lunes, 22 de diciembre de 2008

Costa rica: Regalo de Navidad - ¡la recesión ya está aquí!

Luis Paulino Vargas Solís (TRIBUNA DEMOCRÁTICA)

En los últimos meses la recesión mundial se ha agudizado pronunciadamente. Por primera vez en siete decenios, el problema se presenta simultáneamente en los tres centros desarrollados del capitalismo mundial: Estados Unidos, Europa y Japón. Tanto la crisis inmobiliaria como la financiera han sido sobrepasadas ampliamente.

En realidad se está en presencia de la recesión más severa de todo el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. La pregunta es si se logrará impedir que degenere en depresión económica. En el intento por impedirlo, Keynes ha resucitado. Aquí y allá -desde Estados Unidos a China y Japón, pasando por Francia y Gran Bretaña, pero con la curiosa excepción de la dogmática Alemania de derechas- se anuncian masivos paquetes de estímulo fiscal

Los problemas son enormes. Si la cosa fue desatada por la especulación financiera en escala planetaria, puesta a rodar la bola de nieve ha crecido sin parar y en el proceso han salido a la luz situaciones colosales de sobreproducción en casi todas las industrias relevantes. El de la automovilística es el caso más patético pero no, ni de lejos, el único. Los textiles nos aportan un ejemplo cercano, visibilizado en más de 40 mil puestos de trabajo perdidos en Centroamérica.

En realidad, se trata de una crisis estructural que sobrepasa ampliamente los alcances de la actual recesión. Ello plantea desafíos que retan al capitalismo en su conjunto, frente a lo cual al keynesianismo redivivo no le queda sino hacer mutis. Pero eso es tema para un artículo posterior.

La tormenta ya llegó a Costa Rica y promete arreciar violentamente en meses venideros. El asunto puede sintetizarse así:

• La industria manufacturera está en recesión desde marzo; la hotelería desde abril y la construcción desde mayo. En las tres actividades el descenso es considerable, pero resulta especialmente pronunciado en el tercer caso, tanto por su magnitud como por su celeridad.

• Gracias a los servicios (financieros, transportes y otros), el crecimiento de la economía en general se ha mantenido en terreno positivo, aunque cada vez más débil.

• Sin embargo, el crecimiento anual en los meses de septiembre y octubre cayó a un ritmo apenas superior al 1%. Considerando que la población crece algo por encima del 2% anual, esto significa una cosa: la economía costarricense ya está en recesión.

Sin duda, la burbuja inmobiliaria de los últimos años -alimentada por el crédito desbocado y el capital extranjero- ya estalló. Su destino es seguir cuesta abajo. Otro tanto acontecerá en breve con la burbuja del endeudamiento privado. Por su parte, en meses venideros se agudizará el golpe de la recesión mundial sobre las exportaciones, el turismo y los flujos de capital y remesas. Las perspectivas apuntan a un 2009 tormentoso.

El gobierno de los Arias, las corporaciones mediáticas y las cúpulas empresariales, bajo la guía de sus ideólogos favoritos (los economistas de las consultoras privadas) viven en permanente negación de la realidad. A inicios de año aseguraban que la crisis no afectaría ni la construcción ni el turismo. Hoy -en coro con el FMI- aplauden el monto de reservas monetarias internacionales así como el estado de las finanzas públicas. Mas se cuidan de advertir que en ambos casos los datos manifiestan claras tendencias al deterioro. También intentan disimular los alcances del problema del endeudamiento privado y la magnitud de los desequilibrios de balanza de pagos, e imaginan que a punta de buenos deseos frenarán el derrumbe de las exportaciones.

En el contexto planteado, el paquete de los US$ 117,5 millones que se entregará a los bancos públicos con el presunto fin de reactivar el crédito, es simplemente otra muestra de irresponsabilidad. Claramente esto le hace el juego a las mal llamadas desarrolladoras inmobiliarias que levantan enormes complejos hoteleros y condominios de lujo en zonas costeras y otros lugares donde ha florecido la especulación inmobiliaria. Pero frente a la recesión global y con el frenazo crediticio mundial, este es un perfecto sinsentido: no habrá demanda, con lo que tan solo se añadirá leña a la hoguera del derrumbe inmobiliario. Si se quiere financiar la producción, antes deben contestar quién la comprará, y si buscan reactivar el consumo de la gente vía crédito, habría que ver cómo piensan resolver los problemas del altísimo endeudamiento acumulado, el alza de las tasas de interés y el creciente desempleo. Es lo que siempre ocurre con las soluciones casuísticas y fragmentadas: cosen un roto aquí y abren dos más por allá.

Por lo demás, debería resultar asombroso que se le quiera entregar un cheque en blanco -salido de los impuestos pagados por el pueblo costarricense- a bancos que han demostrado con largueza su proclividad por el negocio fácil. Por años los hemos visto asignar el crédito ignorando todo criterio de desarrollo, equidad o respeto al medio ambiente. Y eso que son públicos. El caso es que, bajo el primado corruptor de las políticas neoliberales, han terminado dominados por estrechos criterios mercantiles.

Entretanto, La Nación se sale con una propuesta de políticas anticrisis como para sentarse a contemplarla (editorial del 14 de diciembre de 2008). En breve, consiste en dos cosas: quitarle a los ricos los poquillos impuestos que pagan y desmantelar los regímenes de seguridad social mediante la reducción de las contribuciones que los sostienen. Creo que esto admite una doble interpretación: son los últimos estertores de un neoliberalismo moribundo dispuesto a llevarse en su derrumbe todo cuanto se le ponga en el camino; y, además, es manifestación paroxística de la falta de ideas de las oligarquías neoliberales criollas, así como muestra elocuente de su naturaleza angurrienta y depredadora.

Sin duda, estamos entrando a una crisis de extraordinarias dimensiones, la cual trae consigo mucho dolor. Y mucho más dolorosa será puesto que seguimos en mano de esa oligarquía corrupta y sus ineptos cuadros dirigentes.

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