lunes, 6 de octubre de 2008

Estados Unidos: Por qué la Cámara de Representantes aprobó el plan de rescate financiero

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el viernes un plan de rescate de financiero de 700.000 millones de dólares.

con 263 votos a favor y 171 en contra, autorizando a la administración Bush a llevar a cabo la mayor intervención económica desde la Gran Depresión.

Conforme al plan, el gobierno federal tiene el poder de comprarles valores relacionados con las llamadas hipotecas basura y otros activos devaluados a las instituciones financieras para ayudarlas a reanudar sus servicios de préstamo a empresarios y consumidores y evitar una expansión de la crisis crediticia que lleve a la economía a la recesión.

Justamente el lunes, la cámara baja rechazó el plan con 228 votos en contra frente a 205 a favor. Sin embargo, lo ocurrido durante los últimos días ha cambiado la postura de los congresistas que habían votado en contra de la propuesta.

Deterioro de la situación económica

Después de que la Cámara de Representantes rechazara el lunes el plan de rescate financiero, en Wall Street se intensificaron los temores de que el país se dirigía hacia una crisis crediticia y económica mayor.

Como resultado, el índice Dow Jones de Industriales cayó casi 780 puntos, cerca de un 7 por ciento, su mayor descenso en una misma jornada.

Los principales indicadores bursátiles también se tambalearon. El índice Standard & Poor's 500 y el índice compuesto Nasdaq registraron unas caídas históricas del 8,81 por ciento y del 9,14 por ciento, respectivamente.

Después de la confusión, se daba a conocer que Wachovia Corp., uno de los mayores bancos afectados por las crecientes pérdidas hipotecarias, había sido comprado por Citigroup Inc.

La adquisición de Wachovia por Citigroup se producía poco después de la venta forzada de Merril Lynch & Co. y la quiebra de otras tres grandes compañías bancarias -- Bear Stearn Co., Washington Mutual Inc. y Lehman Brothers Holdings Inc. --, todas las cuales cayeron debido a las inversiones en hipotecas basura.

Lo que más preocupaba era que cayeran más instituciones financieras. La Federal Deposit Insurance Corp. de Estados Unidos (FDIC) tiene una lista de más de 110 bancos que atravesaban dificultades en el segundo trimestre y el número habrá aumentado durante el tercer trimestre.

Antes de que la Cámara de Representantes votase de nuevo la propuesta el viernes, se daban a conocer otras informaciones poco prometedoras para la mayor economía del mundo.

Las empresas habían destruido en septiembre unos 159.000 empleos, el mayor número desde marzo de 2003, y la tasa de desempleo del país se situaba en el 6,1 por ciento, su máximo en cinco años.

Los precios de las viviendas estaban bajando en picado y la actividad industrial de Estados Unidos descendía hasta su nivel más bajo desde octubre de 2001.

Ante todos estos indicadores de cuán perjudicado estaban el sistema financiero y la economía del país, los congresistas, independientemente de su afiliación política, tenían que reconsiderar su rechazo a la propuesta.

Plan de rescate financiero modificado

El plan que rechazó la Cámara de Representantes el lunes recibió el miércoles la aprobación del Senado por un amplio margen de 74 votos a favor y 25 en contra.

Antes del voto del Senado, sin embargo, la propuesta había sido modificada para hacerla más atractiva para los republicanos.

La nueva propuesta elevaba hasta los 250.000 dólares, desde los 100.000 dólares actuales, el límite de los depósitos garantizados por el gobierno federal, como habían sugerido los candidatos presidenciales, tanto el demócrata Barack Obama como el republicano John McCain.

Una medida que se sumaba a un estímulo de hasta 150.000 millones de dólares en devoluciones de impuestos a familias de clase media y empresarios y mantenía los límites de las indemnizaciones "paracaídas de oro" para los desgraciados ejecutivos de Wall Street.

La Comisión del Mercado de Valores (SEC, siglas en inglés) introdujo otro importante cambio al decidir relajar las normas que obligaban a las compañías a devaluar los activos en sus balances generales para reflejar el precio que tenían en el mercado.

Las modificaciones respondieron a las demandas de cambios sustantivos hechas por los diputados republicanos.

Con el mercado hundiéndose tras el rechazo del lunes, los legisladores se acercaron a la propuesta y aminoraron su oposición.

Dura presión de Bush

El presidente George W. Bush ha instado a los congresistas estadounidenses a aprobar el plan de rescate financiero casi cada día desde que la propuesta fue remitida al Congreso el 20 de septiembre.

No es habitual que el presidente presione tanto personalmente para que una propuesta sea aprobada. Este hecho demuestra que el país está enfrentándose a una grave crisis financiera.

Observando que la propuesta "se necesita urgentemente para afrontar una crisis de nuestro sistema financiero que amenaza a toda la economía estadounidense", Bush advirtió que la crisis de los mercados financieros "ha traspasado las fronteras de Nueva York y Wall Street".

"Es una cuestión que afecta a las personas que trabajan duro", expresó Bush a la prensa tras reunirse el jueves con varios propietarios de industrias y negocios de todo el país.

"La Cámara de Representantes debe escuchar sus voces y aprobar esta propuesta para que podamos emprender la tarea de recuperar la confianza", subrayó el presidente.

El mandatario estadounidense incluso llamó uno a uno a los legisladores para persuadirlos a votar a favor del plan de rescate financiero.

Desde que se desatara la crisis crediticia en agosto del año pasado, la administración Bush había adoptado un paquete de medidas para estabilizar el mercado y apuntalar la economía.

Pero esos esfuerzos tuvieron mínimos efectos en la promoción de la confianza del mercado.

La administración Bush espera que este plan de rescate, diseñado para solucionar los problemas de raíz de la crisis financiera -- los activos tóxicos en los balances generales de las instituciones financieras -- ayude a alcanzar el objetivo.

Mientras que sus partidarios hablan del plan como la mejor esperanza para salvar el sistema financiero y reavivar la economía, algunos economistas aconsejan al pueblo que no espere resultados inmediatos.

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