jueves, 11 de diciembre de 2008

Los falsos civiles que hacen la guerra en el conflicto colombiano

Allende La Paz (ANNCOL, especial para ARGENPRESS.info)

A la par que apoya a Uribe Vélez y su guerra, a más que apoya los rescates militares ("los vamos a sacar"), Íngrid se ha convertido en la 'embajadora de la guerra' del régimen de Uribe Vélez y del Plan Colombia.

El papel de los civiles en la guerra es más que dramático. En los casos de las dos guerras mundiales las barbaridades cometidas por las fuerzas en combate no tiene nombre. Además de haber sido obligados a participar en una confrontación que ellos no buscaron y probablemente no quería la mayoría. Los sufrimientos, las privaciones y la sevicia conque actuaba el 'enemigo' no muestra que los civiles son nada más que unas cuentas en el haber de los guerreristas que manejan el mundo.

Qué podremos decir de las atrocidades cometidas por la aviación de cualquiera de los países contra los civiles. Las imágenes están a la vista de todos. Sufrían el bombardeo inmisericorde que no distinguía -y aún hoy no distingue- entre combatientes y no combatientes. Los blancos militares eran los menos y el bombardeo indiscriminado asesinaba por igual a 'combatientes' y 'no combatientes'.

Las aberraciones fueron de tal tipo que se consideran criminales de guerra a Truman, Churchill, Hitler, Stalin. Ellos ordenaban los ataques contra las tropas 'enemigas'. Por tanto son responsables por las muertes causadas. 50 millones de personas perecieron en la segunda guerra mundial, 20 de ellos eran soviéticos. ¿Quién respondió por estas muertes o asesinatos? Hitler. Los vencedores fueron aclamados como héroes y las muertes por ellos ordenadas y causadas pasó al olvido.

Igual situación vivimos hoy día en Afganistán e Irak. En Irak han muerto más de 1 millón de civiles por el bombardeo de las tropas de Estados Unidos y los 'aliados'. ¿Quién responde por estos asesinatos? ¿Quién responde por estos crímenes de guerra? ¿Será George W. Bush enjuiciado por estas invasiones? No. Los países poderosos -Estados Unidos y algunos países europeos- dictan la 'justicia' en los organismos internacionales y los intentos de 'globalizar la justicia' es más de lo mismo. La CPI no será más que otro organismo de papel que 'aplicará justicia' a los países débiles. Jamás a los poderosos.

Los 'civiles' en el conflicto colombiano

En Colombia se vive una situación sui generis en su conflicto interno. La oligarquía colombiana -que en el momento presente es una narco-para-oligarquía- hace uso de todos sus 'recursos' para adelantar la guerra contra el pueblo y la insurgencia armada, bajo la dirección y tutela de los gobiernos de Estados Unidos (demócratas y republicanos). Entre esos 'recursos' está el pueblo que es obligado -mediante la prestación de 2 años de servicio militar obligatorio- a participar en una confrontación que no es de él ni le concierne lo más mínimo.

Conflicto que nació precisamente de la agresión de campesinos que trabajaban sus tierras y se vieron obligados a empuñar las armas para defender sus vidas, en desarrollo de la aplicación de las Doctrina de Seguridad Nacional (DSN), del Conflicto de Baja Intensidad y de los documentos de Santa Fé I a IV.

La hoy narco-para-oligarquía colombiana hace la guerra al pueblo para imponerles las políticas que son diseñadas desde los centros de poder del imperio estadounidense (hoy en recesión). Todas las estructuras del estado están diseñadas para adelantar esta guerra. El ejecutivo ejecuta las órdenes. El legislativo -hoy en profunda crisis por las denuncias de la narco-para-política y otras formas de corrupción-, aprueba una legislación de guerra y los presupuestas de guerra que se comen hasta un 6,3 % del PIB. El judicial que criminaliza a los luchadores populares que se atreven a luchar contra las políticas gubernamentales y estatales.

En este orden de ideas cabría preguntarse si un miembro del parlamento, o del ejecutivo, o del aparato judicial, pueden considerarse 'civiles' en el sentido exacto del término. Que no tenga uniforme verde olivo o camuflado no le quita su calidad de combatiente. Es un combatiente pero sin armas, o armado como andan la mayoría de los funcionarios colombianos, o con 10, 20, 50 escoltas.

