miércoles, 1 de octubre de 2008

Crisis colombiana en la crisis mundial

Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

Les envío la copia de la grabación de una charla del periodista asesinado Jaime Garzón echa por su noticiero de televisión, antes de que Uribe Vélez fuera elegido Presidente de la República y era gobernador de Antioquia. Creo que fue el único periodista colombiano que previó el rumbo retardatario y pro-norteamericano de Uribe Vélez.

Ahora me explico por qué asesinaron con tanto odio y crueldad a Jaime Garzón, héroe del periodismo colombiano, quien fue asesinado por denunciar la violencia, injusticias y crímenes políticos de la derecha colombiana.

Comentario del periodista Jaime Garzón sobre la situación colombiana de violencia:

-Que orgullo patrio sentí, al ver la revista esta “Semana” que trae en la tapa al pacifista y cooperativo dignísimo Gobernador de Antioquía, Doctor Álvaro Uribe Vélez, un hombre de mano firme y pulso armado, líder que impulsa con su aplomado cooperativismo pacíficas autodefensas, y él iluminado en los soles de Barú ha dado en llamar “Convivir”.

Acierta la Revista Semana en cabeza del dirigente vástago de Cesar Gaviria, al proyectar sobre el escenario nacional a esta neolumbrera neoliberal de esta nueva época, ¡caray!

Es que a Álvaro le cabe el país en la cabeza, él vislumbra todo ese gran país como una zona de orden total, es decir, como un solo “convivir” ¡caray!, donde la gente de bien por fin podamos disfrutar de la renta en paz como debe ser y será él, quien por fin traiga a los redentores soldados norteamericanos que les humanizarán el conflicto y harán de Uribe Vélez el dictador que este país necesita.

¡Buenas noches!

El 12 de agosto de 2008, el diario El Espectador de Bogotá, publicó la siguiente nota:

Tema del día| 12 Ago. 2008 - 10:07 pm
Jaime Garzón, nueve años después
Por: EL ESPECTADOR

El 13 de agosto de 1999, el humorista Jaime Garzón se dirigía, a las 5:30 de la mañana, hacia la emisora Radio net, cuando dos sicarios le propinaron cinco tiros en la cabeza.

Se cumplía así la orden dada por el entonces jefe de las autodefensas, Carlos Castaño, de asesinarlo por su presunta participación como mediador en la liberación de secuestrados en poder del Eln.

Garzón presentía que lo iban a matar. Se lo dijo días antes a sus amigos. Buscó la manera de que la orden fuera reversada y hasta le pidió a Castaño que lo matara bien, que no lo fueran a dejar como a Antonio Navarro.

Hoy se cumplen nueve años de la muerte del periodista y humorista, recordado por sus representaciones de Godofredo Cínico Caspa, el abogado; Néstor Elí, el vigilante del edifico Colombia, y Heriberto de la Calle, el lustrabotas.

A Castaño lo condenó la justicia en 2004 a 38 años de prisión, pero no pagó un solo día de cárcel. Fue un proceso con testigos falsos y montajes extraños. Hace poco, el jefe paramilitar Éver Velosa dijo en una declaración ante Justicia y Paz que Castaño mandó matar a Garzón por encargo de algunos militares. La Fiscalía no se ha pronunciado. Y el crimen de Jaime Garzón sigue en la impunidad.

Comentario sobre la violencia colombiana, de Apolinar Díaz-Callejas:

En Colombia, las reacciones contra la violencia y crímenes que diariamente se cometen a lo largo y ancho del país son en ocasiones y más ocasiones de que la divina providencia salve al país. Hoy, toda la Nación está de pie y en las calles pidiendo el máximo castigo, la cadena perpetua, para el autor o autores del secuestro del niño de 11 meses de edad, secuestrado en los alrededores de Bogotá, la capital de la República, donde se supone que exististen las máximas garantías contra el crimen en todo el país. El propio padre del niño reconoció su participación y sus gestiones para vincular a otras personas al acto criminal. Bogotá y las poblaciones vecinas donde acaba de aparecer el cadáver del niño envuelto en una bolsa, se han puesto de pie protestando y pidiendo cadena perpetua para los responsables.

