lunes, 8 de diciembre de 2008

Ecuador: El verdadero objetivo de una visita obligada

Alberto Maldonado

Yo considero que la señora Ingrid Betancourt es el error viviente más craso que han cometido las FARC colombianas.

Aclaro que, desde luego, la señora merece todo tipo de sentimientos de solidaridad ya que, sin haber cometido delito alguno, ni siquiera político, estuvo retenida por efectivos de las FARC, durante seis años. Desde cualquier punto de vista, el que a una persona le priven de su libertad y le sometan a una supervivencia llena de penurias, en un ambiente selvático, siempre será motivo de rechazo y condena para los autores de tal práctica y de elemental solidaridad con la persona agraviada.

Desde antes de la cobarde y brutal agresión de Angostura (marzo 1/2008) ya se venía sugiriendo, aconsejando a las FARC, que liberen no solo a la señora Betancourth sino a todos los secuestrados, especialmente civiles que poco o nada tenían que ver con la lucha armada y la respuesta militarista y paramilitar de Uribe y el Plan Colombia.

Chávez, Correa y otros lo han dicho y repetido. Inclusive Fidel se pronunció en el mismo sentido y acaba de editarse un libro en el que expresa sus razones para aconsejar a las FARC que deben liberar a todos los detenidos, sin condiciones. Y Fidel les aconseja basado en sus propias experiencias de la guerra de guerrillas contra el poderoso y criminal ejército batistiano: nunca retuvieron un civil; a los soldados que caían heridos, los curaban; a los otros, les quitaban las armas y les instruían sobre el papel que estaban cumpliendo contra el pueblo, a favor de una dictadura criminal y corrupta. Y les mandaban a casa, con algunos víveres de subsistencia. Fidel dice que la retención de soldados capturados en combate, es un error puesto que obliga a que la guerrilla gaste muchos recursos en cuidarlos, darles de comer y de vestir; y además se crea en su entorno una especie de criminalidad guerrillera que es (ha sido) explotada por gobiernos como el del paramilitar Uribe.

El caso de la señora Betancourt no puede ser más patético. Antes de su liberación rocambolesca (sobre la cual ya se han editado videos y películas) se montó la imagen de una heroína en franco proceso de deterioro. Por ella bogaban presidentes, jefes de estado, políticos, autoridades religiosas del mundo entero, especialmente después de que circuló ese video de la secuestrada delgada en extremo, pálida, taciturna, con muy pocas ganas de seguir viviendo. La consigna mundial fue: "salvemos a Ingrid de las garras de los narcoterroristas que la retienen"

Se produjo su rescate "milagroso" que de entrada fue difundido al mundo entero como una genialidad estratégica del militarismo colombiano. Y aún cuando las redes informativas de los medios del sistema no han contado algunos "detalles" que se revelaron a poco de su liberación; pero todos nos dimos cuenta que la Ingrid liberada aparecía casi rozagante, llena de vida, mofletuda, en un traje de campaña limpio; muy lejos de la Ingrid sufriente , derrotada.

Y desde ese día, el mundo ha asistido a un interminable desfile de homenajes, honores, declaraciones, entrevistas "exclusivas", informaciones sobre una Ingrid muy activa, relatando su cautiverio y repitiendo que las FARC están derrotadas, que no tienen norte, que retienen a varios cientos de militares y policías que son encadenados a los árboles en las noches, ya que no tienen cuadros para vigilarlos.

Como un producto de la sociedad de consumo, doña Ingrid ha adoptado el papel de una moderna Juana de Arco, que representa la lucha de la "libertad y la democracia" contra el narco terrorismo, entendido este como la expresión más malvada de grupos de "delincuentes" que quieren trastornar el idílico neoliberalismo. Y ella dice y repite, que no será candidata a la Presidencia de Colombia. ¿Será? Yo, como aplico aquello del "piensa mal y acertarás" y he visto, por lo menos en el país, decir lo mismo a cuantos terminaban "sacrificándose por el bien de la patria" pienso que si al Presidente Paramilitar Álvaro Uribe le falla su segunda reelección (como parece que si) pues sin ser pitonisa ni adivino, puedo apostar que doña Ingrid será la candidata de la "seguridad democrática" y el Plan Patriota de los vecinos del norte.

Por eso digo y sostengo que doña Ingrid ha devenido en el error más craso de las FARC. Un error que sigue latente ya que varios cientos de prisioneros de guerra siguen en las selvas de Colombia, al cuidado de destacamentos de seguridad de las FARC; unas FARC que sin duda han recibido golpes muy duros en los últimos tiempos, aunque el militarismo colombiano, respaldado por el militarismo gringo, no ha podido con ellas.

El mensaje a Correa

En este peregrinaje "heroico" doña Ingrid estaba en deuda con el Presidente Rafael Correa, ya que él fue uno de los jefes de Estado vecinos que, desde el primer día de su mandato, hizo cuanto pudo por su liberación, al igual que el Presidente Hugo Chávez. No hay que olvidar que el Ministro de la Seguridad, Gustavo Larrea, estuvo directamente a cargo de gestiones y encuentros con el fin de liberar no solo a doña Ingrid sino a todos los secuestrados. Y por ello fue acusado por las "famosas laptos" de ser una ficha de las FARC.

