jueves, 11 de diciembre de 2008

Georgia: El freno ruso

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Cuando recientemente las tropas rusas avanzaron sobre los agresores georgianos, los desalojaron de Osetia del Sur y, de no ser más consideradas, hubiesen cambiado tal vez hasta el mapa político interno de Georgia, un avezado analista comentó que Moscú acababa de trazar el límite máximo permitido para el despliegue de Washington y sus aliados occidentales hacia el este.

En efecto, la belicista Organización del Tratado del Atlántico Norte y los estrategas de la Casa Blanca, que tanto auparon al gobierno pro estadounidense de Georgia, se quedaron mudos y ni tuvieron la menor oportunidad de reaccionar ante la aplastante ofensiva del Kremlin, que en horas revirtió los efectos de la invasión contra Osetia del Sur.

Ni corto ni perezoso el gobierno ruso suscribió de inmediato acuerdos con las autoridades sudosetias y de Abjasia, otra zona en conflicto con Georgia, a manera de evitar nuevas aventuras anexionistas.

En lo adelante, ambos gobiernos son estimados aliados de Moscú, que no escatimará esfuerzos para cumplir sus obligaciones.

Precisamente, por estos días, el primer ministro Vladímir Putin aseguraba que la presencia militar de su país en Abjasia y Osetia del Sur se mantendrá en el futuro, y enfatizó que los acuerdos con ambas regiones son la muestra fehaciente de que Rusia no dará marcha atrás en el área.

En análisis público sobre el asunto, el titular recordó que más de una vez Rusia intentó dar soluciones políticas a la disputa de Georgia con las dos zonas en cuestión, pero que con su ataque belicista y el apoyo de Occidente nada solapado a semejante aventura, el gobierno georgiano cerró todo camino pacífico. En pocas palabras, el daño está hecho…y sin remedio.

No puede pasarse por alto que Georgia no solo atacó a las tropas rusas dislocadas en Osetia del Sur sobre la base de acuerdos legales internacionales, sino que se entregó a un baño de sangre contra la población civil.

A estas violaciones, que Moscú considera fatales e imperdonables, se suma el hecho de que la ocupación de Osetia del Sur estaba entre los planes de la OTAN y de la Casa Blanca para apretar el cinturón agresivo que viene tejiendo alrededor de Rusia.

Las expresiones de tal política son la incorporación a esa entidad agresiva de buena parte de Europa del Este, las tituladas aventuras militares antiterroristas en Asia Central y la ubicación de partes del titulado sistema antimisiles norteamericano en Polonia y la República Checa.

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