viernes, 17 de octubre de 2008

Los énfasis de Usandizaga

María Cristina Caiati (especial para ARGENPRESS.info)

Ver al “Vasco” Usandizaga reputeando a los jugadores de Rosario Central, el club que amaba el Negro Fontanarrosa, disparó recuerdos imborrables.

Como buen político tradicional, hay mucho de actor en ese señor atildado, ex intendente, ex legislador radical y frustrado candidato a gobernador santafesino, cuyo abierto autoritarismo hoy se llama “ser frontal”.

Las puteadas in crescendo con un micrófono en la mano, que las disculpas públicas de Usandizaga junior no pudieron disimular, me remitieron a un Horacio Usandizaga senador nacional por el radicalismo que en 2002 cumplió un lamentable papel como miembro de la Comisión de Acuerdos del Senado Nacional; aquella experiencia explica -al menos para mí- sus recientes exhabruptos, tan comentados.

Asistí ese año a una jornada en la que se trataban los ascensos de dos represores profundamente cuestionados, el marino Julio César Binotti y el tte cnel Rafael Mariano Braga, actualmente detenido; esa audiencia estaba dedicada exclusivamente a Binotti, de quien el sobreviviente de la ESMA Víctor Basterra había presentado una fotografía tomada en los sótanos de ese campo de concentración y había señalado como represor y como responsable del secuestro y desaparición de René Haidar, sobreviviente de la masacre de Trelew. Binotti -dijo Basterra- llegó a la Escuela de Mecánica de la Armada después de Malvinas como miembro del GOEA (Grupo de Operaciones Especiales de la Armada), nombre atildado que pretendía disimular el famoso Grupo de Tareas (GT); esto fue en 1982, año en el que desapareció Haidar, cuando la ESMA trataba de reciclarse y la dictadura, aplastada por la derrota militar en el archipiélago, iniciaba su declive definitivo.

En realidad Binotti no necesitaba del respaldo de Usandizaga. El entonces jefe de la armada, almirante Joaquín Stella había hecho público su apoyo y el de la fuerza que dirigía, mediante el simple trámite de no retirar el pliego y enviarle una nota a cada uno de los senadores, en la que ratificaba el pedido de ascenso.

Pero Usandizaga prefirió emplear su énfasis personal en favor del marino cuestionado: no sólo defenestró el testimonio de Basterra sino que defendió a la armada y reclamó con brutal descaro, que otro testigo rectificara o ratificara al ex-detenido-desaparecido.

Usandizaga fue el único legislador que habló en esa audiencia además del entrerriano Jorge Busti, en ese entonces presidente de la Comisión. Los restantes senadores, tal vez abrumados por el pedigree del uniformado cuyo ascenso se pretendía, optaron por el silencio.

Pese a los esfuerzos de la armada y de su vocero, el “Vasco” Usandizaga, Binotti no ascendió. Pero, fiel artífice del Estado terrorista al que sirvió y por lo que se cree con derechos, pidió cobrar la pensión de guerra que por ley corresponde a quienes se desempeñaron en Malvinas. El Centro de Ex Combatientes de La Plata lo incluyó a Binotti en una lista de represores que pretenden ese beneficio y pidió al gobierno que no se les conceda. Por su parte, el titular del Centro de Ex-Soldados de Chaco, David Zambrino, sostuvo: "La mayoría de los (represores) que estuvieron en Malvinas no se merecen las pensiones por sus crímenes en el continente, que luego llevaron a las islas, y por sus torturas a conscriptos".

No sé cómo reaccionará Usandizaga ante dos posiciones similares. Tal vez las considere insuficientes para cuestionar el desempeño de militares artífices del terrorismo de Estado.

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