lunes, 22 de diciembre de 2008

Bolivia: Niegan que haya motivos personales en la expulsión de la DEA y el embajador estadounidense

El ministro boliviano de la Presidencia, Juan Quintana, negó que la decisión de expulsar del país al embajador estadounidense Philip Goldberg y a la Agencia Antidrogas (DEA, siglas en inglés) haya obedecido a motivaciones personales.

"La decisión fue consultada al pueblo, el gobierno no hace nada sin consultar a la ciudadanía. Tenemos pruebas de la injerencia en asuntos internos que hacía Estados Unidos", señaló Quintana.

El ministro boliviano dijo que ningún funcionario del gobierno, incluido el presidente Evo Morales, toma decisiones personales, razón por la cual las organizaciones sociales tienen mucho que ver en las políticas del país.

"Tenemos pruebas de cómo el ex embajador Goldberg se inmiscuía en los asuntos internos de Bolivia. Fueron varias las reuniones secretas que tuvo con los prefectos opositores, a quienes financiaba para conspirar contra el gobierno", puntualizó.

El 10 de septiembre pasado Morales expulsó a Goldberg al acusarlo de conspirar contra su gobierno y financiar el fracasado golpe cívico-prefectural, encabezado por gobernadores opositores de la denominada "Media Luna", conformada por los deparatamentos bolivianos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija.

De agosto a septiembre pasado se desató en Bolivia una escalada de violencia opositora en esas regiones, las cuales concluyeron con la matanza de más de 20 campesinos en el distrito Porvenir, en el departamento amazónico de Pando.

Antes de la masacre, las federaciones de cultivadores de hoja de coca en el departamento central de Cochabamba, botaron a los funcionarios de la agencia estadounidense de ayuda internacional (USAID, en inglés), al acusarlos de financiar a grupos opositores para arremeter contra las políticas impulsadas por Morales.

Otro golpe a Estados Unidos dio el presidente Morales el pasado 1 de noviembre, en un acto en el trópico de Cochabamba, cuando determinó suspender las actividades de la DEA en Bolivia por espionaje y conspiración.

Estas decisiones colocaron las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Estados Unidos en el nivel más bajo de la historia, sin embargo la actual administración gubernamental confía en que las cosas cambien a partir de la investidura del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, el 20 de enero de 2009.

"Tenemos la esperanza que con el nuevo presidente Obama la situación cambie. Las pruebas de todas las irregularidades las vamos a entregar al nuevo mandatario estadounidense", señaló el ministro de la Presidencia.

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