lunes, 8 de diciembre de 2008

Chile: ¿Y en vez de la AFP, qué?

Andrés Figueroa Cornejo

Trabajadores de todos los sectores económicos abrazan la demanda de un nuevo paradigma previsional completamente antagónico al impuesto durante la dictadura y uno de cuyos ingenieros principales fue José Piñera, ministro de Pinochet.

Paulatinamente y desde abajo, aumenta el consenso social respecto de la debacle del sistema de AFP, fundado en la capitalización individual y la puesta de los ahorros de más de 6 millones de trabajadores en bolsas especulativas extranjeras contaminadas por la crisis mundial de origen norteamericano.

Al cierre de esta edición, la pérdida global de los ahorros del modelo ascendía a casi 28 mil millones de dólares, en decir, a un tercio de todos los fondos. Mientras en Argentina, los diputados y senadores votaron positivamente la iniciativa gubernamental de nacionalizar los ahorros de la fuerza laboral trasandina y constituir un órgano de participación multisectorial para la administración de los recursos, en Chile el gobierno y los empresarios continúan alabando la Reforma Previsional –que no hizo más que consolidar el sistema de AFP- y alentando a la ciudadanía a mantenerse en los multifondos de más alto riesgo, fundamento del negocio. Con la frescura de que el propio Presidente del gremio empresarial (Confederación de la Producción y el Comercio, CPC), Alfredo Ovalle, está desde el comienzo de la crisis en el multifondo “E” de menos pérdidas y menos riesgo, como debió reconocer luego de una “Funa” que realizaron dirigentes del Frente Amplio de Trabajadores por la Defensa de Nuestros Ahorros Previsionales en un seminario realizado en el Hotel Crowne Plaza el 20 de noviembre.

El caso argentino

Según el economista chileno, Marcel Claude, con “la reciente reforma previsional de 2007, las AFPs fueron reforzadas al permitirles incorporar a cerca de un millón 700 mil personas más –los independientes-, se les autorizó colocar fuera del país hasta el 80 % de los fondos y se eximió del pago del IVA por los servicios que éstas contratan.” Por su parte, el Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA, dirigido por el ex Presidente del Banco Central durante la Unidad Popular , Hugo Fazio, ha informado desde hace años que el modelo de AFP inaugurado durante el régimen militar, esta basado “en el ahorro forzoso, se queda con un peso de cada tres que cotiza el trabajador, y es el más caro e ineficiente del planeta.”

Claude, que ha seguido muy de cerca el proceso de estatización del sistema previsional en Argentina (llamado AFJP), indica que los argumentos que motorizaron el cambio radical del modelo de pensiones en el país trasandino se debió a “las utilidades extraordinarias por parte de las administradoras, bajas pensiones y pérdidas irrecuperables de los fondos de pensiones como producto de la crisis financiera. En Chile pasa otro tanto con las AFPs: utilidades extraordinarias de 30 % por más de 25 años; bajas pensiones que representan la mitad e incluso 1/3 de las pensiones recibidas por quienes se mantuvieron en el sistema antiguo; muy baja cobertura, al punto que hoy, con suerte, las AFPs se encargan del 4 % de los adultos mayores, mientras el Estado debe atender a más del 80 % con un costo equivalente al 6 % del PIB, es decir, 1/3 del gasto público; baja rentabilidad; y pérdidas extraordinarias.”

El economista independiente enfatiza que “Acá (en Chile a las AFPs) se les protege desincentivando el cambio de los fondos de alto riesgo a los de bajo riesgo. La razón es simple: si todos se cambian, se produciría un desplome de la bolsa comercial, pues las AFPs son los inversionistas clave del sistema financiero.” Y Marcel Claude, aludiendo a la indolencia de las autoridades gubernamentales sentencia que a ellos “no les importa que los trabajadores sigan perdiendo sus fondos, acá lo importante es que la bolsa no quiebre, independientemente que eso implique augurar pensiones miserables en el futuro próximo..”

Los trabajadores golpean la mesa: No a las AFPs y Sistema de Reparto Solidario

El Secretario General de la Confederación de Sindicatos Bancarios y uno de los voceros del Frente Amplio de Trabajadores por la Defensa de Nuestros Ahorros Previsionales, Luis Mesina, junto con liderar movilizaciones públicas ha realizado un especial llamado a los ahorristas a ”cambiarse transitoriamente al multifondo “E”, mientras construimos una propuesta democrática y justa desde el mundo del trabajo para instaurar un nuevo sistema de seguridad social al servicio de las grandes mayorías y no de un puñado de especuladores.” Asimismo, el Frente Amplio, aboga por un paradigma de seguridad social donde los trabajadores “tengan una participación estratégica en la administración de los fondos, considerando que son propiedad de los propios cotizantes.”

