viernes, 21 de noviembre de 2008

El Salvador: Salvando a los amigos y amos

José Mario Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

Después de semanas de estar pretendiendo negar los efectos de la crisis económica mundial en El Salvador, con el argumento de que el país está preparado para sobrevivirla porque las cosas se han hechos bien, el gobierno de Antonio Saca ha anunciado que a través de un crédito de quinientos millones de dólares que otorgaría el Banco Interamericano de Desarrollo – BID –, se trasladaría liquidez a la banca local, y así propiciar préstamos de corto plazo al llamado sector productivo, con la supuesta idea de estimular la ya alicaída economía nacional en medio del incremento del desempleo, la inflación y la desesperación de las mayorías, que cada día se enfrentan al problema de poder sobrellevar el siguiente.

Aún sin haber sido aprobado por la Asamblea Legislativa el empréstito, ya algunos sectores hacen cuentas alegres, mientras otros – como los constructores – solicitan ser incorporados al beneficio millonario, y otros grupos y organizaciones empiezan a señalar con su nombre de lo que realmente se trata: el salvataje de la banca; que para el caso ya no es nacional, pues hace meses está en manos de las transnacionales como City Group, HSBC, Scotiabank y Bancolombia, para citarlos. Precisamente la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD) ha asegurado esta misma semana que el millonario préstamo es nada más una medida de salvataje que impactará negativamente a la población; y que serán los contribuyentes y consumidores los que lo terminarán pagando.

El mismo Antonio Saca ha dicho este jueves que a él no le importa si los bancos sacan alguna ganancia de esta operación, pues eso es normal y de eso se trata; pero lo que él pretende es que se beneficie a la población a través del empleo que se aumentaría como su principal consecuencia. Aún sin dar explicación de cuáles son en realidad los sectores que serán beneficiados, seguramente ahora iniciará una campaña de presión o chantaje a los partidos políticos de oposición para que lo aprueben con la mayoría calificada, por ser una necesidad insoslayable; y si algún partido osa con oponerse, posiblemente recibirá el embate de la avalancha mediática orquestada que siempre se utiliza en estos casos.

Solo que en esta ocasión las cosas se dan en circunstancias muy especiales, insertas en la campaña electoral en marcha, y después de que hace una semana fue aprobado otro millonario crédito de unos novecientos cincuenta millones de dólares – con la anuencia de la izquierda del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, - que ha consensado con el oficialismo de manera previa y específica, por la necesidad de prever la carga financiera que representaría para el país el tener que pagar los eurobonos a vencerse en dos mil once y sin tenerse los recursos seguros para ello. De esta manera se refinancia esa deuda de más o menos seiscientos millones de dólares en condiciones más favorables, y se le otorga liquidez a las finanzas públicas prácticamente vaciadas.

Tras ese acuerdo que garantiza también el final de la presente administración y el inicio de la siguiente, prioritariamente para usos en las áreas sociales, esta nueva medida de la administración de Antonio Saca – que aún no reconoce la existencia de la crisis o la magnitud de ella – anuncia días agitados donde los sectores económicos poderosos se aliarían de nuevo con el gobierno para obtener lo que sería este nuevo respiro económico para sus arcas, mientras los sectores populares siguen agobiados, sin ser atendidas sus necesidades sociales elementales como la salud y la educación y cada vez más sumergidos en la crisis cotidiana y sin que nadie les salve. Por supuesto, esto provocará que los partidos de la oposición consecuente, aún en desventaja, tengan que velar por los intereses de las mayorías, al menos mientras las próximas elecciones no inclinen al fin la balanza hacia los siempre olvidados.

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