miércoles, 15 de octubre de 2008

La policía más brutal de Europa occidental, defendida por los medios y el Gobierno español ¡Vivan las cadenas!

J. M. Alvarez (especial para ARGENPRESS.info)

Llueve sobre mojado. El lunes, Inglaterra se negó a jugar en Madrid citando los actos racistas del 2004, y ahora la UEFA castiga a un equipo madrileño por “el racismo de su afición y el comportamiento inaceptable de la Policía” (sic), para colmo el presidente de esa organización, Michel Platini se quejó en carta enviada a Zapatero de la actuación policial. Lo sucedido trasciende al fútbol (por eso me hago eco de ello) suscitando la reacción del Gobierno español, sobretodo del ministro del Interior, que con la consigna de “a mi democrática policía que no me la toque nadie”, ha defendido la forma de proceder de su gente.

La UEFA dice que los agentes no debieron intentar retirar una pancarta con una calavera, imagen que, aún no se sabe a ciencia cierta, si está prohibida por ese organismo deportivo, pero que vemos profusamente en los carnavales de cualquier ciudad (no entiendo como consideran ese símbolo tan grave esos mismos que permiten a los nazis manifestarse libremente en las calles), además sigue coleando la encarcelación del hispano-francés, Santos Mirasierra. Según el ABC, Santos le rompió la cabeza a un policía con una botella, lanzada desde un autobús, según el País lo golpeó con una silla.¿En qué quedamos? Hasta ahora, la única silla que hemos podido ver impactando en la cabeza de un agente, es en un túnel, cuya salida estaba taponada por policías que no iban a presentar honores precisamente.

El detenido parece una cabeza de turco válida, para justificar la brutal actuación policial. Yo, lo único que he podido ver sobre él (a quien ni defiendo ni dejo de defender porque no es causa de este escrito) es un vídeo- para consumo nacional-, donde está dándole un empujón a un policía, y después se le ve caminado, supongo que buscando una salida de aquel infierno. Pero a pesar de que una foto de EFE- que mostraba a un seguidor francés con la cabeza y el rostro ensangrentados- ha sido vista en medio mundo, la Dirección General de la Policía dice que la intervención policial fue ¡¡correcta y proporcionada!!. Hasta el director de comunicación de la UEFA, William Gaillard, ha dicho que los incidentes "fueron provocados por la Policía Española sin ninguna razón".

Ya que el Gobierno español se ha inmiscuido en este asunto, debería haber pedido disculpas por la lamentable actuación de sus fuerzas policiales porque, conociendo el paño, me da en la nariz que los hinchas franceses se vieron obligados a defenderse de las agresiones de las que fueron objeto. Con eso no pretendo decir que no haya exaltados entre ellos, pero es que en España a los Cuerpos de Seguridad les va la marcha. Aún recuerdo, hace pocos años, cuando en una manifestación, disuelta a palos, una chica pedía una ambulancia para su compañero, inconsciente tras haber sido golpeado por los servidores de la ley. A su pedido de auxilio acudió un agente... para golpearla salvajemente en la cabeza. Así son los que velan por la seguridad de los españolitos.

Independientemente de que los dos principales estadios de fútbol de Madrid sean guaridas habituales para grupos nazis, de que fue en Madrid donde asesinaron a Aitor Zabaleta porque era “un puto vasco”, de que se camuflen insultos racistas con el “kun, kun” y de que se cometan agresiones contra minusválidos del equipo contrario, ha tenido que ser una organización deportiva internacional la que denuncie lo que los serviles medios españoles no harán jamás (ahora están alimentando una fobia antifrancesa diciendo cosas como que tienen envidia de los bancos españoles o del presidente Zapatero), que no es sino proclamar, a los cuatro vientos, que la policía española es la más brutal de Europa occidental. Para el entorno europeo, España sigue siendo lo que es, por mucho que disimule: un país marcado por el franquismo. Y esas actitudes represivas no ayudan mucho a ocultarlo.

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