miércoles, 5 de noviembre de 2008

Barack Obama: los retos a sortear

Marcos Alfonso (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Barack Obama ganó inobjetablemente las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Sin embargo -más allá de su exitosa, organizada y cohesionada campaña electoral- son diversas las lecturas que se esconden tras el abrumador triunfo.

En primer término, ganó el sistema de gobierno en EE.UU. urgido de cambios tras ocho años de descalabros políticos entronizados por los republicanos con W. Bush a la cabeza.

¿Es casual que un negro acceda a la Oficina Oval?

Desde luego que no. Forma parte de las truculencias del denominado American Way of Life (Modo de vida americano), sistema en el cual, al menos en los postulados, todos los estadounidenses poseen iguales posibilidades.

Sin embargo, lo ocurrido este martes pone sobre el tapete la necesidad de realizar determinados y veloces cambios en el sistema de gobierno de la Unión --no será hasta el 20 de enero próximo cuando asuma el poder--, que van desde las contiendas bélicas en Afganistán e Iraq hasta el descalabro financiero en el cual se ve envuelta la nación más poderosa del planeta.

Otro fenómeno es la incertidumbre de millones de estadounidenses quienes van a la cama diariamente sin saber qué les deparará el inmediato amanecer. Así andan las cosas en el seno del imperio.

El nuevo presidente de Estados Unidos debe encarar retos incalculables para tratar de “meter en caja” todos los desaciertos en que deja al país el republicano mandatario saliente.

En la votación de ayer martes el electorado norteamericano fue en busca de inmediatos e imprescindibles cambios que le ofrezcan cierta estabilidad. En esa cuerda, precisamente, basó Obama sus promesas al ciudadano común.

Tan abismal y descalabrada ha sido la política republicana en los últimos ocho años que el sistema, sin otra opción viable, hizo concesiones y llevó a Barack a la Casa Blanca, en el ánimo de que los cánones del capitalismo prosigan su cauce.

La historia presidencial en los Estados Unidos demuestra que, sea quien sea, deben prevalecer los postulados y principios de que hace gala el sistema imperialista.

Barack Obama deberá encarar situaciones incómodas y aunque su discurso de campaña estuvo basado en aliviar las penurias de la mayoría. De todas formas está por ver hasta dónde el capital le desatará las manos para, aunque sea en porcentaje aceptable, pueda materializar sus promesas.

Pero no olvidemos de que capitalismo es capitalismo y, desde su surgimiento a la palestra universal, con matices más o menos, ha prevalecido su esencia explotadora.

En el ámbito continental, Obama encarará una Latinoamérica en la cual han acontecido cambios estructurales y gobernativos en varias naciones, y que quiebran la añeja dependencia respecto a la potencia mundial.

Igualmente deberá sortear una Europa cuya moneda comunitaria se presenta más fuerte que el dólar a pesar de la actual crisis financiera, y en la cual además, se empina Rusia, país que consolida su prestigio internacional y se fortalece ante el mundo.

En cuanto al Asia Central y el Oriente Medio, los conflictos afgano e iraquí

constituyen un complejo panorama al que deberá también hacer frente el electo mandatario cuando asuma las riendas de la nación.

Pero sobre todas las cosas –y fue carta que enarboló durante su campaña--deberá sortear la actual crisis financiera en que se ve sumida buena parte de la economía doméstica en los Estados Unidos.

Por lo pronto, ya W. perdió su derecho al veto y, lo poco que le queda de desgobierno, lo tendrá que ejercer colegiadamente con el Congreso.

Este es el panorama que tiene ante sí Barack Obama. ¡Ojalá el sistema le permita llevar a vías de hecho los postulados de la campaña! Pero… no olvidemos que el establishment dominante en los Estados Unidos responde al gran capital y no a las mayorías.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.