lunes, 3 de noviembre de 2008

La Revolución de Octubre abrió el camino de los pueblos

Angel Rodríguez Alvarez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Las fuerzas revolucionarias a escala global celebran el aniversario 91 de la Gran Revolución Socialista de Octubre, uno de los grandes acontecimientos en la historia universal, protagonizada por las masas populares en el inmenso territorio ruso, con el liderazgo de Vladimir Ilich Lenin al frente el Partido Bolchevique.

Octubre no sólo liberó de la explotación a un sexto de la humanidad, llevándolo a la obtención de grandes éxitos en los terrenos de la economía, política, ciencia y cultura, la justicia social y en el plano militar, para convertir en breve tiempo a la atrasada y pobre Rusia en una potencia mundial.

Hizo posible, además, que los esfuerzos y sacrificios de los pueblos de la antigua Unión Soviética alcanzaran un nivel de desarrollo que propició la bipolaridad del mundo en el cual pudieron asentar sus esperanzas de progreso las naciones pobres del planeta.

John M. Keynes, destacado economista capitalistainglés escribió, atraído por las profundas transformaciones que tenían lugar en aquel país: “Los soviéticos están ocupados en el vasto empeño de hacer que funcionen de forma tranquila y exitosa, sobre el extenso territorio, toda una serie de instituciones sociales y económicas.

“Los procedimientos siguen variando rápidamente para ajustarse a las nuevas experiencias. Estamos asistiendo al mayor grado de experimentación y empirismo jamás intentado por una administración desinteresada.”

En ese “experimento” se cometieron errores, omisiones, deformaciones, excesos y dogmatismos, justificables solo por el contexto defensivo a que se vio obligada por los enemigos internos y por la acción imperialista, lo cual no resta responsabilidad a los factores endógenos que determinaron su desaparición.

La Revolución Cubana no habría sido posible sí antes no hubiese tenido lugar la de Octubre. De igual manera que el actual proceso de cambios en América Latina y el Caribe no tendría lugar sin la experiencia de la Isla.

Sin la solidaridad y apoyo de la Unión Soviética, la Revolución Cubana habría tenido necesariamente que variar sus objetivos para no convertirse en acción suicida luego de lograr el derrocamiento de la tiranía de Fulgencio Batista, patrocinada por Washington.

La Gran Revolución Socialista de Octubre, iniciada el 7 de noviembre de 1917, abrió para la humanidad una nueva era, la del paso de la teoría del socialismo científico a su práctica humana como parte del proceso que forzosamente tendría altas y bajas, errores y enmiendas.

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