lunes, 29 de diciembre de 2008

Proponen el empleo de tecnología satelital para predecir posibles brotes de cólera

Luciana Dalmaso (AGENCIA CYTA-INSTITUTO LELOIR)

El monitoreo satelital de ambientes marinos, contribuiría a predecir brotes de cólera. De acuerdo con una investigación desarrollada en dos regiones asiáticas, el empleo de modelos predictivos mejoraría la detección temprana de focos de la infección y facilitar así el despliegue de medidas de protección para las poblaciones afectadas. Los resultados fueron publicados en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences de los Estados Unidos.

Rita Colwell, del Instituto de Estudios Avanzados en Computación de la Universidad de Maryland, y un equipo de científicos internacionales observaron que los factores ambientales influyen en la dinámica de las epidemias del cólera. En tal sentido, los especialistas señalan que la enfermedad infecciosa puede relacionarse con la temperatura del agua de mar y con otros parámetros oceánicos y climáticos.

Los investigadores, que procesaron información satelital de la Bahía de Bengal, comprobaron que los brotes de cólera en Kolkata (India) y Matlab (Bangladesh) ocurren después de incrementos estacionales en la temperatura del mar que aumentan, a su vez, las densidades de pequeñas plantas marinas que son la base alimenticia de los océanos, el fitoplancton.

Estas plantas constituyen el alimento de los copépodos, una especie de zooplancton (pequeño animal marino) que se encuentra en los ríos, los estuarios y las aguas costeras, y es portador del vibrio cholerae, la bacteria que causa el cólera.

De allí que los investigadores consideraron que el aumento de las temperaturas pueden advertir la presencia de más plantas en el mar y, por lo tanto, revelar un incremento en la población de copépodos. Dadas estas condiciones, es muy posible que esos pequeños crustáceos aparezcan en gran cantidad en aguas que la población utiliza para consumo y otras actividades cotidianas.

El doctor en química, José Carreto, jefe del Programa de Medio Ambiente del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), coincide con esa visión: “El cólera no crece libre, sino en muchos casos asociado a otros organismos como el zooplancton, e incluso a otros organismo del fitoplancton”. Y aclara que “esto puede observarse fundamentalmente en aquellas regiones donde la enfermedad es endémica”.

Así, mediante la supervisión satelital, los especialistas lograron predecir los brotes de esa enfermedad, constituyendo un sistema temprano de alarma para la India y Bangladesh, países donde las epidemias del cólera ocurren con regularidad.

Para los investigadores, esto posibilitaría también la instrumentación de acciones de prevención, como la filtración del agua de consumo y la anticipación de la cobertura de las poblaciones a través del suministro de equipos sanitarios.

Según Carreto, el INIDEP ha llevado a cabo investigaciones en Argentina tendientes a relevar la presencia del vibrio cholerae en la zona del Río de la Plata, donde se ha observado la presencia de reservorios de la bacteria en estado viable no cultivable, esto es, microorganismos que fueron dañados y no pueden crecer pero que siguen vivos. “Sin embargo, es poco lo que se conoce sobre el efecto de los factores bióticos y abióticos (temperatura, precipitación, entre otros) sobre la persistencia y virulencia del vibrio cholerae, sobre sus portadores planctónicos y las posibles vías de transmisión”, indicó el especialista en oceanografía biológica.

Modelo predictivo

En el trabajo citado, Rita Colwell y sus colegas analizaron el patrón de los brotes de cólera que ocurrieron en Kolkata y en Matlab entre 1998 y 2006, junto con los datos geográficos recogidos por los satélites. Fueron utilizados para detectar cambios en la concentración de clorofila, en la temperatura de la superficie del mar y en los patrones de precipitación.

Con esta información, los especialistas internacionales crearon un modelo para observar condiciones ambientales en cada una de las dos áreas, buscando predecir los brotes de la enfermedad. En tal sentido, el especialista argentino, José Carreto, considera que “es factible usar los datos actuales tomados de los satélites para predecir el florecimiento del plancton que podría asociarse con el surgimiento del cólera, pero dependiendo siempre de las condiciones regionales”.

La presencia de un ambiente rico en algas y otras plantas microscópicas, que son alimentos del plancton que abriga bacterias del cólera, fue medida a partir de los altos niveles de clorofila detectados. Según el modelo matemático, el número de casos de cólera en Kolkata y Matlab aumentó cerca del 30 por ciento cuando la cantidad media mensual de clorofila se incrementó en apenas 1 mg/m3 del agua.

Los especialistas explicaron que a pesar de la proximidad geográfica de Kolkata y de Matlab, el efecto de las variables ambientales examinadas en el estudio fue claramente diferente: “Estas diferencias regionales indican un impacto importante del ambiente y las poblaciones locales del zooplancton sobre la dinámica de las epidemias del cólera”.

Para los autores del estudio, los cambios en concentraciones de clorofila pueden generar epidemias del cólera en el plazo de un mes. Pero para otros factores ambientales, como las precipitaciones, es necesario un período de tiempo más largo. Sin embargo, precisaron que “incluso un plazo de ejecución corto, puede proporcionar la suficiente advertencia para poder adoptar medidas preventivas”.

De manera contraria a lo que suele suponerse, el cólera, sigue siendo una enfermedad muy seria en África, India, Bangladesh y América Latina. Hace 30 años se pensaba que se trataba de una patología exclusiva de los humanos, transmitida de persona a persona. Pero en 1980 se demostró que está en el medio ambiente. “Ahora sabemos que puede asociarse a otros organismos en el mar y que se desarrolla localmente”, dijo la doctora Colwell.

La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences de los Estados Unidos, fue una tarea conjunta de científicos de Estados Unidos, India y Bangladesh.

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