miércoles 3 de diciembre de 2008

Panorama económico nada halagador para Washington

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

La lista de “sorprendidos” crece. Ahora le tocó el turno a Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos.

En declaraciones concedidas a The New York Times, manifestó que “otros y yo nos equivocamos al decir que la crisis hipotecaria podía ser controlada”.

El descalabro en el terreno de la especulación con las viviendas pasó a otros terrenos, copó la economía norteamericana y saltó las fronteras nacionales.

Así lo asegura el personaje de marras, un poco repitiendo el anterior “asombro” de Allan Greenspan, ex presidente del banco de la Reserva Federal, cuyas revelaciones conmocionaron en su momento a los norteamericanos, toda vez que se le estimaba el gran estratega de la economía local.

Ahora los ojos están puestos en el tan esperado relevo presidencial, y en los nombrados del mandatario electo Barack Obama para enfrentar la recesión.

De hecho, el próximo jefe de la Casa Blanca parece empeñado en armar un team muy cercano al que en la era de William Clinton tuvo que ver con el superávit con el cual el último gobierno demócrata dejó el país antes de la nefasta elección de George W. Bush.

Obama incluso promueve un consejo supremo económico para asesoramiento a la presidencia, y parece un convencido de que el mayor reto inicial para su administración será, sin dudas, intentar parar el descalabro financiero y productivo, y devolver a la ciudadanía al menos un poco de tranquilidad.

Por lo pronto se apresura a advertir que no habrá soluciones mágicas, y ya se habla de un nuevo gasto oficial, también de 700 mil millones de dólares para incentivar los negocios, hoy en picada, crear puestos de trabajo y enderezar un tanto el torcido clima económico.

De manera que en pocos meses, USA habrá dedicado un billón 400 mil millones de billetes verdes de los contribuyentes a la pretensión de conjurar el golpe económico.

De todas maneras las noticias no son para nada halagadoras. Se supo que en medio de la crisis quince ejecutivos de grandes empresas, algunas de ellas declaradas en quiebra, se embolsaron a título personal más de cien millones de dólares cada uno a cuenta de turbios negocios bursátiles y el número de estadounidenses que por primera vez acudieron a solicitar ayuda estatal para sobrevivir alcanzó cifras récord en los últimos 16 años.

En números más exactos, que un millón 200 mil empleos pueden haberse volatilizado en los últimos once meses, y en la semana concluida el pasado 15 de noviembre ya sumaban 542 mil las personas que demandaron socorro oficial para poder sobrevivir.

¡Menudo embrollo el generado por el presidente saliente y su apego cerril al libre mercado, la guerra de conquista y la solvencia en las arcas de los ricos!.

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