martes, 21 de octubre de 2008

Estados Unidos e Irak: El acuerdo de seguridad se encuentra con objeciones

El muy demorado acuerdo por el cual Estados Unidos podría mantener sus efectivos militares en Irak después de 2008 se ha encontrado con varias objeciones a medida que se acerca el fin del mandato de las Naciones Unidas.

El mayor partido político en el parlamento iraquí, la Alianza por una Irak Unificada (AIU) presentó el domingo varias objeciones sobre el actual borrador del acuerdo, al tiempo que ofrecía una nueva versión del borrador, arrojando así otra sombra sobre las perspectivas de que el acuerdo se pueda firmar antes de que termine este año.

El primer ministro de Irak, Nuri al-Maliki, revisó con los altos líderes de la AIU el actual borrador, afirmando que se necesitan realizar cambios en el mismo con el objetivo de garantizar la soberanía de Irak y los intereses del pueblo, según una declaración emitida por el grupo chiíta, que engloba el partido Dawa de Maliki y el poderoso Consejo Supremo Islámico Iraquí (CSII).

"Aunque hay puntos positivos en este acuerdo, es necesario discutir, dialogar y modificar ciertos artículos", afirma la declaración, aunque sin especificar qué puntos quieren cambiar los líderes.

Sin embargo, un alto cargo del AIU declaró a la cadena de televisión Arabia TV que los líderes estaban en desacuerdo con siete puntos del pacto, entre ellos los concernientes a los soldados y los contratistas estadounidenses.

Las negociaciones, que comenzaron en marzo, han sobrepasado la fecha límite proyectada originalmente para finales de julio debido a las diferencias sobre ciertos puntos que los iraquíes consideran referentes a la soberanía y los intereses nacionales.

Ninguna de las partes ha publicado aún una versión completa y formal del acuerdo de seguridad.

Funcionarios iraquíes y estadounidenses han confirmado que los puntos más conflictivos son si el personal militar y los contratistas estadounidenses deben o no estar sujetos a las leyes iraquíes, al menos de forma parcial.

Varios informes aseguran que EE.UU. tendría jurisdicción sobre sus soldados y contratistas implicados en crímenes realizados dentro de sedes estadounidenses o durante misiones autorizadas, mientras que las autoridades iraquíes se encargarían de los casos relacionados con infracciones graves realizadas por estadounidenses cuando éstos se encuentren fuera de los recintos acordados o fuera de horas de trabajo.

El acuerdo también incluye un programa para la retirada del ejército estadounidense de ciudades iraquíes antes del 30 de junio de 2009, y en general del territorio iraquí antes del 31 de diciembre de 2011. Pero la estancia podría ampliarse si el gobierno iraquí así lo solicitase basándose en un estudio de las condiciones.

Si no logran llegar a un acuerdo, Irak y EEUU tendrán que intentar renovar la autorización de la ONU para que los soldados estadounidenses puedan permanecer legalmente en Irak.

Maliki ha presionado a Washington para que acceda a firmar el borrador de acuerdo en lugar de solicitar el permiso a la ONU.

"Queremos firmar este acuerdo para no tener que acudir al Consejo de Seguridad", dijo Maliki en una entrevista publicada en la edición del 11 de octubre del diario Times, sugiriendo que el proceso se encontraría con muchas dificultades.

"Saben que el Consejo de Seguridad se encuentra en crisis actualmente. Hay diferencias entre los miembros," aseveró.

Una vez que el ejército estadounidense pierda su estatus de permanencia legal en Irak, los efectivos "se verán obligados a permanecer dentro de sus bases y tendrán que retirarse de Irak. Siempre hemos dicho que una retirada repentina podría ser fatal para la seguridad", afirmó Maliki.

Antes de que se presente al parlamento, el acuerdo tiene que ser aprobado por el gabinete y por un comité de seguridad formado por el presidente, los vicepresidentes, el primer ministro, el presidente del parlamento y los líderes de los principales partidos.

Se espera que el parlamento también presente sus objeciones sobre el acuerdo.

La AIU tiene 85 de los 275 escaños del parlamento. El partido kurdo de Irak, que es partidario de la permanencia continua de EEUU en el país, cuenta con 53 escaños.

Los partidos suníes aún no han expresado su postura con respecto al acuerdo de seguridad, mientras que el clérigo radical chiíta Muqtada al-Sadr, cuyo grupo tiene 30 escaños del parlamento, siempre ha abogado por una retirada total e inmediata de todos los soldados extranjeros.

Irán, rival de EE.UU, se opone completamente al acuerdo. La mayor parte de los partidos chiítas, junto con importantes líderes políticos y religiosos, tienen fuertes vínculos con el país vecino.

El secretario de Defensa de EE.UU, Robert Gates, afirmó por su parte que los altos cargos militares están satisfechos con el acuerdo, gracias al cual los soldados estadounidenses estarán "muy protegidos."

El viernes, el ministro del Exterior de Irak, Hoshyar Zebari, afirmó que será muy difícil para las dos partes reanudar las negociaciones sobre el borrador de acuerdo.

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