lunes, 3 de noviembre de 2008

Bolivia: El presidente Evo Morales suspende las operaciones de la DEA

El presidente boliviano, Evo Morales, acusó la noche del sábado a la estadounidense Drug Enforcemen Agency (DEA, siglas en inglés) de apoyar económicamente el golpe cívico-prefectural fallido contra su gobierno y ordenó la suspensión indefinida de sus actividades en Bolivia.

El dignatario hizo el anuncio durante el acto de cumplimiento de la meta anual de erradicación de la hoja de coca (principal insumo de la cocaína), que llegó a 5.021 hectáreas de cultivo, en el municipio de Chimoré, distante a 170 kilómetros de Cochabamba, capital del departamento homónimo (centro) al que asistieron jefes militares, funcionarios estatales y diplomáticos de distintos países.

"Es una decisión personal, a partir de hoy se suspende de manera indefinida cualquier actividad de la DEA norteamericana (en Bolivia).Tenemos la obligación de defender la dignidad y la soberanía del pueblo boliviano", sentenció Morales, quien en octubre pasado desautorizó el vuelo de aviones de interdicción de la citada agencia.

De acuerdo a Morales en los últimos meses la DEA realizó actividades fuera de sus competencias, asumiendo una participación política en Bolivia, que significó una conspiración contra el gobierno nacional, acusándola de estar coludida con los prefectos (gobernadores) opositores a su régimen.

Incluso, dijo que existieron agentes de la DEA que realizaron espionaje político y financiaron a grupos delincuenciales para que atenten contra la vida de las autoridades gubernamentales, asi como contra la suya.

Dentro de ello, indicó que la oficina antinarcóticos financió la toma de los aeropuertos en los departamentos de Santa Cruz (este), Pando (norte), Beni (extremo norte) y Tarija (extremo sur), regiones desde donde en los meses de agosto y septiembre pasados se impulsó un golpe de Estado cívico-prefectural, denunciado ante la comunidad internacional por el gobierno boliviano.

En estas acciones estaría involucrado el agente regional de la DEA en Santa Cruz y agregado diplomático, Steven Faucette, quien realizó viajes a la ciudad Trinidad y Riberalta, para entregar recursos económicos a los cívicos "comprometidos con el golpe de Estado civil", según el presidente Morales.

Reveló además que a través de siete "casas de seguridad" la oficina antidroga montó instancias para ejercer un control político, y realizar acciones de espionaje con intervención a los telefónicos, que incluso era conocido por miembros de la policía boliviana.

A esto, agregó que la avioneta de la DEA Súper Kin con matricula norteamericana N-558 KA realizó varios vuelos a las regiones del oriente del país sin ningún control, ni dar informes sobre lo que transportaron a esos lugares, lo que consideró (el presidente Morales) una violación a la soberanía boliviana.

Las acusaciones del Mandatario boliviano surgen en medio de la peor crisis diplomática desatada en las relaciones entre La Paz y Washington, luego de que en septiembre Morales expulsara al embajador estadounidense, Philip Goldberg, acusándolo de apoyar los planes conspirativos de prefectos autonómicos de Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija.

Washington respondió expulsando al embajador boliviano ante la Casa Blanca, Gustavo Guzmán.

Sin embargo, Morales insistió hoy en que está dispuesto a mejorar las relaciones diplomáticas con todo el mundo y con el nuevo gobierno de los Estados Unidos, tomando en cuenta que el próximo martes 4 de noviembre, el pueblo estadounidense elegirá a su nuevo presidente.

"Ojalá en Estados Unidos, con el nuevo gobierno, haya cambio, (estamos) dispuestos a entablar el diálogo", apuntó.

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