miércoles, 5 de noviembre de 2008

Perú: El remedio es peor que la enfermedad

Carlos Angulo Rivas

El remedio sugerido por Alan García es peor que la enfermedad de la corrupción detectada en su gobierno. Después del fracaso de su socio, compadre e íntimo amigo Rómulo León Alegría, el presidente quiere tratar en vivo y directo con los empresarios nacionales y extranjeros.

Ahora sin intermediarios quiere "picarlos" a la antigua usanza "cuánto hay" o "cuál es la mía" como le dijo al italiano Siracusa por el asunto del Tren Eléctrico. Para este mejor trato les abre las puertas de palacio sin las "engorrosas" licitaciones públicas nacionales o internacionales, ya que "el presidente Alan García aseguró que ninguna empresa de origen nacional o extranjero requiere de intermediarios para obtener contratos con el Estado cuando sus proyectos son excelentes y criticó duramente a aquellas personas que fungen de intermediarios para lograr esos contratos" (El Comercio).

"Muchas veces les engañan y le dicen si no vas acompañado de alguien no te reciben. O no te van a abrir las puertas porque no están amarrados con otros. Y estos son los lobbistas o los intermediarios que hacen gestiones para presentar a los empresarios. Cuando un proyecto es bueno no necesita presentadores", dijo Alan García. Habrá que agregar a tan sabia visión: vienen donde mí y asunto arreglado.

"Ninguna empresa necesita intermediarios para tratar con el Gobierno, ninguna empresa necesita lobbystas (.) No se necesita de esa especie de gente parasitaria y extraña", añadió García Pérez durante la visita de inspección de las obras de construcción del hospital Luis Negreiros.

"Prefiero que cuando una empresa trae una oferta de realizar hospitales, carreteras o de construir gaseoductos se presente directamente al ministerio correspondiente o al presidente de la República y lo haga transparentemente". Gracioso ¿verdad? así todo sale bien sin "chuponeos" como los "arreglos" con los mineros y la caridad empresarial en vez de cobrar los impuestos a las sobreganancias o con la telefónica del Perú y el asunto de la tarifa básica y otros muchos más negociados de este sujeto que pretende hacer creer que gobernar es hacer negocios privados.

¿Qué garantía de honestidad puede representar un hombre como García Pérez y sus secuaces? ¿Acaso han dado señales mínimas de comportamiento decente? Por favor, la única salida es destituir a Alan García y toda la lacra administrativa por él colocada. El Perú necesita una revolución moral primero que nada. Un grito liberador de Tupac Amaru desde el sur, norte, centro y oriente.

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