jueves, 20 de noviembre de 2008

Los países líderes en el mundo pactan un frente económico común contra la crisis

Oleg Mitiáev (RIA NOVOSTI)

Los líderes de los países económicamente más fuertes del planeta reunidos en la cumbre del G-20, el pasado 15 de noviembre en Washington, prometieron hacer todo lo posible para restablecer el crecimiento de la economía mundial.

Con este objetivo, propusieron reformar los mecanismos de regulación financiera a nivel global. Destinada a hacer frente a la crisis financiera global, la cumbre del G-20 demostró que el poder financiero y económico del planeta se desplaza desde Occidente hacia Oriente.

Declaración común

El logro más importante de la cumbre del G-20 fue que tanto los países económicamente desarrollados como aquellos con economías emergentes aprobaron una declaración común con recomendaciones para superar la crisis financiera mundial.

De acuerdo a la declaración, en abril de 2009 el G-20 se reunirá al más alto nivel en Londres para evaluar la realización de las medidas propuestas.

Esto indica que precisamente el G-20 y no otras organizaciones como el G-7 o el G-8 asumirá el papel coordinador de las relaciones internacionales para superar la crisis financiera mundial y posiblemente, después de ella.

Como resultado de la crisis, creció la influencia de China, India, Rusia y los países del Golfo Pérsico en las organizaciones financieras clave como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Y el hecho de que la declaración final del G-20 no incluyera acusaciones directas contra Estados Unidos por la crisis, puede considerarse un logro relativo de la diplomacia mundial.

No obstante, el G-20 arremetió con especial contundencia contra los inversores insensatos que motivados ante la opción de obtener grandes beneficios, valoraron de forma inadecuada los riesgos.

Los firmantes de la declaración también censuraron la actitud demostrada por ciertas entidades de regulación en algunos países desarrollados que minimizaron el peligro de esos riesgos o no emprendieron medidas para contrarrestarlos de la forma debida.

Vigilancia especial a bancos y valores

¿Cuáles fueron las medidas constructivas propuestas por el G-20 para superar la crisis?

En primer lugar, fortalecer la vigilancia y el control sobre los bancos y los mercados financieros.

La idea es simple, en condiciones cuando los mercados financieros adquieren dimensiones globales, y muchos bancos operan a nivel internacional, los mecanismos reguladores nacionales son insuficientes y para llenar ese vació, se propone a partir de bancos reguladores (centrales o emisores) de diferentes países, crear una especie de "entidad colegiada de vigilancia" que controle las actividades de los bancos internacionales.

Al mismo tiempo, se propone hacer algo con el complejo mercado de valores directos y los valores derivados porque, en algunos segmentos, este mercado ha adquirido la característica de una pirámide financiera sin ningún control.

Inicialmente, los valores derivados eran valores emitidos en base a otro valor, actualmente, ese mercado ha experimentado un desarrollo desenfrenado hasta el punto en que aparecen en el mercado "valores derivados" que su vez, provienen de otros "derivados" y así sucesivamente.

Un ejemplo palpable fue la crisis en el mercado hipotecario que estalló en EEUU en verano de 2007 a raíz de los créditos "subprime", considerados por algunos expertos como uno de los factores detonantes de la actual crisis financiera mundial.

El problema es que en los últimos tiempos se han emitido una cantidad muy considerable de valores derivados y actualmente saturan el mercado crediticio donde circulan sin ningún control.

En la víspera a la cumbre del G-20, entidades reguladoras estadounidenses declararon que para finales de año crearán una Cámara de Cuentas para registrar las operaciones de derivados en el mercado, una medida análoga se pondrá en marcha en Europa.

Además, tanto en EEUU como en la Unión Europea se reforzará la vigilancia a las agencias de valoración de riesgo sobre todo en sus métodos para calcular los niveles de riesgo de entidades y empresas.

¿Qué va a ocurrir con el libre comercio?

Es importante resaltar que en las condiciones de crisis, los países del G-20 propusieron renunciar al proteccionismo y recomendaron en el plazo de doce meses abstenerse de introducir barreras comerciales o limitaciones a las exportaciones y las inversiones.

Una propuesta evidentemente acertada porque el proteccionismo impide las relaciones comerciales mundiales y finalmente, únicamente agudiza la crisis mundial.

Aunque será difícil que los gobiernos renuncien a la tentación de defender al productor nacional. En muchos países de Asia, el proteccionismo es la piedra angular de la política económica, y no sólo en Asia.

Cuando le conviene, EEUU proclama y defiende el libre comercio, pero en condiciones cuando los competidores extranjeros amenazan con desplazar a las compañías estadounidenses de ciertos mercados, el Gobierno norteamericano no vacila en acudir a medidas proteccionistas.

Un recién ejemplo de medidas proteccionistas por parte las autoridades rusas fue el aumento de las tarifas de importaciones a los autos extranjeros. El ministerio ruso de Agricultura permanentemente habla de "seguridad alimentaria del país", en alusión a posibles barreras a importación de alimentos.

El problema radica en que la propuesta de crear mecanismos reguladores en el mercado financiero mundial también contradice el principio del libre comercio.

A dos meses de expirar su mandato, el presidente de EEUU, George W. Bush firmó la declaración final del G-20 y posteriormente declaró que únicamente el principio de libre comercio puede conllevar al crecimiento económico.

Para el 31 de marzo próximo, los ministros de finanzas del G-20 deberán de elaborar un plan para realizar las medidas propuestas por los líderes del G-20. Ese plan será el tema central de los debates en la cumbre del G-20 prevista para el próximo mes de abril.

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