viernes, 10 de octubre de 2008

Minería en Argentina


Nicolás Gutman (MORENO)

El tema de la minería en Argentina me parece que es interesante, por lo menos en comparación con otros países, porque la actividad es bastante reciente. En cierta forma siempre ha habido actividad minera en Argentina y en el mundo, es una actividad de muchísimos siglos, desde el Imperio Romano.

Y ha empezado a surgir desde hace no muchos años un debate muy intenso -quizás no en Buenos Aires sino en otras regiones donde empieza a haber proyectos mineros bastante grandes- entre comunidades o poblaciones cercanas a estos proyectos y los poderes políticos y las compañías y las empresas. Y es interesante el caso argentino. Porque a veces a través de los diarios, estamos viendo una discusión muy polarizada, que dice “NO A LA MINERÍA” : se está con la minería o se está en contra, y yo creo que en primer lugar hay que delimitar el campo de la realidad del que estamos hablando. Creo que el eje de la discusión no debe ser el sí o no a la minería, porque en primer lugar la polarización que estamos hablando es sobre la gran minería y específicamente la minería a cielo abierto.

Hasta la aparición de estos grandes proyectos no había una fuerte oposición de las comunidades o de la sociedad civil. Y esto es así porque cuando hablamos de esto no estamos hablando de minería, sino de un tipo específico de minería. Y es importante este recorte de la realidad, porque sino nosotros entramos en una discusión en la cual la gente que está en contra de estos proyectos mineros, tiene a veces la de perder. ¿Por qué? Porque viene la gente a charlas donde hay representantes de las empresas o de sectores académicos que están a favor de la minería, que los hay bastantes... y les dicen “bueno, ustedes están en contra de la minería y cómo creen que está construido este edificio, ¿de dónde creen que salen los lavarropas, los autos?”

Entonces se empieza a desconfigurar, porque no hay un acotamiento de la realidad; uno no está a favor o en contra de la minería, yo creo que primero se tiene que entender de qué tipo de minería, a qué tipo de procesos, qué tipo de afectaciones ambientales y sociales nos referimos, y empezar a acotar para pasar a un nivel de análisis de decir: estoy a favor o en contra de este tipo de minería, de este proyecto o de afectación ambiental. Y ahí por lo menos creo que se van dando otras herramientas a todos los actores involucrados. Sino, queda una cuestión muy de... “yo estoy en contra porque estoy en contra”, que es muy fácil después desde el otro lado deslegitimar: de decir “no a la minería legítima”, al sector minero, a decir “ustedes están sentados en mesas de metal, ¿por qué están en contra?”

Y vamos a ver cuál es la situación y por qué se está dando este proceso ahora, que es bastante reciente, y por qué no se dio hace 20 años atrás y por qué ahora, y por qué en ciertos lugares y en otros no. En primer lugar yo creo que este debate no es sí o no a la minería, sino a cierto tipo específico de minería. En segundo lugar este tipo de minería a cielo abierto, de grandes megaproyectos, es reciente no solo en Argentina sino en el mundo, es una tecnología que comenzó en el año 71 en EE.UU, el tipo de minería a cielo abierto con utilización de cianuro, los métodos de buscar metales que tienen baja ley, que están dispersos y que antes eran costosísimos de extraer sin estas nuevas tecnologías.

Y en Argentina comienza en el año 1997 con Minera Bajo La Alumbrera, en ese momento yo creo que se superponen dos cuestiones, una es que –por lo menos en Argentina pero también en muchos otros lugares del mundo- la aparición de minerales se da en lugares áridos, secos, generalmente donde hay baja cantidad de población, si se hace un estudio general las mayores zonas mineras tradicionales han sido en lugares relativamente pobres, en los Apalaches, en zonas áridas también de Latinoamérica, en Australia. Después habitualmente esas zonas fueron conquistadas o pobladas, pero en general, son zonas alejadas de los centros urbanos.

