viernes, 10 de octubre de 2008

El Salvador: Un secreto a voces develado

José Mario Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

Después de semanas de contradicciones en el seno del partido Arena, este jueves su candidato a la presidencia, Rodrigo Ávila, ha anunciado que su compañero de fórmula es el empresario Arturo Zablah, precisamente a quien se le había considerado como el previamente designado por el sector dominante del oficialismo encabezado por el presidente Antonio Saca y sujeto de ataques de sus oponentes al interior.

Este hecho se da en momentos en que el mismo Ávila, en una reciente entrevista al periódico digital El Faro, había descartado anunciar al candidato a la vicepresidencia ante las presiones e interrogantes de muchos sectores, ya que la prioridad que dicho instituto político tenía en esta semana era la confirmación de los candidatos a alcaldes y diputados, y que para ello se ha programado un acto público a nivel de asamblea general para el próximo domingo, aunque de manera sorpresiva se hace el anuncio al fin. Inmediatamente surgen las interpretaciones que diferentes observadores y analistas nacionales han expresado, incluyendo los mismos ciudadanos, que califican tal designación como la esperada, debido a la acentuada promoción que el omnipresente señor Saca ha hecho repetidamente cuando se ha referido al ahora candidato Zablah.

Sin embargo lo que destaca en su elección son las contradicciones que él representa, principalmente al interior de la misma Arena, donde muchos sectores han exteriorizado su rechazo a su designación debido a las posturas que durante años ha mostrado ante la opinión pública como un férreo crítico de las últimas administraciones areneras, en especial la de Francisco Flores Pérez y la actual, lo que le llevó a ser un representante de la oposición a dichos gobiernos de parte de sectores empresariales y políticos, que sin comulgar con la izquierda, coincidieron en muchos de sus planteamientos. Fue notable la concordancia con algunas posiciones que el desaparecido dirigente histórico del FMLN, Schafik Hándal, defendió en torno a la dolarización, en contra de la corrupción y los programas económicos practicados por Arena, precisamente cuando era el candidato para las elecciones de dos mil cuatro. Aún posteriormente se mantuvieron esas coincidencias con el mayor partido de izquierda, y hace más de un año sus posiciones le llevaron a lanzar una campaña mediática que llamó Alianza por el Cambio, y que enarboló con la premisa de sacar a Arena del poder como única solución a los problemas acumulados del país. Llegó a decir enfáticamente que en ese cambio cabían todos, menos Arena.

Esto le agenció apoyos de algunos sectores de centro izquierdistas que lo acompañaron en su plan para auto proclamarse como candidato a la presidencia con dicho propósito, con la premisa que cualquier proyecto en ese sentido obligadamente debía contar con la participación del FMLN para tener éxito. A pesar de coincidir con muchas de sus ideas y propuestas, el Frente fue enfático en asegurar que Arturo Zablah no estaba en sus planes electorales. Este desaire no desalentó al empresario y continuó con sus esfuerzos que pronto tuvo que abandonar por la escasa incidencia en la población de su proyecto, y el poco peso de los partidos que le acompañaban, Cambio Democrático y el FDR - integrado por tránsfugas del FMLN -, no sin antes mostrar su resentimiento al rechazo de la mayor fuerza política de oposición, asestándole ataques recriminatorios y descalificadores cuando ya había designado a sus candidatos a la presidencia y vicepresidencia.

Fue en este contexto que empieza a surgir su nombre ante los decepcionantes resultados de la candidatura de Ávila, que fue impuesto por los sectores de Antonio Saca, y sin el unánime apoyo de los areneros. La elección ahora del candidato a la vicepresidencia crea muchas expectativas por sus consecuencias, y que casualmente coincide con el impacto en el país del anuncio este miércoles de la última encuesta de la Universidad Centro Americana – UCA -, en la que se confirman las preferencias a favor del periodista Mauricio Funes, quien adelanta en quince puntos a su más cercano contendiente, precisamente Rodrigo Ávila. Es decir, un acto precipitado o ligado por las circunstancias, aún en contra de las esperadas oposiciones al interior del partido oficial.

Son muchas las interrogantes que deberá esclarecer el nuevo competidor por la vicepresidencia con relación a sus posiciones anteriores sobre la dolarización, el programa económico y la misma Arena, de quien se convirtió en su tiempo en un acérrimo oponente, y que hoy se casa con quien pretendió sacar del gobierno. Asimismo deberá explicar a los salvadoreños los esperados cambios de discurso que deberán encajar con el de Ávila y su partido, y su evidente giro político que lo pone en evidencia ante aquellos que le apoyaron precisamente por posicionarse en contra de los que responsabilizó del descalabro del país. El tema da para más.

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