jueves 2 de octubre de 2008

Los niños y niñas Mbyás (Parte III)

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

La niñez y adolescencia: una inexistente política de Estado. En el caso de las comunidades originarias aún mayor, son invisibles.

El pasado martes 22 de julio del corriente año, otra nota sobre Posadas, capital de Misiones nos informaba que “Los pequeños mbya otra vez mendigando”

“Otra familia mbya guaraní con sus pequeños hijos en situación de riesgo, nuevamente abandonó su comunidad natal para vender sus pocas artesanías y mendigar por las calles del corazón de la ciudad capital”. Y continuaba la información: “A pesar de las políticas de contención y reinserción en sus comunidades que implementó el Estado para con las familias mbya guaraní de menos recursos, desde ayer otra vez los más pequeños se mezclaron entre los vehículos para pedir monedas, mientras los mayores ofrecían sus artesanías a irrisorios precios en algunos casos”.

“Quizás empujados por la crisis etnoeconómica de sus comunidades, se ven obligados a dejar por unos días sus aldeas en lo que queda del monte, para adentrarse en la perversa selva de cemento de la capital provincial.

Esta vez son integrantes de la comunidad Marangatú, ubicada en la localidad de Capioví, quienes entregaron una triste escena a los turistas que siguen arribando a esta capital”.

Una realidad recurrente

El 17 de abril del 2008, un conjunto de unas 15 mujeres y sus niños viajaron de regreso a sus comunidades. Habían permanecido unos días pidiendo en Posadas. La confluencia es viajar a Posadas, pedir limosna o mendigar y luego retornar.

La Dirección de Asuntos Guaraníes explicó que las mujeres llegan desde distintas aldeas del interior de la provincia con sus hijos para que pidan monedas. En ese mismo mes, se dio intervención a la Justicia provincial para que actúe de oficio en defensa de los derechos de la niñez. Y luego también se denunció, ante la Justicia, que 3 menores de una aldea de San Ignacio estaban en Posadas con mayores de otra comunidad.

Por esta misma fecha, especialistas consultados por el diario Página 12 debían aceptar que faltaban políticas gubernamentales en el tema de evitar o erradicar el trabajo infantil.

Nora Schulman, especialista en el tema de trabajo infantil sostuvo que: “Hay mucha declamación y buenas intenciones, pero poca acción”,

“Se avanzó mucho en diagnóstico y en la información sobre el tema, que son aspectos necesarios, pero no suficientes”, evaluó Duro.

“Estamos muy en deuda”, reconoció Victoria Martínez, representante del Ministerio de Justicia en la mesa interministerial convocada por el Gobierno para temas de infancia.

La solución pasa “por la generación de trabajo adulto para los padres y la inclusión de los chicos en el sistema educativo”, agregó Martínez, directora de Grupos Vulnerables de la Secretaría de Derechos Humanos.

Por su lado el 10 de agosto del corriente año, en Aristóbulo del Valle y Posadas el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa) y del Equipo Misionera de Pastoral Aborígen (Emipa) afirmaban que “en algunos casos como en el de Pozo Azul, el territorio con título se trata de un corredor estrecho y largo, aparecen como suficientes pero no son aptos para su desarrollo cultural, físico, espiritual y comunitario. En muchos casos sus tierras no reúnen las dos cualidades”.

El Vasco Baigorri, integrante del Emipa, remarcó también que “faltan títulos, no hay una intención de política del Estado Provincial de otorgarlos, las autoridades que debieran ocuparse de esto no están ni gestionando ni viendo la titularización de las tierras”.

De su lado, María Josefa Ramírez señaló que “un mecanismo que usa el Gobierno para debilitar y desalentarlos en su lucha por las tierras es la entrega de mercaderías. Entonces la gente se desliga de la tierra, de sus chacras, y están pendientes de las provisiones y lentamente van tomando un hábito de no sembrar, de no buscar sus propios alimentos, comienza a no tener necesidad de la tierra”.

Baigorri y Ramírez coincidieron en que “la gente está muy amenazada porque las tierras por las que se está luchando están siendo despojadas de la madera y de los recursos naturales”.

Igualmente, el director de Asuntos Guaraníes, Arnulfo Verón, precisó que desde el Estado todo lo que se hace “es siempre a favor, nunca en contra de los pueblos originarios”.

Con respecto al reclamo de los títulos, consideró que “los títulos no impidieron que en las comunidades de Perutí y Liniers estén devastadas... La titularidad no garantiza la no irrupción de personas que van a extraer o delinquir en cosas contrarias a la ley”.