Y eso es lo que sucede en Argentina, nosotros vemos los grandes proyectos y están en La Rioja, en Catamarca, en la precordillera, provincias generalmente pobres y con poca población. Con lo cual, por un lado están lejos de los grandes centros urbanos y también de los centros de poder y además en general, en el caso de Argentina –para no hablar con eufemismos- hay provincias que son feudos, feudos políticos, como La Rioja, Catamarca, San Juan. Entonces, cuando aparece esta minería, cuando aparece Bajo La Alumbrera en Catamarca, la gente tenía una expectativa muy grande de que eso iba a traer progreso, de que iba a traer fuentes de trabajo, desarrollo económico, e inclusive hubo un apoyo de la población bastante contundente cuando se asentó Bajo La Alumbrera.

Al mismo tiempo Bajo La Alumbrera no solo aparece en el 97 porque encontraron minerales en ese momento, se viene preparando desde muchos años antes. Yo creo que los primeros estudios prospectivos de localización de los minerales, fueron pagados por Naciones Unidas en los años 70 -aún antes de la dictadura, durante en el último gobierno de Perón (de Isabel)- con lo cual era raro que Argentina, siendo un país que tiene riquezas minerales no las haya explotado, sobre todo durante el siglo XX; que era un tipo de explotación de riquezas de países del tercer mundo y también del primer mundo, que cuando las había se explotaba, es el caso de Chile, de Perú, de México... etc., pero Argentina como país agroindustrial, o agroexportador, en algún momento decidió desarrollarse por otras vías y dejó lo que Valentín Gómez decía “el cofre sellado de la Minería”, lo dejó ahí sin explotar. En algún momento se empezaron a confluir todos estos diferentes actores, pensando que era el momento y la forma de empezar a hacer la prospección y buscar el desarrollo de la minería en Argentina.

Inclusive en el momento que se hizo eso recién comenzaba la minería a cielo abierto, o sea que ni siquiera estaba pensado en ese sentido. Pero evidentemente fue confluyendo y ya hacia los años ´90 con esta impronta neoliberal, la legitimación del consenso de Washington, gobiernos neoliberales en todo América Latina, Collor de Melo en Brasil, Fujimori en Perú, Carlos Menem en Argentina, Carlos Salinas de Gortari en México, estaba esta idea de empezar a sobreexplotar los recursos naturales, de entregarlos, en el sentido de que era mejor entregarlos a la propiedad privada como se hacía con los activos, no solamente recursos naturales, el petróleo, la telefónica, los trenes, todo, todo.

Y lo interesante en el caso argentino, como venía diciendo, es que como no había minería cuando se empezó a plantear todo el marco jurídico, la normativa jurídica, no hubo grandes conflictos de interés ni hubo gran participación de diferentes actores. Ustedes imagínense que si hubiera sido un país minero como Chile, reestructurar normativamente y jurídicamente todo el sector minero, hubiera traído grandes tensiones dentro del sistema, hubiera involucrado a sindicatos, empresas, políticos, gobernadores, regiones, etc., de la misma forma que acá quisiéramos pensar que vamos a poner un marco jurídico que abarque a toda la industria y al campo. Si con una resolución quedamos así, imagínense.

Pero bueno, lo que sucedió en Argentina es que cuando se fue armando esta estructura jurídica, prácticamente no había funcionando ninguna empresa minera como la entendemos hoy. La minería que había hasta ese momento era de socavón, eran materiales para la construcción y la gente sabía que este nuevo reordenamiento, por lo menos este nuevo código minero, no estaba apuntando a eso, no está apuntando a las canteras, a los minerales de 2º y 3º grado, sino que estaba apuntado al oro, al cobre y a los minerales estratégicos que se venden en el mercado mundial a muy alto precio.

El oro es casi paradigmático, porque el oro es prácticamente... es líquido, lo más cercano que hay al dinero. La liquidez del oro es un refugio para cuando las cosas van mal económicamente, eso se puede ver hoy en día –hace varios años inclusive el oro viene subiendo- con lo cual si nosotros hacemos algo metafórico, decir que tenemos oro en toda la cordillera y precordillera, es casi como decir que tenemos máquinas de imprimir dólares y euros. Porque el oro es prácticamente líquido, no tiene muchos usos industriales, con lo cual estoy sacando un mineral simplemente para atesorarlo, porque sale de ahí, lo proceso, tengo las barras de oro y los guardo en el Banco Central, lo vendo pero no tiene mucha más utilidad que eso. Con lo cual casi metafóricamente digo, si está todo este oro enterrado en la cordillera bueno, es como tener petróleo, no es cualquier recurso natural, simplemente lo extraigo, ya lo tengo líquido y tengo una cantidad de dinero disponible como moneda fuerte.

