martes, 23 de diciembre de 2008

Cuba - Estados Unidos: Por donde comenzar (Parte III)

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Una vez desbrozado el camino de obstáculo implantados por el rechazo norteamericano a la Revolución Cubana y sus acciones unilaterales hostiles y que pueden ser removidos sin necesidad de gestos, sin traumas y sin debates, Estados Unidos y Cuba podrán formular una agenda común para una negociación de largo aliento. Todo debe comenzar por tomar nota de una realidad que ninguno puede ignorar ni cambiar: ambos comparten un mismo espacio geográfico.

Desde la costa norte del oriente cubano se puede trazar una línea recta desde Miami hasta Maine por el este y desde Pinar el Rió hasta Texas por el oeste. Desde Cuba se abarcan, sin obstáculos casi cinco mil kilómetros de costas norteamericanas para cuya observación y protección no existe un emplazamiento mejor.

Desde el punto de vista de intereses mayores de seguridad nacional norteamericana frente a desafíos ajenos ala Isla, excepto México, ningún otro Estado es tan vital para Estados Unidos como Cuba. Un clima de distensión que permita la cooperación de la Habana es más eficaz que varias flotas.

El golfo de México, un espacio marítimo de 1 810 000 Km² compartido por: México que le da nombre, Estados Unidos y Cuba que, a mitad de camino entre Centro y Sur América y el Sur de los Estados Unidos, cierra la entrada a esa especie de “Mare Nostrum” por lo que se le conoce como la “Llave del Golfo”.

Por las rutas y los puertos del el Golfo de México entra a Estados Unidos el 40 por ciento del petróleo que consume ese país, procedente principalmente de: Venezuela, México, el Mar del Norte y el Golfo Pérsico. Por esas mismas terminales se efectúa casi todo el comercio con América Latina, atracan la mayor parte de los navíos procedentes del canal de Panamá y viceversa y alrededor de cuatro millones de personas que participan en los cruceros que parten de Miami.

No menos importante es el tráfico aéreo sobre el golfo por donde circulan decenas de aparatos de compañías aéreas que operan cientos de vuelos diarios, la mayoría de los cuales utilizan corredores que atraviesan los cielos de Cuba o cruzan por espacios aledaños, transportando millones de pasajeros entre Estados Unidos y América Latina.

No obstante, la importancia del Golfo de México como espacio de convivencia y cooperación se revelará plenamente cuando en los próximos años esté a plena capacidad la explotación de sus recursos petrolíferos y gasiferos de la zona, cometido que será realizado bajo soberanía de Estados Unidos, México y Cuba y en el cual se interesan más de 50 compañías de todo el mundo. Un clima de hostilidad e incomunicación como el actual haría inviable semejante nivel de actividad.

Ningún análisis puede pasar por alto las complejidades de tipo ecológico y medio ambiental que existen y se incrementarán en la medida en que se incremente la explotación económica de los recursos del área, aumente la extracción y el trasiego de petróleo y gas y naturalmente los riesgos de accidentes, a la vez que se haga necesario la concertación común para la protección de costosas y sensibles instalaciones y la seguridad de miles de trabajadores.

La mala noticia es que por esa región ingresa más de la mitad de toda la droga consumida en los Estados Unidos y una parte importante de los estupefacientes que, clandestinamente, desde puertos y aeropuertos norteamericanos transita hacía Europa. De hecho el Cartel del Golfo es el más antiguo y uno de los poderosos del hemisferio. Por las aguas y los cielos de ese espacio marítimo compartido, tiene lugar también un vasto comercio de contrabando, abundante tráfico humano y pesca ilícita.

Como botón de muestra, basta conocer que como parte de una acción marítima ilícita, siguiendo las rutas y los procedimientos del tráfico de drogas y de personas, por aguas del golfo, a bordo del buque Santrina el más notorio terrorista de occidente, Luis Posada Carriles ingresó en los Estados Unidos, operación descubierta y denunciada por reporteros del diario Por Esto.

Es obvio que únicamente un clima de paz y colaboración podrá asegurar la explotación económica del golfo y el libre tránsito por sus cielos y sus aguas. Para acuerdos futuros serviría de ejemplo el entendimiento para la delimitación de las fronteras marítimas suscrito entre Cuba y los Estados Unidos en 1977 durante la administración Carter.

La convivencia en torno a este mediterráneo americano es apenas un botón de muestra de la riqueza y trascendencia que, una vez dado los primeros pasos, pudiera tener una agenda común entre Cuba y los Estados Unidos. Entonces si que harían falta negociaciones y encuentros. “El camino más largo, ha recordó Raúl Castro, comienza por los primeros pasos”.

Ver también:
- Cuba - Estados Unidos: Por donde comenzar (Parte II)
- Cuba - Estados Unidos: Por donde comenzar (Parte I)


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