“Lo que plantean las organizaciones es que como no tienen títulos no pueden ejercer sus derechos, pero esto es falso, porque los títulos no impidieron la tala ilegal en muchas comunidades”, agregó Verón. El titular de Asuntos Guaraníes también se refirió sobre la entrega de mercaderías. Al respecto indicó que los “aborígenes no viven de la mendicidad y la entrega de mercadería es una ayuda”.

En el mismo sentido, Verón habló sobre la entrega de cocinas a leña a las comunidades: “es una propuesta para que ellos tengan una herramienta, tengan el abrigo, mientras siguen teniendo sus costumbres en los fogones. No puede sustituir su práctica y las cocinas deben ser incorporadas como herramientas para cocinar los núcleos húmedos”.

En el artículo 75, inciso 17, de la Constitución Nacional se establece que las tierras para las comunidades deben ser “aptas y suficientes”.

El valor de la FIRMA

Baigorri comentó que “una de las herramientas más hábil y más fuerte que tiene Asuntos Guaraníes es que muchísima gente no sabe leer ni escribir y los que lo saben no están habituados a leer un acta antes de firmarla, porque les cuesta mucho leer. La herramienta es ‘¡Firmá!’ y culturalmente la importancia de la firma no es la misma que para el blanco. Por ahí las comunidades hablan de una cosa y luego firman otra, porque en una reunión, Asuntos Guaraníes, les puso un acta y en el texto había cosas metidas que no tenían nada que ver con la reunión”.

Un hecho que fue denunciado posteriormente por un grupo de caciques en la última Cumbre de los Pueblos, realizado el 2 y 3 de junio en Ojo de Agua, cerca de Concepción de la Sierra, donde habrían firmado algo de lo que se había hablado, según integrantes del Emipa y Endepa.

Por su parte, el director de Asuntos Guaraníes, indicó que las comunidades se reúnen y deciden en asamblea todos los temas. “Pero tras cartón, después de la cumbre en Ojo de Agua, sale un documento donde decía que los caciques no estaban de acuerdo con lo que habían firmado... Pero eso son cosas de las organizaciones intermedias, de denuncias de blancos a blancos, porque los hermanos guaraníes no tienen contradicciones”.

Denuncias en el Congreso de Antropología

En Alecrín “queda solo capuera” Enrique Benítez, cacique de la comunidad de Alecrín, cerca de la localidad de San Pedro, señaló, con la ayuda del traductor, Benítez, en el Congreso de Antropología que “muchos blancos están entrando en la comunidad y sacando madera sin nuestro permiso”. “Estamos muy preocupados porque nosotros sacamos todo de la selva, alimentos, medicinas y los materiales para hacer nuestras chozas y artesanías”, lamentó. “Estamos pidiendo ayuda para recuperar el territorio, porque ya no es más monte, queda solo capuera, en esta comunidad está todo destruido”, sentenció.

El cacique de Alecrín relató también que “los obrajeros ingresan a nuestro territorio y destruyen las trampas que ponemos, además ya casi no hay bichos, algunos mueren por el agua contaminada de arroyos con agrotóxicos”.

En la exposición que realizó en el panel invitado, contó como los tractores de empresas privadas destruyeron el cementerio. Benítez contó que parte del territorio que ocupan para la obtención de plantas medicinales están “marcadas por los privados” y que integrantes de la comunidad “igual ingresan al sector, aunque con mucho miedo”.

Algunos comentarios: por un lado el Director de Asuntos Guaraníes afirma que no es importante el título de propiedad, hay que remitirse a la Constitución Nacional que en forma contundente, en este sentido, quien no tiene título de propiedad es usurpador de un espacio geográfico determinado. En este sistema capitalista al cual adherimos y practicamos desde las leyes a las denominadas reglas del mercado, el que no tiene título de propiedad es expulsado.

En cuanto a la entrega de mercancías, las comunidades necesitan trabajo y la tierra para plantar y autoabastecerse de ella.

Las contradicciones del Director de Asuntos guaraníes son claras cuando afirma la responsabilidad única de las familias que llevan a sus niños a mendigar.

Por otro lado, nada se dice de los atropellos de las empresas privadas, de la agresión al medio ambiente y de los miedos y temores de las comunidades.

La pregunta nos surge en materia de la protección de la niñez: ¿Dónde están las políticas de Estado para la contención de la niñez mybá?

Ver también:
- Argentina: Los niños y niñas Mbyás (Parte I)
- Argentina: Los niños y niñas Mbyás (Parte II)



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