miércoles, 5 de noviembre de 2008

Argentina, Catamarca: Allanaron seis viviendas en Tinogasta

Javier Rodríguez Pardo (RENACE)

Las ruedas de tres ejes traseros y parte de la lona de un camión de minera Alumbrera soportaron un incendio que fue dominado por el propio conductor del transporte que dormía en su interior. Sin embargo, más tarde afirma que vio a personas arrojar material incendiario. Lo cierto es que algunas gomas se hallaban lisas y vecinos cercanos al lugar del hecho habían observado en días previos como reemplazaban las cubiertas por otras que finalmente fueron las que se quemaron.

Dichos aparte hay una realidad indubitable. El incendio del camión sirvió de pretexto para que la fiscalía local lanzara sobre seis viviendas de Tinogasta la orden de allanamiento; cinco de ellas pertenecen a reconocidos auto convocados que, con otros asambleístas, vienen rechazando las explotaciones mineras; la otra pertenece al barrio La Paz cuyos pobladores salieron en pleno a cortar el paso de los gigantescos transportes en represalia por las grietas que ocasionaban en sus viviendas. Entre las seis y las once de la mañana, cuando las familias atendían la orden de cateo, los camiones se vieron parcialmente liberados y pudieron cortar el cerco vecinal. Para tal estrategia, la empresa se valió de un camión incendiado sólo en su parte posterior mediante fuego “plantado” lejos de la cabina; el camión “elegido” transportaba bolas de acero indestructibles que se utilizan para el chancado de las rocas minerales. Es el modo mafioso con que operan en todo el mundo y trae a nuestra memoria la piratería de la pesca de altura en el Atlántico Sur. Los pesqueros transnacionales que operan en aguas jurisdiccionales argentinas suelen “entregar” uno de los barcos para entretener a la patrulla costera mientras el resto de la flota huye con la pesca ilegal. Para la minera Xstrata y el transporte contratado, el siniestro fraguado sirvió para allanar las viviendas de los pobladores con ánimo de sembrar el terror y poder eludir a los auto convocados. La policía provincial secuestró sólo fósforos pero buscaba bidones y botellas de plástico porque él o los incendiarios abandonaron en el lugar una mochila con elementos semejantes; es poco creíble decir que se labró un acta con el secuestro de ochenta y cinco fósforos de madera y que su propietario pidió que les dejaran algunos para encender la cocina porque la realidad empaña cualquier ficción, por más ridícula que sea.

Una fiesta en la plaza de Tinogasta

Horas después una película documental chilena explicaba la incompatibilidad de la mega minería química con la actividad agropecuaria, marco propicio para que los pueblos tinogasteño y fiambalense se concentraran en la plaza y denunciaran el atropello de la minera. Las imágenes del pueblo de Andacollo, destruido por la actividad extractiva en el país trasandino, son una cruda realidad para pueblos como el de Tinogasta, sólo separados por la Cordillera de los Andes. El comunicado de los asambleístas no deja dudas: “Los auto convocados repudiamos estas tácticas mafiosas que intentan adjudicarnos la quema de un camión que según comentarios del mismo chofer, la policía dejó de custodiarlo momentos antes de ser incendiadas sus ruedas traseras. También denunciamos la gestión de funcionarios títeres de la empresa minera.”

Las voces de los habitantes del barrio La Paz emocionaron a todos, no sólo porque sus viviendas fueron rajadas literalmente al paso de los enormes transportes sino porque se ven obligados a dormir con las luces a pleno “evitando de ese modo que las vinchucas se descuelguen de los techos”. Por ese escenario despiadado transitan los lingotes de oro hacia otros mundos, tal vez destinos ajenos a patologías endémicas, en tanto gobernantes y sicarios tildan a los manifestantes de terroristas.

Recordemos que unos siete camiones con insumos mineros, cuatro de gran porte con gigantescas bateas electrolíticas que cubrían ambas manos de la ruta, fueron detenidos por los auto convocados para impedirles el acceso a la planta donde Minera Alumbrera explota yacimientos diseminados de cobre, oro y otros minerales metalíferos. Durante más de dos meses, éstos y otros vehículos semejantes de la transnacional suiza fueron hostigados alrededor de la ruta 40, por vecinos de las distintas poblaciones de los Valles Calchaquíes y algunos aún deambulan a la espera de poder retomar su camino.

Esta vez le tocó a la guardia de infantería de la policía de la provincia catamarqueña desplazarse hasta el lugar de los hechos con la intención de desalojar a los manifestantes. Ese día, funcionarios del gobierno catamarqueño circulaban en camionetas con ejecutivos de la propia empresa minera. Poco después actuaría la justicia complaciente provocando la inútil humillación de los pobladores de Tinogasta al ordenar el allanamiento de sus viviendas.

Nuestra respuesta fue recorrer colegios, instituciones intermedias y medios de comunicación de la zona que esta vez informaron. Hubo actos públicos y asambleas para convocar porque temor es un verbo que no conjuga el pueblo de Tinogasta a pesar de la prepotencia minero-gobernante. Fuimos recibidos por los cinco concejales que durante más de dos horas nos escucharon en el recinto de sesiones en el municipio local. En la región del noroeste unos y otros piensan acciones futuras, por ejemplo la ruta de los transportes mineros fue rediseñada por la empresa con el objeto de evitar a los pueblos en virtual movilización permanente. Nadie duda en Tinogasta que minera Alumbrera incendió su propio camión y tal hecho es síntoma de debilidad y miedo. El pueblo lo sabe, lo presiente y la minera solo cuenta con los códigos del soborno, porque en realidad “donde hay un delito de contaminación existe un gobernante corrupto” y de eso se valen las corporaciones del sector aunque ya sospechan que no les alcanza para conseguir la licencia social.

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