Y qué se decidió en los 90; bueno, estaba diciendo que en este contexto, donde no había varios actores involucrados, por supuesto no hubo un debate, no hubo un debate social, ni siquiera hubo una puja de intereses fuertes, y en el Congreso se hizo la reforma del código minero justo después de la reforma del código constitucional; y esto no fue casualidad, porque en la Reforma Constitucional del 94 todos los recursos se provincializan o se federalizan, como uno lo quiera ver.

Ahora, imagínense cuál es el poder de negociación que tengo como una empresa minera si tengo que hacerle frente a un gobierno federal de un país relativamente mediano, o lo tengo que hacer frente a un señor feudal sentado en una provincia. Este no es un dato menor, hoy justamente estaba viendo en un mail que me envió un amigo, que una de las grandes empresas mineras que es un sector muy concentrado, HPBillinton, estaba comprando hostilmente –hostilmente quiere decir comprar compañías sin que la otra quiera vender pero obligándola a través de la compra de acciones- a Río Tinto, que es otra de las grandes empresas mineras, en 114.000 millones de dólares. Eso es... 700.000 millones es el paquete que no está pudiendo ser aprobado en EE.UU. para rescatar a todo el sistema financiero y una sola empresa tiene el tamaño para comprar otra por 120.000 millones, un sexto de lo que se necesita para rescatar a todo Wall Street.

Entonces, aún suponiendo que yo, con una empresa de este tamaño me siento y hablo con los poderes en Buenos Aires, es una relación de poder un poco difícil. Pero bueno, por lo menos Argentina tiene un Producto Bruto dos o tres veces más grande que esa sola empresa, tres a uno, digamos. Imagínense si yo me siento enfrente de Gioja o enfrente del gobernador de Catamarca. Como empresa yo facturo 500 veces más que la provincia, y como proyecto único y específico que voy a desarrollar, probablemente también facture más que todos los productos brutos de las provincias... con lo cual el gobernador que tengo sentado enfrente como empresario, no le estoy hablando de igual a igual, él es menos que yo.

Es una situación difícil, entonces en primer lugar esta nueva reforma del Código minero se hace después de que se provincializan o se federalizan los recursos, con lo cual le quita mucho poder a Argentina. Y esto ya excede un debate de si es provincias versus Buenos Aires, Buenos Aires o federal, porque somos todos la misma sociedad, más allá de los límites, y cuando provincializamos perdemos todos. Porque las provincias no tienen capacidad de poder de policía ni capacidad de negociación frente a estas megaempresas. Poco lo tiene el gobierno aunque tiene mucho más, pero igualmente tiene que estar sentado en una negociación difícil, así que imagínense ustedes.

La policía minera fue diezmada y hoy una provincia como San Juan, que es netamente minera, tiene 12 policías mineros para verificar los grandes megaproyectos mundiales, entre los más grandes del mundo, de gente... yo me animo a decir que está muy poco preparada, por no decir que prácticamente son doce flacos que suben y bajan de la mina y no hacen mucho. Es imposible, para poder tener una idea de lo que es una mina a cielo abierto hoy en día, es realmente impresionante, entra un pueblo entero en el tajo que se hace en la tierra. Y estos huecos en la tierra de donde se saca el mineral, además, consumen proporciones gigantescas de energía y de agua. Esto es un dato que podría ser un dato más si nosotros viviéramos en Australia o en Canadá donde no hay problemas energéticos -por lo menos en este momento- y donde podría ser que un consumo de energía esté aportando a la actividad industrial o a la actividad de las empresas energéticas, pero nosotros estamos pensando primero en un contexto argentino donde hay una crisis energética desde hace varios años que impide crecer a tasas más altas, que eventualmente va a ser impedimento al crecimiento del producto bruto, y estas empresas absorben cantidades de energía tremendas a precios subsidiados, porque la energía en Argentina está subsidiada, con lo cual en cierta forma o indirectamente todos los contribuyentes les pagamos a estas empresas.