Un parlamentario que aprueba un presupuesto para hacer la guerra está desde ese momento inmerso de por sí en la guerra. No es posible que ese parlamentario vaya en el día a votar un presupuesto de guerra contra el pueblo y en la noche sea una 'monjita de la caridad' (a propósito, ¿qué tratamiento se le podría a un cura o monseñor que bendice las armas con las que van a matar al pueblo? ¿Que tratamiento a un alto prelado de la iglesia católica que se pone del lado de los ricos y ataca permanentemente a la insurgencia armada? ¿Será que unos y otros, ricos y pueblo, no son hijos de Dios?). Un presidente que le declara la guerra a la insurgencia armada, y por ende al pueblo, está desde ese momento inmerso en la guerra. Igual un juez que condena un guerrillero aplicándole la legislación de guerra, está utilizando un instrumento de guerra y está inmerso en la guerra.

No es posible separar el accionar de un funcionario estatal con su vida particular, como no es posible dejar de ser militar o narco-paramilitar por quitarse el uniforme. Si un militar es capturado con su uniforme, es un militar capturado. Si un militar es capturado de paisano, es un militar capturado con traje de civil, pero militar al fin. Lo que sucede es que la narco-para-oligarquía además de corrompida y cipaya, es inmensamente cobarde. He sabido de parlamentarios que van a 'visitar' a la insurgencia y la excusa que tienen es que "'es el ejecutivo', que ellos no quisieran pero el presidente los obliga".

El caso de Íngrid Betancourt

Íngrid Betancour es un caso por lo demás ejemplarizante. Ejemplarizante porque ella tuvo que vivir en poder de la insurgencia armada de las FARC durante algo más de seis años. Que Íngrid nunca votó a favor del presupuesto de guerra... Sí, si lo votó. Que Íngrid siempre estuvo del lado del establecimiento... Sí, siempre lo estuvo. Que Íngrid apoya la guerra que adelanta el estado... Si, sí la apoya, siempre la ha apoyado. Más ahora cuando 'tiene sangre en el ojo'. Que Íngrid representa a la narco-para-oligarquía... Sí, si la representa, así en su confusión ideológica hable disparates. Además, Íngrid fue capturada por las FARC por la misma terquedad de Íngrid y su falta de visión política. Claro que las FARC no iban a decirle que no cuando ella misma se 'metió en la boca del lobo', aunque a decir verdad Íngrid nunca ha sido una 'caperucita roja'.

Su posición está más que patente en el momento actual. A la par que apoya a Uribe Vélez y su guerra, a más que apoya los rescates militares ("los vamos a sacar"), Íngrid se ha convertido en la 'embajadora de la guerra' del régimen de Uribe Vélez, más conocido como Uribhitler. Evidentemente que utiliza estratagemas para hacerle tragar la píldora al mundo. Eso fue evidente en el reciente 'periplo' que, entre otras cosas, iba ataviada con una 'abrigo de piel' natural para mostrar lo 'verde' que es ella, y en el cual al presidente de Ecuador, Alfredo Correa, le dijo una cosa, a Evo otra (y que dizque el triunfo de Evo fue 'pacífico'. ¿Y los muertos hechos por la oligarquía boliviana antes del triunfo de Evo? ¿Esos muertos no son del pueblo?), a Lulla una muy diferente, a Cristina le dijo que qué bonita Madonna, a la Bachelet que qué lindo sería ser Nóbel de Paz (impulsando la guerra), y a Chávez que ella sí 'le agradecía su labor en el Intercambio', pero de dientes para fuera.

Ahora bien, qué objeto tenía realizar un periplo cuando acababa de sufrir -ella y el régimen narcoparamilitar de Uribhitler-, un estruendoso fracaso porque la población se cansó de ser manipulada, además que la negativa de Íngrid de realizar la marcha también por las víctimas del Terrorismo de Estado muestra de como es que la cosa es. En los mentideros políticos se dice que Íngrid intentaba salvar su imágen ya deteriorada -no por la selva-, y salió a oxigenarse y buscar apoyos para una posible candidatura a la presidencia con apoyo internacional y de Uribe Vélez. Se convertiría de esta manera Íngrid ya no en la 'embajadora de la guerra' sino en la 'candidata de Uribe Vélez'.

En todo esa cantidad de cosas que Íngrid ha dicho sobresalen dos. Una, su apoyo a Uribe Vélez y la guerra que éste adelanta contra el pueblo colombiano; y dos, su deseo por la derrota de las FARC. Que Íngrid sea virulenta contra las FARC lo entendemos, pero ese es precisamente el problema de la narco-para-oligarquía. Busca la fiebre en las sábanas, es decir, nunca son autocríticas. Las FARC no tuvo culpa de que ella se metiera a la zona, tampoco que fuera tan bravucona y fanfarrona. En política es menester analizar con cabeza fría lo actos que cada uno realiza. E Íngrid no es precisamente de 'cabeza fría', sino más bien 'calientita'.

¿Qué hacer con los falsos civiles?

