miércoles, 15 de octubre de 2008

Los chantajes de Washington en Latinoamérica

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Hasta hoy la política exterior norteamericana, tenga el sello político que tenga, posee características y fines comunes. Es evidente que está imposibilitada de desligarse de las presiones y el chantaje para que Washington preserve su titulado mayorazgo hemisférico.

En ese sentido vale recordar que, por ejemplo, el bloqueo y la agresividad contra Cuba han sido similares bajo gobiernos republicanos y demócratas, y en un plano más global, la costosa agresión contra Viet Nam también hizo gala de la tutela compartida entre los dos partidos políticos claves de la Unión.

De manera que no es de extrañarse que el rotativo The Washington Post publicara en fecha reciente un análisis de las futuras relaciones entre USA y sus más cercanos vecinos geográficos, en el cual exhorta a los líderes nacionales a demandar de los gobiernos latinoamericanos una clara definición: o junto a los Estados Unidos, o del lado de los ”líderes populistas” regionales al estilo Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa.

Para algunos es la simple repetición del burdo mensaje de George W. Bush al resto del planeta a raíz de los atentados contra las Torres Gemelas: o con Washington o con el terrorismo...y aténgase cada quien a las consecuencias.

Tranquilamente el W. Post repite la fórmula y aduce para calzarla que los Estados Unidos deben utilizar sus lazos y vínculos de todo tipo en América Latina para forzar posiciones afines con sus intereses en la zona y bloquear lo que considera “influencias nocivas”.

Para el rotativo las medidas de nacionalización en Venezuela o Bolivia, la lucha por la nueva constitución en este último país, o la aprobación de la Carta Magna revolucionaria en Ecuador, son pasos contra la democracia que deben ser coartados por la Casa Blanca.

Es evidente, dice el cotidiano en su unilateral y torcida interpretación, que “una parte significativa de América Latina ha abandonado el consenso de democracia y capitalismo de libre mercado que ha regido durante la última generación.”

Por tanto, precisa, “los líderes latinoamericanos deben decidir tarde o temprano si quieren un socialismo trasnochado u optar por la democracia del siglo XXI”. Para ello recomienda sin tapujos que Washington “ejerza el poderío” que le brinda ser todavía, para estos díscolos, un importante socio comercial.

De manera que el lobo empieza a sacar nuevamente los dientes que, por cierto, parecen venirle bien a cualquier hocico político Made in USA.

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