martes, 21 de octubre de 2008

Karl Marx vuelve a la carga


Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Por estos días El Moro, como solían llamarle en casa, debe acariciarse las barbas con satisfacción.

No es para menos. Desde hace un tiempo, y esencialmente con la debacle financiera que recorre el mundo capitalista, Carlos Marx ha devenido en el autor más vendido y leído en Alemania.

Un artículo del sitio digital británico guardian.co.uk, reproducido por Rebelión, establece que los jóvenes estudiosos, y aun figuras del mundo económico nacional, se han convertido en consumidores del otrora peligroso enemigo, y buscan con premura sus teorías y estudios en los anaqueles de cuanta librería aparece en su camino.

Según la fuente, el volumen de más demanda es el primer tomo de la monumental obra El Capital, donde Marx desentraña al detalle los mecanismos económicos que rigen la sociedad capitalista, pone al descubierto sus trapisondas de acumulación y concentración de riquezas, y desmenuza sus enormes debilidades y contradicciones, capaces de hacerlo estallar desde adentro.

La citada página web británica recuerda textualmente que “cuando Oskar Lafontaine, una de las cabezas visibles del emergente partido de izquierda alemán Die Linke, dijo que incluiría la teoría marxista en El Manifiesto, siguiendo el esquema de sus planes de nacionalizar parcialmente los sectores financiero y energético del país, fue etiquetado por el tabloide Bild de izquierdista trasnochado y “extraviado”.

Pero incluso el ministro alemán de economía, Peer Steinbrück, quien ha debido de pasar algunas noches en vela estas últimas semanas, se declara seguidor de Marx.

“Uno tiene que admitir, en general, que ciertas partes de la teoría marxista no son realmente tan malas”, declaró cautelosamente al semanario Der Spiegel.

Lo cierto es que los libros con la rúbrica del “gran subversivo” del siglo XIX han elevado sus ventas en 300 por ciento, según casas editoras germanas, y la fiebre de lecturas marxistas no parece contenerse, mucho menos cuando la realidad pone de manifiesto que, ciertamente, el capitalismo, con su negativo derroche de explotación, codicia y discriminación, cava poco a poco su propia sepultura.

Como dijo un viejo luchador obrero que leyó el artículo en cuestión: “Me alegra haber vivido hasta hoy solo para ver a Marx reírse a carcajadas de todos sus detractores”.

Imagen: Carlos Marx


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