martes, 14 de octubre de 2008

La agitación financiera trastoca las economías en América Latina

Miguel Gallardo - Salomón Cuenca Sánchez (XINHUA)

América Latina fue remecida la última semana con volatilidad cambiaria y bursátil como preludio de los tiempos difíciles que se avecinan en medio de la agitación financiera internacional por la crisis bancaria estadounidense.

Menor crecimiento, inflación más alta, carestías, quiebra de empresas, desempleo, menos créditos y caída del ingreso fiscal y de divisas, figuran entre las atribulaciones que se agravarán en la región conforme se agudice la desaceleración global.

Los países latinoamericanos con mayor vinculación comercial y económica con Estados Unidos, como México y todos los de Centroamérica, resentirán la peor parte.

La recesión que ronda a la superpotencia implicará una caída de las exportaciones de esos países al mercado estadounidense así como un desplome en los envíos de remesas desde Estados Unidos.

Debido a la desaceleracion estadounidense, miles de migrantes de México y Centroamérica se han quedado sin trabajo en Estados Unidos y preparan el regreso a sus países, los cuales padecen escasez y pérdida de empleos.

Las naciones con un comercio más diversificado como Brasil, Argentina y Chile también tendrán dificultades pero con la leve ventaja de que dependen menos de Estados Unidos tras ampliar sus vínculos con China, Europa y Asia.

La reciente crispación bursátil y cambiaria en América Latina mostró a una región vulnerable a turbulencias externas que se registrarán de aquí en adelante y se agravarán donde tengan manos libres los especuladores golosos e insaciables.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) dijo que el empeoramiento del escenario externo mermará el crecimiento en la región, que alcanzará este año 4,7 por ciento y el año entrante 3 por ciento.

La inflación alcanzó en el último año hasta junio 8,9 por ciento y los alimentos se encarecieron 15,7 por ciento en la región, afirmó la CEPAL. América Latina registró en 2007 un crecimiento promedio de 5,9 por ciento y una inflación de 6,5 por ciento.

Venezuela tiene la peor inflación en América Latina, con 21,8 por ciento de enero a septiembre. Las menores corresponden a Brasil, con 4,76, seguido de México, con 5,39, ambas acumuladas en los últimos 12 meses hasta septiembre.

México y Brasil dijeron que sus economías se desacelerarán debido al frenón global pero mantendrán el crecimiento, aun si es bajo, sin que caigan en recesión. México dijo que cerrará 2008 con expansión de casi dos por ciento y 2009, con 1,8 por ciento.

Más perdedores que ganadores

Ante el frenón económico mundial por la desaceleración en Estados Unidos, los países latinoamericanos verán reducida su captación de divisas debido a un menor comercio exterior, baja de precios de su petróleo y otras materias primas, y por turismo.

La baja del petróleo, de algunos alimentos y otras materias primas tendrá efectos mixtos porque serán benéficos para los importadores pero perjudiciales para los exportadores.

De cualquier manera, la caída de algunos precios no tendrá efectos inmediatos en una baja en la inflación regional y dejará más perdedores que ganadores, debido al desequilibrio entre la oferta y la demanda.

La caída de precios de las exportaciones de materias primas, sean petróleo o metales, puede desalentar la producción, lo que se traducirá en escasez y altos precios.

Aunque algunos gobiernos que han adoptado medidas frente a la crisis, como México, Brasil o Chile, la gente considera que son insuficientes.

Privatizan dólares

Las dos mayores economías de América Latina, Brasil y México, resintieron la semana pasada el mayor nerviosismo financiero en la región con agudas pérdidas en la bolsa y fuertes alzas del dólar.

Los retrocesos han sido la tónica dominante en todas las bolsas latinoamericanas, sea en Brasil, México, Chile, Colombia o Argentina.

Debido a la volatilidad, la Bolsa de Lima suspendió actividades el viernes menos de una hora después del inicio de la jornada.

A fin de frenar la caída de sus respectivas monedas, los gobiernos de México y Brasil quemaron parte de sus reservas de divisas y colocaron miles de millones de dólares en los mercados cambiarios, donde bancos, empresarios y especuladores se los devoraron.

El gobierno de México vendió al mercado 9.300 millones de dólares a partir del 8 de octubre sin que lograra frenar la caída de su peso, que se ha depreciado 23,7 por ciento desde el 3 de octubre.

En Brasil, el gobierno hizo lo propio y colocó 10.200 millones de dólares en el mercado cambiario. El real se ha depreciado 16,3 por ciento desde el 29 septiembre.

La volatidad del dólar fue causada por los especuladores que ante las pérdidas en la bolsa corrieron a refugiarse en el mercado cambiario para proteger sus capitales o aumentar sus ganancias.

Para algunos analistas, en ambos casos, los gobiernos de México y Brasil privatizan dólares y socializan sus devaluadas monedas en un intento por sosegar el nerviosismo cambiario y bursátil en su países.

Otros expertos censuraron la venta masiva de divisas y afirmaron que Brasil y México, en lugar de apuntalar al peso y al real, sólo fortalecieron a los especuladores cambiarios, que atizarán más volatilidad.

El secretario de Hacienda de México, Agustín Carstens, dijo que los miles de millones de dólares colocados en el mercado incluso son suficientes para los especuladores.

A pesar de la crisis bancaria y casi recesión en Estados Unidos, el dólar se mantiene como la moneda menos inestable en el mundo, lo cual la elevará de precio en los próximos meses, a decir de los expertos.

La agitación financiera internacional comenzó con la crisis inmobiliaria en Estados Unidos, a la que siguió la crisis hipotecaria, luego crisis bancaria y ahora casi recesión en la mayor economía del planeta.

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