La energía en general está subsidiada para todos los sectores, residenciales, industriales, las mineras además están exentas de casi todos los impuestos, con lo cual están doblemente subsidiadas en este caso. Y además no solo esto, sino que en algunos casos, por ejemplo en San Juan, la línea minera, la línea de 500 kV. que va uniendo y que es una nueva línea que va llevando energía a la precordillera y ni siquiera a los pueblos, va específicamente a los proyectos. En las boletas de luz los ciudadanos de San Juan pagan la línea de 500 kV., que es una línea minera que no pasa por ninguna población, no pasa para dar electricidad a ningún habitante sino que pasa a darle electricidad a las empresas directamente.

Esto por supuesto está muy relacionado a esta idea de que la inversión es desarrollo, que todos estos proyectos traen calidad de vida, traen desarrollo económico, y nuevamente aquí yo creo que es un debate que si no está bien analizado tiene muchas variables o muchas capas, sería como una cebolla. Podría traer desarrollo, nadie dice que no lo podría traer, pero la forma es cómo está implementado no solamente no lo trae sino que quita desarrollo, porque estamos en una crisis energética, donde hay industrias con alto valor agregado, con tecnología y con mano de obra calificada -por ejemplo las automotrices que están previendo falta de energía- y nosotros estamos dándole a Bajo La Alumbrera el 30% la energía del NOA a un solo pozo en la tierra. El 30% de toda la energía producida en el Noroeste Argentino va a un solo proyecto, imagínense cuando haya 10 ó 20 proyectos de este tamaño, van a consumir un 30 ó un 40% de la energía de toda la Argentina, que es lo que sucede en Chile.

Chile es un país minero tradicionalmente y el 38% de la energía de Chile va solamente a las mineras. En Argentina seguramente será menor, pero va a tener un impacto muy fuerte en todos los otros sectores industriales, y este es un tema que no está discutido. Además de lo que ya dijo aquí el señor, está siendo subvencionado por los ciudadanos.

Pero nuevamente: cómo fue el proceso político y cómo se llega a esta situación... cuando se hace la reforma del Código Minero no hay otros actores, entonces, ¿quiénes son los que impulsan esta reforma? Bueno, son los primeros los que estaban sentados arriba de esta riqueza, que ya sabían que estaba ahí y políticamente tenían todos los contactos y tenían el incentivo de comenzar este desarrollo, que tienen nombre y apellido: era Gioja en San Juan, su secretario de Minería que es hoy el secretario de Minería de la Nación, que además es empresario minero y tiene tres empresas mineras. Gioja a su vez, tiene tres empresas mineras él, el hermano también tiene otra empresa minera. O sea que además de ser gobernador es empresario minero, el hermano es el presidente de la Comisión de Minería de Diputados, el otro hermano fue hasta hace poco el presidente de la Comisión de Minería del Senado, con lo cual lo que estamos viendo acá es una forma política nepótica, típica de las provincias, traspolada al gobierno federal o traspolada a la esfera de las políticas públicas a nivel nacional. Tenemos toda una familia de empresarios que a su vez son políticos, gobernadores, y que es muy difícil pensar que se pueda tener una política pública minera específica que tenga en cuenta todas las fuertes contradicciones que genera la minería, cuando está dirigida por un empresario minero que tiene tres empresas mineras.

Hoy en día la Secretaría de Minería de la Nación no es solamente el lugar que ejercita todas las políticas o que pone en marcha todas políticas públicas específicas de minería, sino que a su vez, cuando uno lo ve y simplemente entrando a Internet y viendo lo que hace, es una empresa más. Van y convencen a los empresarios en Canadá de volver y les dan incentivos y hablan de los beneficios, eso les corresponde pero bueno... como Secretaría de Minería debería tener una contraparte, debería efectivizar no solo el desarrollo sino todo lo que tiene que ver con la afectación ambiental, económica de ese tipo de desarrollo, que eso no existe.