Precisamente, todos los datos posteriores a la salvaje agresión nocturna de Angostura (marzo 1/2008) determinan que el campamento de Raúl Reyes y su comando guerrillero estuvieron ahí con el conocimiento de los gobiernos de Francia, Venezuela, Ecuador y la propia Colombia. Reyes, que las oficiaba como una especie de negociador autorizado de las FARC, estaba en conversaciones precisamente para liberar a la señora Betancourt y una docena más de retenidos, entre ellos los tres gringos de la CIA que tenían cinco años en poder las FARC. La negociación tenía el carácter de humanitaria y se trataba de obligar a Uribe y sus paramilitares a liberar a determinado número de prisioneros de las FARC, que están en cárceles colombianas.

Así que doña Ingrid estaba en deuda con el Presidente Correa. Y su visita, según la información oficial, tenía por objeto saldar esa deuda moral, como corresponde a una dama que se precie. Y de paso, insistir en que el Presidente Correa y otros jefes de Estado del Continente, deben persistir en la liberación de sus excompañeros de infortunio que todavía sufren esa espantosa calamidad en las selvas colombianas. Hasta ahí, toda una cobertura mediática que no admite discusión.

Antes de continuar su periplo por Argentina, Perú, Chile y otros países latinoamericanos, la franco colombiana ofreció un par de entrevistas exclusivas a canales de televisión del sistema. En una de esas entrevistas, doña Ingrid dejó escapar un comentario que no debió haberle hecho gracia alguna a Correa y que fue un bofetón a nuestro país. Como quien no dice nada importante, la heroína confesó que el salvaje ataque contra el campamento de Raúl Reyes fue para ella una acción heroica de los militares colombianos que logró desarticular a las FARC y facilitó poco después su propia liberación. Ni siquiera por cortesía, doña Ingrid, que estaba en Quito, Ecuador, el país que fue salvajemente agredido por ese comando aéreo colombo americano, que asesinó a mansalva a 26 personas, sin darles el menor chance a una retirada, a una rendición, a una defensa elemental, agregó una disculpa o un "lo siento pero no hubo otra alternativa" Un acto criminal que obligó al Presidente Correa a romper relaciones diplomáticas con el agresor y a denunciarle en foros internacionales como el Grupo de Río y la propia OEA.

Yo no creo que Ingrid Betancourt haya declarado lo que declaró, por pura ingenuidad o dando rienda suelta a sus sentimientos más espontáneos. Un personaje de su talla (no hay que olvidar que ya era candidata presidencial cuando fue retenida por las FARC) no puede cometer semejante candorosidad cuando es huésped del Jefe de Estado del país que fue agredido salvajemente por ese comando; y que siguió siendo agredido muchas veces, con el cuento de las famosas laptos que parieron infinidad de emails, según los servicios de inteligencia colombo yanquis, lo estimaron convenientes. Ni siquiera si la acción contra Ecuador hubiese sido el factor inmediato para la liberación de doña Ingrid, podría haberse aceptado semejante confesión; peor, si como lo "aclaró" la propia heroína, fue una suerte de carambola la que determinó su posterior liberación feliz; liberación de la que una inmensa mayoría del mundo occidental y cristiano lo celebró.

El viejo olfato periodístico me dice que el mensaje real y objetivo que nos trajo doña Ingrid, a los ecuatorianos, a su Presidente, fue que ya "debemos superar" (olvidarnos de) esta agresión; que no fue una agresión contra Ecuador sino contra un comando de "narco terroristas" que preparaban acciones de guerra contra la "seguridad democrática" de Colombia, por lo que se justifica plenamente que "el valeroso comando" aéreo lo liquidara.

Si unimos esta confesión a las siempre belicosas y agresivas declaraciones de ese Ministro de la Defensa de Colombia (Juan Manuel Santos) pues, la conclusión obvia es que en el entorno del Parapresidente Uribe Vélez, el "vecino del sur" debe cumplir con el papel asignado por el Plan Colombia (el de yunque contra los ilegales) y dejarse de "pendejadas" y de tesis trasnochadas (la soberanía, la dignidad) que en estos tiempos tienen valor alguno para los pueblos "democráticos y libres".

Doña Ingrid Betancourt, que cuando pintaba de candidata presidencial con cierto aire de centro izquierda, tras seis años de cautiverio forzado, ha "evolucionado" hacia una derecha fascistoide, capaz de justificar cualquier agresión, cualquier crimen cometido a mansalva, en horas de la madrugada, con aparatos de última generación, contra un comando guerrillero que precisamente estaba tratando de negociar su liberación, pero en paz y por un acuerdo humanitario.

No puedo concluir este texto sin mencionar que, una vez más, los medios de comunicación del sistema imperante y globalizador, que ya dieron preferencia al discurso de Uribe, de las laptos, de los Santos, del País, del New Herald, etc. esta vez también se hicieron eco de la confesión "ingridiana" y editorializaron en el sentido de que el Presidente de Ecuador no puede seguir manteniéndose firme, como hasta hoy, frente al guerrerista Gobierno paramilitar de los "vecinos del norte"; y que debe zanjar sus posiciones y volver a las relaciones diplomáticas y de todo género con Colombia.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.