jueves, 6 de noviembre de 2008

México: Suscita sospechas la muerte del ministro Juan Camilo Mouriño


Pedro Saldaña Mourice - Miguel Gallardo (XINHUA)

La demora de las autoridades en México para explicar el desplome del avión en el que pereció el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, comienza a suscitar todo tipo de conjeturas entre la población.

Aunque funcionarios, analistas y periodistas son reacios a usar la palabra "atentado", el difícil entorno político y la sangrienta lucha antidrogas que se libra en el país, alimentan las sospechas de los civiles, ansiosos de conocer la verdad sobre el suceso.

Junto con Mouriño perecieron otros ocho ocupantes del avión jet, entre ellos José Luis Santiago Vasconcelos, un poderoso funcionario vinculado al combate al narcotráfico, flagelo que ha desatado una ola de violencia sin precedentes en territorio nacional.

El presidente conservador Felipe Calderón, afligido por la muerte de Mouriño y las otras personas, fue el primero en demandar el esclarecimiento de la caída de la aeronave, la noche del 4 de noviembre, en la capital.

Mouriño, de 37 años, como secretario (ministro) de Gobernación, era el segundo hombre más poderoso en el gobierno después del presidente en México.

El secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, dijo este miércoles que es muy prematuro adelantar conclusiones y es necesario esperar a que terminen las investigaciones, las cuales tomarán al menos un mes.

Pugnas políticas o una venganza del narcotráfico encabezan las conjeturas del público en torno a la muerte de Mouriño y Santiago Vasconcelos, pues a ambos sobraban enemigos internos y externos.

Una falla mecánica o una repentina turbulencia son vistas por los civiles como las posibilidades menores ante la coincidencia de que Mouriño y Santiago Vasconcelos viajaban juntos en la misma aeronave.

Un comentarista de noticias de la cadena televisiva CNN, que dijo ser piloto, afirmó que un avión no se cae sólo y en este caso será necesario determinar las causas para evitar conjeturas que lleven a la incertidumbre.

Aquí aparece otro inconveniente, a decir de algunos analistas, ante la duda de si el gobierno estará dispuesto a aceptar públicamente si se trató de un atentado con dosis de terrorismo cuando concluyan las investigaciones.

La aeronave cayó la noche del martes en una transitada calle en el noroeste de la Ciudad de México, donde incendió 40 vehículos y dejó cinco muertos y 60 lesionados en tierra. La aeronave regresaba a la capital procedente de la ciudad de San Luis Potosí.
Credibilidad tambaleante

El prominente analista político Lorenzo Meyer se pronunció por que el gobierno aclare con transparencia la caída de la aeronave para disipar toda sospecha, aunque advirtió que hay "un problema de credibilidad" hacia las autoridades.

"Si fue un accidente de aviación es lamentable para los fallecidos y sus familias; si no fue así, la importancia del hecho se dispara por las graves implicaciones que esto tendría; pero convendría mejor, que en este caso, fuera accidente", dijo.

El analista agregó que la situación "es difícil porque la credibilidad de las instituciones públicas mexicanas, en especial en materia de seguridad, está por los suelos".

"Es difícil disipar las sospechas de que alguien intervino, pero no se puede descartar y eso le da vueltas al ambiente del sistema político mexicano en un momento en que la seguridad es tema de primera importancia", afirmo.

Explicó que mucho dependerá de la credibilidad que tenga la investigación del gobierno.

Meyer recordó que Juan Camilo Mouriño llegó al cargo de secretario de Gobernación por su gran amistad con el presidente Calderón.

José Luis Vasconcelos fue titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y ocupaba el cargo de secretario técnico de la comisión para la reforma penal.

La muerte de Mouriño se suma a las atribulaciones que rondan al mandatario Calderón, entre ellas una caída en la economía, un aumento del desempleo e infiltración del narcotráfico en las policías y altas esferas del poder.

En lo que va del año, la violencia relacionada narcotráfico ha dejado la cifra sin precedente de 4.500 muertos, incluidos varios militares y policías que han sido asesinados.

El gobierno de Calderón también se ha apuntado victorias sobre el narcotráfico como las recientes capturas de prominentes bandas y cargos coludidos con el hampa.

Foto: En primer plano el fallecido Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación del gabinete de Felipe Calderón.


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