martes, 14 de octubre de 2008

Estados Unidos: Crisis...y gorda

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Lo único que George W. Bush hace en relación con la recesión económica que toca a las puertas de los Estados Unidos, es intentar ganar tiempo. La responsabilidad por el estallido de la bomba financiera le compete a su gobierno, de eso no hay dudas. Ahora de lo que se trata es de pasarle el problema al próximo ocupante de la Casa Blanca.

Por eso no se cansa de repetir que se debe tener calma, y que la inútil inyección de 700 mil millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos al quebrantado sistema bancario requiere de algún tiempo para surtir efecto...así de simple.

Sin embargo, para otros sectores de la Unión el asunto se presenta de forma muy diferente. De manera que, por ejemplo, según dos tercios de los integrantes de la Asociación Nacional de Economía Empresarial, el país “sufre actualmente o caerá pronto en recesión”.

Los 48 expertos en predicciones económicas consultados por su entidad aducen que “si las condiciones financieras no mejoran rápidamente...y los mercados de crédito no recuperan su funcionamiento normal, habrá una recesión entre este mes y el próximo marzo.”

También los analistas de la Asociación auguran que el desempleo subirá una décima, hasta el 6,2 por ciento en el cuarto trimestre, y tal vez alcance un máximo del 6,4 por ciento en el 2009.

En cambio, la asociación empresarial The Conference Board calculó que la desocupación podría superar el siete por ciento en la segunda mitad del próximo año.

Por lo pronto, son muy pocos los que confían en las medidas de excepción tomadas por Washington y apoyadas a duras penas por el Capitolio para intentar paliar la debacle de las entidades financieras locales.

Uno de los termómetros en el asunto es el precio del petróleo, que de más de 147 dólares el barril en julio último, descendió hasta el viernes 10 de octubre a unos 78 dólares, a pesar de la puesta en marcha del plan gubernamental ya citado. Y con el crudo, la baja en las bolsas se ha extendido a casi todas las materias primas, incluido el oro, tradicional refugio de compradores y accionistas cuando otros mercados apuntan a la pérdida.

Como precisó Bruce Dunn, vicepresidente de la empresa Auramet Trading: "Hay un pánico total. La gente está tan asustada que está intentando liquidar todo lo que tiene valor en efectivo y de mantenerse al margen”.

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