El problema es que estos crímenes y otros contra ciudadanos comunes y corrientes y contra campesinos, se están cometiendo en todo el territorio nacional. Hay algunos departamentos en que prácticamente todos los días hay asesinatos de campesinos y otras personas. La violencia de más de 60 años que sufre Colombia desde el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, el notable líder popular liberal, que estaba a punto de ser elegido Presidente de Colombia, impulsó la violencia partidista y antidemocrática de los sectores más retardatarios del país. Esta violencia no ha parado hasta el día de hoy.

Es un tema diario de la conversación entre los colombianos, comentando los últimos crímenes del día.

La cuestión ha llegado a que, en la actualidad, solamente la prensa regional de los departamentos informa detalladamente de los crímenes que a diario se comenten en la respectiva región. Los únicos dos periódicos de circulación nacional editados en Bogotá, El Tiempo, hoy de propiedad de una de las más fuertes empresas de la derecha española, y El Espectador, un diario fundado en el siglo XIX, que fue víctima de toda clase de atentados y del asesinato de uno de sus directores, que en estos momentos ha reanudado su publicación como diario, con propósito de circulación nacional, se esfuerza por volver a las prácticas democráticas que lo caracterizaron por más de un siglo de publicación. Los crímenes de las regiones de provincia no tienen espacio en lo que aquí llamamos la gran prensa.

La violencia de asesinatos de campesinos y de toda clase de personas se siguen cometiendo permanentemente sin que aparezca la presencia eficaz del Estado, pues el ejército y la fuerza pública están concentrados en exterminar de Colombia los dos grupos guerrilleros sobrevivientes que surgieron hace 60 años con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán.

La realidad colombiana es que en la crisis universal de las naciones en el siglo pasado y en el que está corriendo, se ha expresado con toda clase de violencias y crímenes contra las personas humanas, especialmente las pertenecientes a los sectores campesinos y obreros. Colombia es una de las víctimas peores de la violencia clásica y de ultraderecha que se ha extendido por el mundo, como por ejemplo: En solo Irak, han muerto 4000 soldados norteamericanos enviados por el presidente Bush a invadir y a matar iraquíes por cuenta de los interés políticos y petroleros de ese gobierno, símbolo de la ultraderecha mundial. En estos momentos tiene tropas combatiendo en varios países del Medio Oriente como parte de su política para apoderarse de nuevo de la industria petrolera de estas naciones generalmente de la cultura árabe. Esta política de agresiones norteamericana no ha impedido que los pueblos de África, América del Sur y Asia estén combatiendo heroicamente por conquistar el poder y construir sociedades democráticas y defensoras de sus intereses populares nacionales. Hay una manifiesta reacción popular mundial contra la explotación económica y social a que siguen siendo sometidos la mayoría de los pueblos del mundo. Por eso la violencia de todo género, incluida la que se ejerce contra los niños que tienen expresiones de horror, como en Colombia, se mantiene como una actividad constante de la crisis mundial. Así, los crímenes que se cometen diariamente en Colombia, de los cuales muy poca información da la prensa nacional, son parte de esta crisis mundial, extremada en nuestro país por uno de los peores regímenes antidemocráticos y violentos como es el gobierno de Uribe Vélez. Colombia está llena de miedo a la represión y a una política agresiva contra el pueblo colombiano y contra una democracia, con el apoyo militar de soldados norteamericanos llegados por el llamado Plan Colombia, que son gentes que pertenecen a las organizaciones paramilitares del todo el mundo en países como Estados Unidos, Israel y otros.

¿Qué hacer? ¿Cómo salir del infierno de violencia social en que vivimos? El presidente Uribe Vélez no oculta su propósito de lograr dos o varias reelecciones sucesivas, pese a que una buena parte de los congresistas adeptos a su gobierno se encuentran encarcelados por la inmensa corrupción en los procesos electorales, por el uso ilimitado de dinero para la compra y pago de votos. En estos momentos, precisamente, hay una huelga nacional de los funcionarios del Poder Judicial que reclaman solución a sus problemas de baja remuneración y otros que el gobierno no resuelve deliberadamente, pese a que ello ha implicado la parálisis nacional de la Administración de Justicia. Es algo que no ocurre sino en Colombia, países de África, Asia y algunos piases de América Latina.

Quebrar esta situación, sacar al país de este infierno, derrotar los proyectos gubernamentales represivos del Presidente Álvaro Uribe Vélez, reconquistar la paz y el orden jurídico es la más grande tarea que tenemos los colombianos. Yo siempre he creído y luchado junto a ase pueblo. Sé que seguiré luchando hasta el final de mi propia vida.

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