martes, 16 de diciembre de 2008

Desarrollo argentino: Una vacuna contra parásitos

CONICET

Investigaciones realizadas en animales muestran resultados alentadores no solo en giardiasis, sino que la vacuna podría ser usada para malaria o para el mal del sueño.

Los parásitos se caracterizan por su gran capacidad de adaptación a cambios del medio ambiente. La mayoría de ellos ocupan diferentes nichos durante sus travesías por vectores y hospedadores por lo que han desarrollado extraordinarios mecanismos de defensa que les permiten sobrevivir en condiciones ambientales que de otro modo los destruirían.

Así, la supervivencia de los microorganismos patógenos depende no sólo de su habilidad para colonizar un organismo sino también de su capacidad para contrarrestar los mecanismos de defensa del huésped. De este modo, la patogenicidad o virulencia de los parásitos refleja la interacción dinámica entre ellos y el hospedador y su capacidad de respuesta a los sistemas defensivos del huésped, condición necesaria para la supervivencia parasitaria y el mantenimiento y/o transmisión de la infección.

Uno de los órganos que han utilizado los parásitos para su supervivencia es el intestino. El intestino es un sitio en el cual hay un continuo desafío antigénico, entre ellos antígenos alimentarios, antígenos de la flora bacteriana normal y patógenos. Para los parásitos, el tracto gastrointestinal es un ambiente potencialmente hostil ya que existen mecanismos de defensa específicos que pueden generar poderosas respuestas inflamatorias hacia ellos. Sin embargo algunos parásitos han desarrollado mecanismos de evasión de la respuesta inmune, lo cual les permite sobrevivir y completar su ciclo de vida dentro del huésped.

El doctor Hugo Luján, investigador del Conicet en el Laboratorio de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba, explica que “como cada parásito tiene su mecanismo, por lo que lo bloquearon para generar parásitos que den respuesta inmune para todo tipo de variables antigénicas”.

Protozoarios

Giardia es un protozoario parásito que coloniza el intestino de virtualmente toda clase vertebrados. Se han descrito varias especies de Giardia, entre ellas G. lamblia solo es hallada en humanos y en la mayoría de los mamíferos (perros, gatos, cerdos, cabras, ovejas, vacas y caballos, lo que potencia las posibilidades de transmisión zoonótica de la enfermedad).

El ciclo de vida de Giardia comprende dos formas: los quistes, que son resistentes a los factores ambientales, y los trofozoítos, que son los que colonizan el lumen intestinal y causan una enfermedad conocida como Giardiasis.

Patologías en nuestro país

Con respecto a nuestro país, si bien la patología asociada a la infección con Giardia es muy frecuente, su importancia va más allá de lo estrictamente médico para convertirse en una infección que involucra a sectores productivos como la generación de agua potable, el turismo y la cría de animales para consumo, para experimentación, o para la producción agropecuaria.

Además, como ocurre en otros países en donde la infección por Giardia produce manifestaciones clínicas evidentes, incluyendo diarreas prolongadas, en algunos casos, existe la instalación de un proceso crónico.

Hasta el presente, la única posibilidad de controlar la giardiasis es utilizando medicamentos cuyos principios activos no son eficientes, pueden presentar un gran número de efectos secundarios y ya se han registrado cepas de Giardia resistentes a ellos.

Además, es frecuente la re-infección luego del tratamiento debido a que estos individuos no generan mecanismos de defensa eficientes para eliminar el parásito. En países en desarrollo, la continua mortalidad y morbilidad que provocan las infecciones es un indicativo de que los tratamientos en curso no son los adecuados.

“En nuestro grupo de trabajo durante los últimos años hemos estado investigando los mecanismos de adaptación celular de G. lamblia frente a diversas condiciones ambientales ya sea dentro del intestino como fuera de él y, gracias a los resultados alcanzados, hemos podido dilucidar las bases moleculares del proceso de enquistamiento del parásito y del mecanismo de variación antigénica en él”, aclara el doctor Luján.

El desarrollo de vacunas efectivas contra parásitos gastrointestinales llevaría a evitar la infección en los huéspedes y también limitaría la diseminación de la enfermedad. Sin embargo, la realidad es que, a pesar de la cantidad de años que los investigadores han estado estudiando la posibilidad de implementar nuevas vacunas, hay pocas comerciales contra parásitos que infecten la mucosa. Los diseños experimentales que se planteen en los próximos años para controlar las infecciones parasitarias gastrointestinales, ya sea a través de vacunación con antígenos recombinantes o ADN o por inmunoterapia pasiva, van a ser exitosos si previamente se analiza la información y se profundizan los estudios sobre la biología básica del parásito, las respuestas inmunes del huésped y cuáles son los antígenos que generan la inmunidad, si es que existen.

Los resultados constituyen un aporte original al estudio de la adaptación de parásitos, y permiten definir la propiedad intelectual no sólo de la tecnología (la generación de células transgénicas con alta capacidad inmunoprotectiva contra infecciones subsecuentes debido a la manipulación del mecanismo de variación antigénica) sino también de los anticuerpos monoclonales desarrollados para la purificación de la familia completa de antígenos de superficie para la utilización de los mismos en formulaciones de vacunas.

La tecnología usada es aplicable no sólo para parásitos intestinales que manifiestan variación antigénica, sino para otros que poseen otra localización en el hospedador (tal el caso de Plasmodio, Trypanosoma, Candida, etc.).

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