martes, 4 de noviembre de 2008

Washington-oligarquía: Principales enemigos de Bolivia

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Tal vez los señores del Norte, los de sangre anglosajona y desbordada prepotencia, no lleguen a comprender nunca la serenidad, paciencia, y astucia escondida en la milenaria gesta de los hijos del Sur americano, descendientes directos de una civilización que nada tiene que envidiarle al imperio romano o a los de la no menos sorprendente Asia.

Esa conjunción de tenacidad, laboriosidad, inteligencia y creatividad se hace presente todos los días en la difícil tarea que enfrenta el gobierno que en Bolivia lidera el indígena de pura cepa Evo Morales.

Porque si uno pasa revista a cuanta conjura, presión, sabotaje e injerencismo externo han debido enfrentar las nuevas autoridades bolivianas, entiende que la lucha de Morales y sus compañeros es un hecho permanente, sin tregua alguna.

Y la clave radica en que se trata del enfrentamiento a un plan articulado, nada espontáneo, donde Washington y los grupos oligárquicos que conservan aún determinadas cuotas de poder, resultan actores centrales.

Mientras la derecha sabotea la existencia de una Constitución que promueve los cambios que siempre han reclamadolas mayorías, alienta el separatismo y se entrega a excesos que producen desorden y muerte, la Casa Blanca suministra dinero a manos llenas, traslada datos de inteligencia a los saboteadores, establece esquemas de acción contrarrevolucionaria, y cerca a las autoridades oficiales mediante toda suerte de presiones.

Así, por ejemplo, hace apenas unos días Washington decidió excluir a Bolivia de un plan de parciales concesiones comerciales destinado a ciertas naciones latinoamericanas. Según el gobierno de La Paz, esa decisión unilateral no sólo afecta a la economía local al recortar sus posibilidades exportadoras, sino que también cercena miles de puestos de trabajo en el país.

Es, en esencia, el intento de sembrar el descontento interno y la inseguridad de la gente como armas de la contrarrevolución.

No hay vías que la Casa Blanca deje de lado. El propio presidente Evo Morales se vio precisado a cortar por lo sano la presencia del departamento norteamericano de lucha contra las drogas en el país, porque esa entidad oficial del imperio ha estado ampliamente relacionada con la derecha local y sus acciones violentas destinadas a resquebrajar a la nación.

Con pruebas contundentes, Morales puso en evidencia estas actividades intrusionistas, que no dejan lugar a dudas del compadrazgo imperio-oligarquía que constituye hoy el principal enemigo de Bolivia.

De manera que la batalla continúa, poniendo a prueba minuto a minuto la sabiduría y resistencia política de un gobierno cuya base primordial es el pueblo.

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