Es de todos conocido que en la DSN y sus desarrollos se plantea el involucramiento de 'civiles' en la guerra, es decir, que deben tomar partido por uno u otro bando, so pena de ser considerados 'enemigo interno'. Bajo esa denominación han sido asesinados 147.000 colombianos -datos de Sergio Caramagna-, 13.500 de ellos por el régimen narco-paramilitar de Uribe Vélez (Uribhitler). Lo que significa que desde el inicio del Plan Colombia -año 2000- han sido asesinados por las fuerzas militares-narcoparamilitares estatales más de 40 mil colombianos (Andrés Pastrana más de 28.000 asesinatos), mediante las modalidades de masacres, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones.

Son estas víctimas los reales civiles que se convierten en blanco militar del aparato represivo del régimen narco-paramilitar, víctimas que pretenden ser invisibilizados por todos los funcionarios estatales, empezando por el narco-paramilitar presidente y su vicepresidente (que siempre está vociferando histéricamente contra los informes anuales de violaciones de derechos humanos por parte del régimen).

Precisamente personajes como Íngrid Betancourt se suman al coro de los corrompidos funcionarios estatales. Nada se dice de las desapariciones, masacres, ejecuciones extrajudiciales, pero en cambio se magnifica -con la resonancia de la llamada 'prensa'- el secuestro. La razón de tal posición se explica porque los 'secuestrables' en Colombia son una ínfima minoría, pertenecientes a los 'ricos', y en cambio las víctimas de las violaciones de derechos humanos son colombianos de 'a pie', puro pueblo.

Es necesario dejar de jugar con eufemismos. En Colombia la guerra que se libra es entre los representantes del pueblo y los representantes de la narco-para-oligarquía. Guerra que desde el 2000 ha tomado el nombre de Plan Colombia, el cual pretende el imperio USAmérica se expanda a toda latinoamérica. El involucramiento de Venezuela, Ecuador, Brasil y demás países suramericanos en el Plan Colombia es la pretensión imperial, lo cual ha conducido a pronunciamientos de rechazo de parte de Venezuela y Ecuador. El periplo de Íngrid Betancourt se inscribe en una de las jugadas maestras para lograr el fin esperado de este involucramiento, al cual deben estar atentos los presidentes suramericanos so pena de convertir la subregión en una inmensa hoguera .

También es de sobra reconocido que una de las principales armas utilizadas en los planes militares del imperio y sus lacayos es la Acción Cívico-militar, es decir, organizar 'brigadas' (un nombre militar) para llevar salud, servicios públicos, etc, a zonas abandonadas por el estado. Pero en Colombia es necesario aclarar, la población carece de lo mínimo indispensable, aún en las 'grandes' ciudades porque la pobreza afecta al 70% de colombianos. Los cinturones de miseria rodean todas las ciudades colombianas y este fenómeno ha aumentado con el desplazamiento de más de 5 millones de desplazados por parte de las fuerzas militares-narcoparamilitares estatales. Al parecer son estos 'civiles' (aparentemente) del Icbf -que ha sido convertido en punta de lanza del régimen narcoparamilitar- los que presumiblemente cayeron en una acción de las FARC. Digo aparente porque es sabido que los militares se camuflan en las acciones de 'civiles', incluso está todavía fresco el crimen de guerra del régimen de Uribhitler en la 'operación jaque' cuando utilizó el emblema de la Cruz Roja Internacional. Si el régimen asesino de Uribhitler es capaz de esto, lógicamente que es aún más capaz de lo otro.

Es necesario entonces dilucidar realmente qué hacer con esos 'falsos civiles'. ¿Son civiles realmente? ¿Son combatientes? Si son combatientes deben asumir su calidad de tales. Si son 'infiltrados' la situación es más clara. Los espías no están ni siquiera cobijados por el DIH.

La necesidad de un diálogo por la paz

En Colombia se van dilucidando la contradicciones. Ya es claro que la guerra en Colombia es entre narco-para-oligarquía y pueblo. Y en esta guerra, como en todas, hay triunfos y derrotas. Pero lo que sí es claro es que en la medida en que se profundiza la guerra más se hace necesario hablar de la paz. Por ello estamos confiados en la voluntad de paz real de las FARC-EP precisamente porque es la primera bandera enarbolada por ellos desde su nacimiento en 1964.

Es evidente también que pensar en unos diálogos de paz con el régimen narco-para-oligárquico de Uribhitler no pasa de ser una quimera. No es posible ni remotamente hablar con un régimen corrompido, mentiroso y mafioso. Por ello debemos recurrir a la movilización del pueblo colombiano para construir un Nuevo Gobierno, basado en la Plataforma Bolivariana pero no única, que nos emrumbe hacia la Nueva Colombia.

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