Por su parte, el Presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios del INP, Hernán González, luego de años de investigación y labor en el antiguo sistema previsional señala con estudios en mano que “Nosotros somos totalmente contrarios al sistema de AFP. Estamos por reponer el sistema público nacional de reparto solidario en Chile (es decir, que los trabajadores activos financien las pensiones de los pasivos).” El año pasado, la Anatrinp llevó a cabo una encuesta a 60 mil personas donde, prácticamente, el 100 % se manifestó de acuerdo con un modelo de reparto solidario. González argumenta que “a través de las cajas previsionales se construyó medio Chile. Como todas las cosas, padeció de vicios, pero es posible corregirlos. La caja peor, el Sistema de Seguro Social, paga el 70 % del salario del trabajador activo. Es decir, una pensión de $ 210 mil pesos para un sueldo como activo de $ 300 mil pesos mesuales. Y por el mismo salario la pensión de un trabajador de AFP es de $ 90 mil pesos.” Hernán González dice que “nosotros apostamos a la entrega de un 80 % de la remuneración como activo a la hora de jubilar, y hablamos de un sistema único.” El dirigente también hace hincapié en que el aporte del trabajador debería ser un poco más alto que el actual (que es de un 12,5 %) y que los gastos de administración sean ejercidos por un ente público, “de modo que las utilidades que de allí se obtengan sean destinadas al fomento de la producción nacional, a la acción social, y no al enriquecimiento de los grupos económicos que están tras las AFPs. La composición económica de los fondos debe ser tripartita, esto es, aportes del trabajador; del empleador, con una parte creciente a partir de un monto mínimo; y del Estado”, y remata, “Los trabajadores que cotizan en las AFPs van a terminar peor que pésimo: con un ingreso de $ 300 mil pesos se cae a $ 120 mil pesos mensuales de pensión.”

A su vez, el economista de CENDA y uno de los profesionales más especializados en el tema, Manuel Riesco, expresa que “el sistema de reparto es el mejor mecanismo para garantizar pensiones de por vida, definidas y decentes para todos. No es otra cosa que un seguro con renta vitalicia universal garantizado por el Estado con una base muy amplia de trabajadores y empleadores. Este sistema se ha sostenido a lo largo de un siglo y sigue dejando excedentes en todos los países desarrollados con poblaciones mucho más maduras que la chilena. Al contrario, todos esos sistemas empezaron como capitalización, pero reventaron con las sucesivas crisis, especialmente la de 1930, y tuvieron que establecer entonces el reparto. Lo mismo que pasará con las AFPs.”

La seguridad social en el centro

En la llamada Comisión Marcel que estableció el gobierno el 2006 para compilar las diversas posiciones respecto del modelo previsional que arrojó como producto un año después la Reforma , la Central Autónoma de Trabajadores (CAT) presentó una acabada propuesta denominada Fondo Nacional de Pensiones (FONAPE), donde va mucho más allá del puro tema de las pensiones. En términos generales, y basada sobre determinaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la CAT estableció los siguientes principios que deben regir cualquier arquitectura de seguridad social: solidaridad, universalidad, igualdad, suficiencia o integridad, participación, obligatoriedad, unidad, responsabilidad del Estado, equidad, y respeto de los derechos adquiridos o en curso de adquisición.

En su documento la CAT informa que “los sistemas de pensiones impuestos en los 80 en Chile y en los 90 en otros países, principalmente en América Latina, Europa y Asia Central, se han conocido como los modelos del “Consenso de Washington” (cumbre que estableció jurídicamente los pilares del neoliberalismo) principalmente impulsados por el Banco Mundial, ya que allí se sistematizaron las principales recomendaciones de política económica para los países dependientes.”

La CAT aclara que en la actualidad no hay más de 25 países que hayan aplicado en sus sistemas de pensiones las “recomendaciones” del Banco Mundial, y “aquellos países que siguieron el ejemplo chileno, la gran mayoría, lo hizo con debate público y corrigiendo algunas de las falencias que aún se mantienen en nuestro sistema”.

Dentro de las principales falencias de las AFPs que detecta la CAT , destacan que “El Estado para mantener el sistema gasta anualmente entre 6 % y 7 % del PIB; sólo un 20 % de los cotizantes tendrá una pensión aceptable; se cobra un alto costo por administración y seguro de invalidez; la mujer trabajadora se ve perjudicada por el sistema; no hay contribución de los empleadores ni participación de los trabajadores; las FFAA se mantienen en el sistema antiguo en forma especial, etc.”

Las características más significativas de la propuesta de la CAT se sintetizan en “un sistema de reparto solidario que tendrá como base la fijación de una Pensión Universal garantizada para todos los adultos mayores que se fijará de acuerdo al promedio de las remuneraciones de los últimos 10 años de cotizaciones; el Estado garantizará una Pensión Mínima a partir de 10 años de cotizaciones; se eliminará la declaración y no pago de cotizaciones por parte de los empleadores; y no existirá costo fijo de administración.”

La CUT comienza a ponerse al día

El Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Arturo Martínez, rápidamente ha variado de posiciones respecto del tema previsional. Si bien en un comienzo apoyó por televisión la creación de una AFP estatal (que es la propuesta gubernamental), con el paso de las semanas y debido a la ampliación del debate y la presión por abajo de los propios asalariados organizados, hoy la CUT concluye que “Lo que los trabajadores chilenos requieren es una institución que junto con administrar reponga los principios básicos de la seguridad social como la universalidad, la suficiencia, la solidaridad y la subsidiariedad, cuestiones que han estado ausentes por décadas en el sistema chileno”, y remacha con que “ se trata de una institución cuya finalidad principal es dar cobertura y protección a los trabajadores en sus contingencias sociales durante su vida laboral y después de ella. Un sistema integrado que asuma la invalidez, la muerte, vejez, y se inspire en los conceptos de la OIT.”

Un 2009 “movido”

Los trabajadores toman el toro por las astas y ya entran al ruedo protagónico que corre de la protesta ante el derrumbre de las AFPs, hacia las propuestas concretas y la movilización social. En general, todos los actores involucrados convienen en que hay que terminar con las AFPs –incluso si ella fuera estatal-, y construir un modelo de reparto solidario, bajo los principios de la seguridad social, la composición tripartita de los ahorros y la participación sustantiva de los trabajadores en la administración del nuevo paradigma.

El 2009 ya anuncia fuertes expresiones de fuerza de los trabajadores en torno al tema previsional, desde abajo y para desgracia de los dueños privados de un sistema previsional en crisis y sin salida.

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