de Sucre como actividad fundamental de mi propio gobierno regional. Fui el único gobernador del presidente Carlos Lleras Restrepo que tomó como su propia bandera la consigna de organizar al campesinado e impulsar a la Reforma Agraria. Esta conducta colocó contra mí a toda la oligarquía latifundista del país. Pese a todo este notable esfuerzo, la derecha liberal conservadora terrateniente ha impuesto sus objetivos acabando la reforma agraria en Colombia y recurriendo a todas la formas de violencia contra el campesinado.

Precisamente en el homenaje al Doctor Carlos Lleras Restrepo, me encontré con el historiador Jorge Orlando Melo autor de numerosas obras de la historia de Colombia y quien como director de la Biblioteca Luis Ángel Arango convirtió esta institución en una de las más grandes, poderosas y diversificadas bibliotecas del mundo. La Biblioteca Luis Ángel Arango convertida en fuente de suministros de libros y de trabajos científicos para los colombianos de todas las clases, especies y género.

Jorge Orlando me preguntó si yo había leído el estudio que acaba de publicar en internet sobre los últimos 50 años de violencia política y criminal en Colombia. Le informé que no, pero lo he hecho hoy al escribir este artículo para Argenpress.info.

La primera gran conclusión de Jorge Orlando Melo es que “en Colombia han muerto por homicidios, excluyendo los homicidios culposos en accidente de tránsito, aproximadamente 709.000 personas entre 1958 y 2007. Esta cifra puede tener alguna subestimación por omitir los homicidios en los que no fue posible recuperar los cadáveres de las víctimas. Esto puede afectar un poco más la cifra de 1998-2003, cuando hubo muchos municipios en los que las víctimas fueron descuartizados, enterrados en fosas comunes o arrojados a los ríos”.

Eso es la realidad colombiana, que hace que desde antes 1948, cuando fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán, único candidato liberal y de izquierda a la Presidencia de la República, se desató una nueva violencia en todo el territorio nacional, ejecutada por la fuerza pública, la policía y las organizaciones político-militares de la derecha.

Esa sola violencia según la investigación de Jorge Orlando y su grupo de trabajo, logró determinar el asesinato de aproximadamente 709.000 colombianos. Y el baile sigue. En estos momentos, bajo el gobierno de Uribe Vélez hay nuevos y más constantes asesinatos. Están a la moda en varias regiones del país el asesinato de jóvenes de todos los sexos, pertenecientes a las clases medias, bajas de todas las ciudades y poblaciones. Son secuestrados y asesinados en Bogotá y en otras regiones y enterrados después a varios miles de kilómetros del lugar del crimen. Lo grave, lo alarmante es que el presidente Álvaro Uribe Vélez, por conducto de su Ministro de Guerra Juan Manuel Santos, no han podido desmentir, sino por el contrario confirmar la versión oficial para ocultar esos crímenes de decir que “fueron muertos en combates contra las Fuerzas Armadas” lo cual ha resultado una monstruosa mentira, pues no solamente fueron asesinados sino que sus cuerpos fueron despedazados. El secuestro y asesinato de jóvenes que habitan en las grandes ciudades especialmente en Bogotá, para asesinarlos y luego enterrarlos en fosas comunes a cinco, seis y siete mil kilómetros de Bogotá o del lugar del crimen, es lo que podríamos llamar con espanto la nueva modalidad de crímenes y asesinatos en Colombia bajo el gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez y de su Ministro de Defensa Juan Manuel Santos. Colombia tiembla de miedo y de ira, y todos nos estamos preparando para lo peor bajo el gobierno actual de este país.

Foto: Alvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia. / Autor: Municipio La Dorada


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