viernes, 7 de noviembre de 2008

El Salvador: Sumisión sin escrúpulos

José Mario Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

También en El Salvador ha habido repercusiones luego de las elecciones en Estados Unidos, y nadie en el país ha escapado a expresar al menos alguna opinión sobre el triunfo de Barack Obama; en general los salvadoreños han recibido esta noticia con agrado, y no ha faltado quien vea en este hecho signos positivos para el futuro, en especial por el sentido de esperanza que la población abriga al acercarse las elecciones de alcaldes, diputados y presidente en las que espera cambios sustanciales en la situación del país, y a que lógicamente se vincule con la realidad local.

La izquierda salvadoreña, vale decir el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, no ha ocultado su complacencia, y ha manifestado su saludo a través de un pronunciamiento público en un periódico vespertino, en el que expresa felicitaciones al pueblo estadunidense y a su futuro presidente, apostillando con la frase: aquí y allá el cambio es posible. Inmediatamente su contrincante Arena, en la figura del candidato a la presidencia, Rodrigo Ávila, ha lanzado un spot de televisión en el que también saluda a Obama y hace notar que dicho partido siempre ha tenido buenas relaciones con los gobiernos de Estados Unidos, con el velado afán de contrarrestar el protagonismo del Frente y su candidato Mauricio Funes, quienes son los que más han expresado su satisfacción por el acontecimiento.

A nadie escapa que funcionarios y personeros de la derecha hubieran deseado que ganara el republicano, y que ellos siempre han tenido más afinidad con los sectores de derecha del país del norte; y que ha sido evidente el desaliento con mezclas de conformismo mostrado de parte de algunos de ellos cuando se ha conocido el resultado de las elecciones. Sin embargo, hasta los que en el pasado vieron mal o se burlaron del futuro jefe de la Casa Blanca, sin dejar de expresar racismo implícito, hoy ven maravillas en el elegido; por supuesto con el propósito de intentar socavar el optimismo que ha expresado la oposición y la mayoría de salvadoreños, que ven buenas posibilidades de que al alcanzar el poder, luego de las elecciones presidenciales, se podrían tener buenas relaciones con la próxima administración norteamericana; precisamente uno de los elementos que la campaña de Arena y de sus organizaciones fantasmas han priorizado al intentar, de nuevo, el hacer ver a la población que, de ganar Mauricio Funes, las relaciones con Estados Unidos se deteriorarían, se perderían las remesas y se provocarían deportaciones masivas de salvadoreños residentes allá.

En este escenario el presidente Antonio Saca acaba de desnudar la hasta hoy negada sumisión de los gobiernos de Arena con relación a Estados Unidos, en especial con las administraciones de W Bush, y vinculada con la participación de El Salvador en la guerra de Irak, motivo de vergüenza y rechazo de más del ochenta por ciento de los salvadoreños al ser el único país de Latinoamérica que aún acompaña esa invasión genocida, cuando este jueves ha anunciado que espera platicar con el próximo presidente Obama con relación al esperado retiro de las tropas, considerando a su juicio que este procedimiento debe ser analizado entre el presidente electo y los generales norteamericanos. Es decir, asume que la decisión estará supeditada a los designios de la potencia imperial y no de la voluntad y decisión propia.

Son palabras que en este caso explican los hechos; se asume la frase de “el rey ha muerto, que viva el rey”, y sin decoro ni escrúpulos se tiende a los brazos del nuevo inquilino de la Casa Blanca, sin importar o considerar siquiera que el demócrata se opuso a dicha guerra, al igual que el pueblo salvadoreño y la mayoría de la humanidad.

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