viernes, 24 de octubre de 2008

El Salvador: Campaña sucia al basurero

José Mario Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

Sin duda alguna el tema que más ha trascendido en el ámbito interno esta semana tiene que ver con el impulso masivo, por parte de la derecha salvadoreña, de la campaña negra o sucia dirigida contra el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, y su candidato a la presidencia, el periodista Mauricio Funes; circunstancia que en esta ocasión tiene a su vez trascendencia externa, tanto por denuncias de injerencia de la derecha transnacional, como por la utilización de imágenes y la voz del presidente venezolano Hugo Chávez Frías, en una absurda y desgastada difusión de la idea que de ganar el Frente se perderían las remesas de los salvadoreños emigrados a los Estados Unidos y los beneficios que algunos de ellos gozan temporalmente para trabajar en el país del norte.

Aunque este mismo argumento fue utilizado antes de las elecciones de dos mil cuatro cuando Schafik Hándal disputaba la presidencia ante el actual mandatario, Antonio Saca, y cuya sustentación ha sido sobradamente desmontada, al parecer los ideólogos de Arena, o algunos de sus simpatizantes, al amparo de organizaciones fantasmas o de origen internacional, insisten en el mismo para provocar el miedo de los electores; al argumentar que quien gobernaría sería el mismo Chávez, con lo que se produciría la supuesta reacción en contra de la administración estadunidense por el abierto enfrentamiento que aquel mantiene contra el imperio.

Ahora la irrupción de este método no ha sido tan feliz para sus autores anónimos, a pesar de contar con todos los recursos posibles, ya que la actitud de la gran mayoría de los salvadoreños con relación a las elecciones parece ya estar definida por el cambio. Pero además, el momento en que se lanza ha sido también adverso por la cercanía de la Cumbre Iberoamericana a celebrarse a fines de este mes de octubre; con lo cual hay elementos para que organizaciones sociales y personalidades, como el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Oscar Humberto Luna, a quien se le ha sumado el obispo Fernando Sáenz Lacalle – este último de pensamiento conservador demostrado -, quienes han llamado a que cese dicha campaña entre otras razones por los efectos que pudiera enfrentar El Salvador al estar permitiéndose que la figura de uno de sus huéspedes próximos esté siendo involucrado grosera e irrespetuosamente en la política electoral. El mismo Luna ha solicitado al presidente Saca que se pronuncie al respecto, quien evidentemente ha evitado hacerlo cuando los periodistas se lo han solicitado, evadiendo su responsabilidad; y hasta cierto punto, justificando los contenidos expresados en los spots de televisión y radio, si es que en ellos en realidad se dice la verdad, según lo ha manifestado. Además ha sugerido que si alguien se siente ofendido que haga el uso de las instancias correspondientes, precisamente ante el silencio del Tribunal Supremo Electoral, dominado por los votos de la derecha, y que es la autoridad que debiera intervenir y que hace oídos sordos a innumerables demandas de acción.

Por su lado este jueves veintitrés de octubre el candidato Mauricio Funes ha exigido al partido ARENA el cese inmediato de la campaña sucia en su contra, y demandó un proceso electoral limpio en el que se discuta ampliamente sobre los programas de gobierno que proponen los distintos institutos políticos. Además ha afirmado que la campaña sucia es patrocinada por ARENA y grupos apócrifos como el autodenominado Fuerza Solidaria, que buscan desprestigiarlo a través de la difusión de mentiras e infundir miedo a la población. En ese sentido un articulista del diario Co-Latino ha denunciado esta semana que la tal Fuerza Solidaria es una asociación civil que tiene su sede en Caracas y que ha sido engendrada por personajes oscuros de la oposición venezolana, encabezada por Alejandro Peña Esclusa, ex candidato presidencial por el Partido Laboral Venezolano en las elecciones de 1998, y cuyo principal objetivo es detener y luchar contra lo que llaman el avance del proyecto cubano comunista en América.

A parte de esta trasnochada aventura, la presencia de la campaña negra en El Salvador conlleva tantas aristas que ya empieza a surtir los efectos contrarios a los que esperaban sus autores, al recibir el rechazo casi unánime de la sociedad y observándose su aparente retiro de los medios en las últimas horas; aunque sin poder asegurarse si es de carácter permanente o sólo para evitar más inconvenientes coyunturales a la administración de Antonio Saca, quien se tambalea entre su figura como militante arenero o como se le eligió en su momento, presidente de todos los salvadoreños.

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