Entonces es interesante porque la minería, esta minería específica a cielo abierto, genera grandes pasivos ambientales y grandes posibilidades de catástrofes ambientales. Al decir catástrofes puedo sonar un poco grandilocuente, pero efectivamente ha pasado, pasó en Rumania, en Baia Mare, se rompió un dique de cola y se contaminaron 60 km. del Danubio donde murió toda la vida en el río por 60 km. y dio la vuelta e hizo 400 km. hasta el Mar Negro afectando tres países más, por una mina. Pasó también en España, cerca de Sevilla.

Es decir, todas estas catástrofes diría yo -porque realmente son miles de toneladas de metales pesados, de barros con cianuro que van afectando a todo el medio ambiente, a las comunidades cercanas- suceden una y otra vez en general en países del tercer mundo y no pasan en los países del primer mundo de dónde son estas compañías. ¿Por qué sucede así? Porque es más difícil, aunque no digo que no ocurra, porque en EE.UU. también han ocurrido este tipo de catástrofes ambientales o accidentes, llamémoslos accidentes ambientales, sucedieron al comienzo del desarrollo de este tipo de tecnologías de la minería y después institucionalmente hubo contrapesos fuertes. Hoy abrir una mina en EE.UU. lleva unos 10 años, tienen que entrar varios organismos intermedios en el proceso, se aprueban, o no, con muchísimos contralores para aprobar y eventualmente este es un proceso muy largo.

En Argentina se aprueban como si nada, los estudios de impacto ambiental son para reírse, son una formalidad realmente, porque uno los lee y no tienen ni pie ni cabeza, están mal hechos. Las personas que tienen que autorizar estos proyectos son amigos, empresarios, son proveedores de las empresas y políticos al mismo tiempo los que tienen que controlar, con lo cual después entran en el negocio.

Yo tuve la suerte de leer algunos estudios de impacto ambiental, que es el paso formal previo a la aprobación de los proyectos y realmente son ridículos. Después hay una policía minera que no es federal, porque está provincializada, que no está capacitada, que es la que tiene que ver qué es lo que sucede en el terreno. Y ahí es donde uno necesitaría realmente tener hidrólogos, geólogos, ingenieros. Los diques de cola que contienen lagos enteros con ácido, con cianuro, con metales pesados arrastrados por la explotación, se van haciendo estructuralmente a medida que crece la mina, y en esto, si hay una falla, se tiene que ver con gente capacitada; y acá ponen a 12 policías mineros que suben, miran, firman algunas cosas y bajan otra vez a la ciudad, digo suben porque están puestas en la cordillera, en la precordillera en lugares (sísmicos) lugares que son realmente peligrosos y eso efectivamente en algún momento va a provocar algún accidente. Y estos accidentes no son menores, tienen capacidad de afectar cursos de agua, ríos, etc.

Y esto nuevamente, volviendo al proceso político que puso en marcha el Código de Minería en la Reforma del 94, como no tenía otros actores involucrados, lo llevan adelante Gioja, Maza, que después fue gobernador de La Rioja, cuando uno ve cómo está firmado, son efectivamente las mismas personas que después están dentro del mismo proceso político, y que después quedan en otras luchas internas atrás de la minería, por acceder al gobierno, por ejemplo en La Rioja, algunos gobernadores entran como secretarios de minería y después pasan a gobernar La Rioja; su vice lo destrona poniéndose en contra de la minería y haciendo toda una campaña contra la minería, y cuando llega al poder se vuelve minero.

Yo creo que es muy difícil -es una opinión personal- llegar al poder en La Rioja con el apoyo ciudadano para decir que uno está en contra de la minería y después sentarse con un empresario que tiene un producto bruto del tercio de la Argentina y oponerse, porque todos tienen un precio o por lo menos casi todos, sobre todo los políticos en Argentina, políticos que ya están acostumbrados a luchas de poder muy feudales en esas provincias con lo cual no es que estamos hablando de otro tipo de cuadros políticos. Porque además la institucionalidad en Argentina es baja en general, la capacidad técnica de supervisión de estos grandes proyectos es muy baja en el país, no está capacitado, y estos son grandes meganegocios.

