lunes, 22 de diciembre de 2008

Perú: Pentagonito y Crisis

Carlos Angulo Rivas

El Perú se arrastra a pañuelazos lacrimosos y triunfos pírricos. Alan García retrocedió en el remate de "martillero público" de las 16 hectáreas pertenecientes al Pentagonito o sea a la Comandancia General del Ejército. Perdió uno a cero y el país celebra, sabiendo que el partido continúa y el problema se queda en casa.

Por ello, la corrupción enquistada en el gobierno aprista también aplaude a su manera porque los otros negociados de tierras urbanizables continúan viento en popa y a toda vela. El aeropuerto civil de Collique, los terrenos del grupo aéreo número ocho, las apetecibles tierras del hospital Víctor Larco Herrera, las del Puericultorio Pérez Araníbar, las del cuartel San Martín, etc, etc. Y esto no es todo, respecto al pentagonito, García Pérez dijo que tiene planes y proyectos porque, al igual que las otras mencionadas, todas son tierras de la nación. En ese sentido, los tanques, los cañones, las armas, los aviones (acuérdense de los Mirages), los buques; los edificios, las escuelas de la Fuerza Armada, los complejos militares y los cuarteles, también son de la nación y en la lógica gubernamental se pueden "monetizar" como señala el ministro de defensa con anuencia de su jefe, el verdadero monetizado líder aprista. Lo que pasa es que Alan García se siente dueño de la nación y no un pésimo representante transitorio de ella. No entiende este sujeto de prontuario delincuencial conocido (infinidad de delitos prescritos) que la nación no es su hacienda particular. Los bienes de la nación, sin duda, pueden ser dados de baja de acuerdo a ley por las instituciones adjudicatarias o propietarias de la utilización o explotación; ahí recién el Estado a través de sus organismos competentes pueden vender o subastar un bien nacional.

Hoy en día la corrupción aprista celebra porque el retroceso de Alan García es táctico, no significa nada, sólo un negociado perdido, nada más, mientras los otros prosiguen su camino victorioso. Qué importa, canten su triunfo nos dicen los apristas; nosotros tenemos la teletón con el perdón de San Juan de Dios viendo a un tetón bailar. La utilización de los niños lisiados, a manera de levantar los bonos de un individuo que nadie acepta, no puede ser más grosera. Podríamos decir que el auspicio del presidente es aceptable, pero ¿por qué en palacio de gobierno? ¿Acaso no tenemos mejores escenarios como el Campo de Marte, el estadio Nacional, el coliseo Amauta, etc.? Digamos, la verdad, el noventa por ciento del país no acepta a Alan García, ni siquiera como persona; y tener un presidente que casi nadie respeta ya significa un caos. Una máxima autoridad del país sin ninguna autoridad moral, es un elemento generador del caos por sí solo. Lo más grave es que el caos generalizado no permite el progreso, menos el bienestar general al que aspira cualquier pueblo.

Hubo un cierra filas civil-militar en el caso del Pentagonito, un sentimiento patriótico nacional ante los desmanes de Alan García y sus prepotentes desafíos y provocaciones. Pero como es costumbre en el país, pasado el temporal, se apunta a los costados no al objetivo principal en el campo de tiro. El infeliz ministro de defensa, Antero Flores Aráoz, un sujeto incapaz por todos sus costados, es indudablemente responsable de sus declaraciones y desatinos; no le podemos pedir más a un pelele metido a político. El pedido de su renuncia es ridículo, por cuanto debería ser censurado en el Congreso si no da un paso al costado; sin embargo, el problema fundamental es García Pérez y su política generadora del caos y la rendición del país en lo económico político y social. Así le tiren los bolos abajo, él continuará con la subasta del Perú al mejor postor y lo más grave en medio de la enorme crisis financiera internacional. El plan "anticrisis" del gobierno aprista, después de señalar que el "Perú estaba blindado" y que la crisis era sólo "una crisis de riqueza" para burla solapada de los asistentes a la APEC, significa un viaje directo al abismo.

En Estados Unidos con varios bancos en quiebra, el cierre de varias industrias, la crisis de las tres principales automotrices (General Motor, Ford, Chrysler) y la recesión encima, ningún funcionario y menos el presidente invoca a los industriales o al sector privado a que, por favor, no despidan trabajadores y que reduzcan sus ganancias. Por favor, ese tema nunca está en discusión; lo que se pone en discusión es cómo financiar a las empresas para que no ocurra el despido masivo. Otro camino sería no entender a la empresa capitalista, cuya razón de existir son las utilidades y no las aspectos sociales. Y, justamente, eso es lo que no entiende García Pérez por segunda vez. La primera fue cuando después de hacerles ganar a manos llenas a los llamados "doce apóstoles" durante su primer desgraciado gobierno, les pidió y les exigió que invirtieran sus ganancias y como no le hicieron caso, en represalia, nacionalizó la banca y seguros sin ton ni son, puesto que no obedecía a un plan socializante o casos por el estilo. Ahora, en su segundo desgobierno total, después de aplicar un plan neoliberal extremista, descapitalización máxima del país, sigue con la misma cantaleta: "invoca al sector privado lo salven de la "crisis de riqueza" reduciendo sus ganancias. Según la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) se han producido a la fecha, desde el inicio de la crisis ocultada por el gobierno aprista, 60 mil despidos y como se sabe recién estamos en el comienzo. Esta cantidad enorme en país caracterizado por la desocupación, el desempleo del 50% de la población y la economía informal, resulta el inicio de una catástrofe como la vivida de 1985-1990.

La propuesta "anticrisis" del ignorante, en materia económica, Alan García, no puede funcionar, menos cuando se sostiene en asociaciones "legalizadas" a la fuerza renunciando a la cobranza de los impuestos para planes de inversión asociada: gobierno-empresas. Un zafarrancho, en realidad, si se tiene en cuenta que el propio García Pérez invoca a los empresarios a una renuncia que los descalifica como tales: "reducir sus ganancias al mínimo o prescindir de sus utilidades, a fin de no despedir a ningún trabajador ni disminuir salarios." ¿Dónde cree que está García Pérez, en el púlpito de una iglesia o en palacio de gobierno? ¿Creerá el economista García Pérez que las empresas capitalistas son entes caritativos, asociaciones humanitarias o clubs de filántropos dadivosos? ¿Verdad que no? Cualquier plan de reactivación económica o "anticrisis" debe caminar con la inversión del Estado y la inversión privada, independientemente, cada cual en lo suyo. La inversión del Estado en lo que le compete sin esperar planes del sector privado y la inversión privada como motor de la industria facilitándole empréstitos, menores intereses y medidas tributarias, en algunos casos de excepción. Oiga, García Pérez, los peruanos tenemos que sacarlo del lugar que usurpa, primero por corrupto intrínseco y segundo, por incompetente. Todos, civiles y militares, debemos restablecer el estado de derecho con la constitución de 1979 y luego convocar a elecciones generales. Su lugar, García Pérez, después de lo visto en el caso de Discover Petroleum y otros, es la cárcel junto a su compadre León Alegría, Jorge Del Castillo, Alva Castro, Garrido Lecca, Cornejo, Valdivia, etc.

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