viernes, 10 de octubre de 2008

Confundidos por sus propias mentiras

Manuel E. Yepe

Un periodista estadounidense dice haber presenciado en la ciudad de Bayamo, en el oriente cubano, "un experimento comunista que consiste en permitir que los trabajadores disfruten de algunas cosas que solo los extranjeros y los cubanos adinerados podían disfrutar, como una hamburguesa, una divertida sesión de jazz en un bar y cocteles bien cargados".

No sorprende que un ciudadano estadounidense, sometido por los medios de prensa y la publicidad a la idea de que solo el orden capitalista y la sociedad de consumo prometen placeres terrenales, se exprese como lo hace el periodista al notar los esfuerzos que hace una sociedad socialista por encontrar fórmulas enriquecedoras de la vida espiritual de los ciudadanos sin traer aparejadas las crueles exclusiones consustanciales al capitalismo.

El proyecto socialista que desarrolla Cuba hace medio siglo ha tenido que enfrentar mucho más que embargos y difamaciones. En verdad ha sufrido el más inhumano acoso y constantes presiones que han requerido de mucha creatividad defensiva para contrarrestar la desproporción de recursos entre agresor y agredido.

Cuando el bloqueo estadounidense contra el pueblo cubano se inició, incluso antes del triunfo insurreccional de enero de 1959, la unidad del pueblo y la capacidad inventiva innata de los cubanos, con una sabia conducción de su dirigencia, encontró apoyo en la solidaridad de todos los pueblos oprimidos del mundo y, sobre todo, de los gobiernos de países en los que habían llegado al poder anteriormente revoluciones antiimperialistas.

Un golpe que pudo haber sido demoledor propinó a Cuba el colapso de la Unión Soviética y del campo socialista europeo que, de hecho, entregaron – al menos temporalmente- a ese conjunto de naciones a la hegemonía estadounidense significando ello un reforzamiento del bloqueo, las agresiones y las amenazas de aislamiento. ¡Un doble bloqueo!, llamaron los cubanos a la situación que se les presentó.

La organización comunista que es vanguardia de la revolución y el gobierno cubano dirigieron la estrategia del "período especial" para resistir.

Ha sido –porque aún el "período especial" está vigente en muchos aspectos- una tarea titánica, considerando que el gobierno de los Estados Unidos decidió aprovechar la coyuntura para intensificar el bloqueo y surgieron nuevas medidas de acoso contra toda actividad económica de la isla para definitivamente ahogarla y traer de nuevo a Cuba al redil.

Algunas de las más importantes medidas que fueron adoptadas para hacer frente al "período especial" a fin de sobrevivir la ofensiva adicional del gobierno estadounidense implicaban concesiones al mercado y, a través de ello, al surgimiento de algunas inequidades indeseables.

(Se dice que los partidarios de la economía centralizada, en momentos de crisis, acuden al mercado, en tanto que hasta quienes abogan por el capitalismo más fundamentalista de mercado, en momentos de crisis, tratan de resolverlas con la participación centralizada del Estado. Véase si no el comportamiento del "establishment" estadounidense en relación con su crisis crediticia y financiera actual).

Las medidas dispuestas por el gobierno cubano para lograr la maravilla de haber sobrevivido la crisis del doble bloqueo, jamás significaron que Cuba estuviera buscando o deseando o aceptando un retroceso al capitalismo. Los cubanos aprecian el "buen vivir" de los ciudadanos del sector privilegiado de los países capitalistas, pero no debe olvidarse que Cuba luchó y ha resistido medio siglo de agresiones, presiones, aislamiento y difamación para disfrutar de una sociedad de iguales.

Lo que observó en Bayamo el periodista Will Weissert, según su artículo difundido por la agencia Associated Press el 4 de octubre de 2008 es uno de los muchos "experimentos comunistas" para hacer más placentera la vida de los ciudadanos sin concesiones a desigualdades oprobiosas como algunas que aún perduran y que habrán de ser eliminadas más temprano que tarde, en la medida que ello pueda hacerse sin poner en peligro la continuidad del proceso de construcción socialista y su perfeccionamiento constante.

Como experimentos que son, pueden dar los resultados esperados y, por ello, generalizarse. O pueden no triunfar y dar lugar a nuevos experimentos con los mismos propósitos.

¡Que por algo la revolución es la madre de todos los cambios!

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