Bueno, finalmente cuando se hace esta nueva ley hay algo, también muy particular de la Argentina. Yo creo que la letra de la ley es avanzada en cierto sentido, tiene muchísimos dispositivos que existen en los países más desarrollados y que son realmente buenos, y por lo menos jurídicamente muy avanzados en protección ambiental en varios puntos pero, qué se hace: yo los pongo en la ley y después no los efectivizo, no le doy a las agencias de control ni el dinero ni la capacidad técnica, con lo cual esto es puramente declamativo. Yo abro el Código de Minería y encuentro pasajes increíbles que me dicen a mí cómo se tienen que hacer las cosas, y en la realidad ni se hacen así ni se va a poder hacerlas así porque, por un lado, el sistema está corrompido o con muy poca institucionalidad, y tampoco se hacen así porque para aquéllas que se podrían llevar adelante de buena manera según la letra de la ley, no existe la capacidad técnica para que se haga así. Entonces tenemos una disociación entre lo que dice la ley y lo que sucede en la realidad. Esto yo creo que también estaba previsto, no son ingenuos los que hicieron el Código Minero.

Entonces uno aplaude, aprueba en el Congreso –igualmente se aprobó a las apuradas, no hubo discusión ni debate- y uno ve ya hecha la reforma del Código Minero y tenemos una situación de hecho, que es que empiezan a funcionar estas empresas. Hubo un tiempo, el Código Minero comienza a funcionar y a los tres años comienza Bajo La Alumbrera. Hasta que la gente en Catamarca se da cuenta qué es lo que está sucediendo en La Alumbrera, primero consiguen un apoyo, después la gente queda desilusionada y hoy hay realmente una confrontación fuerte entre la comunidad catamarqueña y el proyecto. El proyecto además, está llevado a cabo a instancias de una empresa suiza pero también por la Universidad de Tucumán y, en un caso muy único, por parte del gobierno de la provincia. Es único porque el Código Minero prohibe al Estado explotar sus recursos minerales. Solamente agentes privados pueden explotar los recursos, inclusive se llega a la situación donde por ley el Estado si encuentra minerales los tiene que ceder a un privado.

Esto abre otra nueva dimensión de la discusión. Por un lado está la discusión totalmente legítima que es sí o no a la industria y eso depende, en un proceso democrático, de la gente que en primera instancia va a estar más comprometida, o sea, las comunidades que están siendo realmente afectadas, tienen mucho que decir. Yo tengo que tener el derecho democrático de decir que sí: a 20 km. de donde está mi pueblo o mi ciudad se va a poner un gran emprendimiento como este, yo no quiero tenerlo porque puede ser que ese pueblo viva del turismo, de la agricultura, de la pesca y eso está comprobado, va a estar afectado por este tipo de proyectos. En segundo lugar en una visión más amplia, toda la sociedad puede debatir democráticamente si le interesa o no, porque hay varias formas de desarrollo, el minero no es el único.

En tercer lugar hay otro debate, porque está el debate por sí o por no, y si es sí, hay que debatir qué tipo de minería, quién se queda con ese dinero, o sea, cómo se lleva a cabo. Y el otro debate, yo voy a ser bastante realista -más allá del debate uno puede tener sus preferencias respecto de cuál es su posición sobre las comunidades- yo apoyo a las comunidades que están en contra, porque tienen todo el derecho democrático a no tener ganas de estar viviendo cerca de estos emprendimientos, pero la realidad es que se están haciendo, el Código Minero no lo prohíbe. No solo no lo prohíbe sino que hay una política pública de Estado más allá de los gobiernos, porque esto ya viene desde hace muchos años desde la Secretaría de Minería de la Nación, todos los países tienen algún organismo de minería porque es una industria humana desde el Imperio Romano, y en todo país moderno existe algún tipo de política de minería. En los países mineros obviamente, y en los no mineros también, porque hay varios tipos de minería.

Pero lo cierto es que en el caso argentino se está llevando a cabo y se va a llevar a cabo por más que haya una confrontación, ojalá que en algunas provincias que tienen más que perder y que hay más riquezas y que tienen una sociedad civil más desarrollada en el sentido de que tienen más institucionalidad en la provincia, probablemente puedan evitar –si es que no lo quieren- tener estos proyectos mineros; esto sucede en Mendoza, en Córdoba que acaba de aprobar un proyecto de ley en contra de la minería a cielo abierto, pero es poco probable que suceda en las provincias con más recursos mineros, porque son las provincias más atrasadas y más feudales como San Juan, Catamarca, La Rioja.

En esos casos probablemente no solo se hagan los proyectos sino que tengan poco escrutinio y poco control técnico y político efectivo. Y en ese caso la discusión es por qué este tipo de minería y quién se queda con un recurso natural no renovable. ¿Quién se queda con el oro? ¿El oro es de la provincia, es de los argentinos, es de los ciudadanos que están cerca? En la discusión actual el oro se lo quedan prácticamente las multinacionales privadas, porque lo único que queda en la Argentina de regalía es el 3% máximo. Hay provincias que adecuaron o que firmaron el Código Minero con menos del 3%. El Código Minero dice que un máximo del 3% en boca de mina es lo que tiene que pagar una empresa para llevarse el recurso natural.

Y después por toda una estructura toda la riqueza sale del país. Efectivamente, por la legislación liquidan las divisas afuera, no tienen que volverlas al país, los insumos de capital no pagan impuestos, no pagan ningún otro tipo de impuestos, con lo cual lo que queda ¿qué es? Los sueldos de la gente, el 3% en boca de mina, bueno, y el desarrollo económico alrededor de estos emprendimientos, que efectivamente lo hay. Ahora, nosotros como sociedad estamos diciendo “por un poco de desarrollo económico que sucede alrededor de estos emprendimientos que puede ser catering, hotelería, algunas empresas proveedoras, se están llevando miles de millones de dólares y nosotros nos quedamos con las migajas”. Y yo creo, perdón si suena medio feo, esa es la mentalidad Argentina, porque después nosotros en el debate decimos “nos vienen a robar” y no nos vienen a robar, ¿por qué los chilenos tienen Codelco que es estatal? ¿Y por qué los brasileros tienen sus empresas mineras controladas por el Estado? No nos vienen a robar, nosotros dejamos que nos vengan a robar y eso es diferente.

En esa situación habría que replantearse, decir ¿por qué nosotros tenemos un Código Minero que nos permite por ley prohibirnos a nosotros mismos, primero, a acceder a nuestros propios recursos naturales? En segundo lugar, ¿por qué los vamos a dar por un 3% de regalía, máximo? En tercer lugar ¿por qué nosotros hacemos complejamente todo un paquete dentro del Código Minero que le da a estas empresas beneficios que no tienen ningún otro sector en la Argentina?, ni el campo con todo lo que protestó, ni la industria automotriz, ni la industria de servicios. No pagan impuestos ni al cheque, ni a los combustibles, ni a los combustibles líquidos ni a la electricidad, tienen desgravado prácticamente todo otro tipo de imposiciones fiscales.

Entonces yo creo que bueno, a qué responde esto, esto responde a un tipo de ejercicio político nepótico en la Argentina, de transpolar -por lo menos en los años 90- todos estos intereses específicos que venían de las provincias ricas en minería, llevarlas al Congreso de la Nación, armar este tipo de Código Minero, que tampoco –no voy a ser ingenuo- por un lado tenía los socios argentinos con nombre y apellido, y por otro lado toda una ayuda material en dinero e intelectual en el conocimiento para crear esta legislación, que vino del Banco Mundial.

Nicolás Gutman es Master Economía y políticas públicas.

Foto: Tajo de mina La Alumbrera, diámetro aproximado 2500 metros, profundidad: 800 metros. / Autor: NO A LA MINA.


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