lunes, 22 de diciembre de 2008

Sin duda, hay una agresión mediática concertada contra nuestros procesos de cambio

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Antonio Peredo, un senador boliviano del partido de Evo Morales (el MAS), un político y periodista que ha cumplido ya sus primeros 70 años, tranquilamente, en ese tonito muy propio de los andinos de ese país (Bolivia) denuncia indignado la masacre ocurrida el 11 S (11 de septiembre/2008) cuando una pacífica manifestación de campesinos se dirigía a Cobija (la capital de la apartada región de Pando) y fue emboscada por comandos armados, al mando del prefecto opositor, Leopoldo Fernández.

"Fijaté –me dice- este prefecto, uno de los cinco de los departamentos separatistas de la llamada Media Luna, mandó a un sitio denominado Porvenir, a parar la columna indígena campesina que, a pie, cantando y riendo, se dirigía a una cita en Cobija, a respaldar al gobierno popular de Evo Morales.

"Fue una auténtica emboscada. Habían colocado maquinaria pesada en el camino para detener la marcha campesina; pero como la multitud no aceptó que desistiera de su propósito y empezó a presionar para abrirse camino y seguir adelante, pues la guardia pretoriana de Fernández abrió fuego y ocasionó una masacre contra una multitud indefensa. Hasta la fecha (diciembre 11/2008) el saldo es de 20 caminantes muertos, decenas de heridos y desaparecidos. Algunos pretendieron huir tirándose a un río que pasa por el sector y fueron cazados como conejos"

"Un informe de una comisión oficial de UNASUR (Unión de Naciones del Sur) confirma que lo de nuestro 11 S fue una masacre cometida a mansalva por los mismos criminales, que respondían a las consignas y actitudes matoniles de la llamada "Unión Juvenil Cruceña" (de Santa Cruz) que por esos días habían atacado oficinas públicas y a campesinos indefensos. El Prefecto Fernández está detenido, a órdenes de un juez de lo penal de La Paz, ya que una jueza de Pando pretendió ponerlo en libertad y archivar la causa iniciada contra él.

El relato casi macabro de este suceso, sin embargo, fue muy poco difundido por los medios de comunicación del sistema, en la propia Bolivia. Hacia el mundo, vía agencias informativas también del sistema, recorrió en cambio la versión "periodística" que "certificaba" que, en un "enfrentamiento" entre "agresivos manifestantes" y fuerzas del orden de Pando, habían caído un par de decenas de "combatientes". Así fue como publicaron esta información los diarios de Ecuador, al igual que los mass media de nuestros países latinoamericanos.

"Fijaté –vuelve a explicar Peredo- que periódicos locales, estaciones de radio y televisión, que están en manos privadas, en la propia Bolivia, informaron igualmente que manifestantes progubernamentales habían agredido a las fuerzas del orden del Prefecto Fernández y que, por ello, habían tenido que responder con fuego de fusilería, "para defender sus vidas" Y son tan cínicos que, aquí puedes ver (y Antonio me muestra la carátula de un periódico tabloide) que en gran titular de primera página y utilizando palabras claves, a primera vista parece que informa sobre la masacre pero si se lee con atención las palabras en letras blancas, lo que se dice en realidad es que "matones del Gobierno han causado una tragedia" (o algo parecido)

Es una actitud mediática concertada

¿No es esta una demostración del tipo de TERRORISMO MEDIÁTICO que están utilizando los medios del sistema para mentir, tergiversar, manipular los hechos reales? En nuestros países, los medios del sistema están aplicando una estrategia comunicacional, cuyas directrices vienen de fuera (de la SIP, del Grupo de Diarios de América, de Miami, de Bogotá, y hasta de España) en contra de los procesos democráticos y transparentes que están ensayando algunos de nuestros países, que ansían cambios y transformaciones para salir de la miseria, la predación, el analfabetismo, la desnutrición. Y lo hacen con la activa participación de los medios locales y sus paraperiodistas.

Antonio Peredo fue uno de los cuatro invitados especiales a un encuentro organizado por el Colegio de Periodistas de Pichincha (el más numeroso y mejor organizado del país) y que se denominó: "Medios de Comunicación y Democracia en América Latina" En realidad, fue un foro abierto del periodismo ecuatoriano que se reunió en Quito para reflexionar sobre estos temas y para encontrar orientaciones correctas ya que, de acuerdo a la nueva Constitución Política del Estado, debe dictarse una ley del sistema comunicacional.

La denuncia del senador Peredo fue enriquecida por casi todos los participantes en las cinco mesas que se abrieron al debate, entre el 11 y el 13 de diciembre/2008.

Los participantes ecuatorianos, desde distintos ángulos y puntos de vista, coincidieron en que la gran prensa (escrita, radial, televisada y ahora en Internet) había dejado su papel de "imparcial, objetiva, independiente" (que nunca lo tuvo a plenitud) para tomar partido por el sistema imperante, por la bobalicona democracia representativa (de la que habían denostado, a más no poder) y por un alineamiento sin condiciones con los "principios" y dictados del neoliberalismo.

El problema estructural de los medios

Como explicaron varios de los ponentes, el problema de los mass media del sistema es que, desde hace décadas, han sido copados por el poder económico real (empresarios, banqueros, agentes financieros o sus testaferros locales) y como tales, su primera obligación es defender a capa y espada sus intereses. En este proceso, los periodistas de antaño, que podían discrepar, debatir con ideas y fundamentos, denunciar, han sido reemplazados por modernos paraperiodistas, es decir, personajes agresivos, egoistas, narcisos, que creen que una columna de periódico (que ya muy pocos las leen) o el acceso a la pantalla chica les da derechos divinos para juzgar, desde sus pobres visiones, qué es lo bueno y qué es lo malo; quiénes son buenos y quiénes son malos. Y es en esta "misión" que ellos mismos se descubren. Son, más o menos, los modernos fiscales de los nuevos tribunales de la santa inquisición que en estos tiempos tienen el nombre genérico de medios de comunicación del sistema. Por suerte, estos redivivos torquemadas no tienen facultades para mandar a la hoguera bárbara a los infieles, que no creen en las bondades de la política social de mercado, de la democracia imperial, de la globalización, de la deuda externa.

El segundo problema se llama intereses publicitarios, que en el argot mediático ha adoptado el nombre pomposo de marketing (hasta hay especializaciones en las escuelas y facultades de comunicación de universidades privadas) El problema es que la sociedad de consumo (que nos obliga a comprar y comprar, a endeudarnos y endeudarnos) tiene necesidad de un mecanismo que compulse a los y las individuas a adquirir cosas, las necesiten o no. Y para ello, se ha desarrollado una publicidad que, sobre la base de investigaciones sociales y sicológicas, está día y noche, a través de los mass media, especialmente la televisión, diciéndonos qué debemos hacer para ser mas bellos, más distinguidos, más "mejores" como diría un paisano de Pujilí. Esa publicidad, cada vez es mucho más cara y necesaria para el sistema que vivimos. Cada año, las grandes empresas transnacionales de la producción y del comercio gastan miles de millones de dólares en promoción y publicidad. Y a los medios del sistema, desde luego, les condicionan su contratación a fin de que "guarden" una correspondencia con el sistema imperante. En la vecina Colombia, por ejemplo, se ha detectado (el Congreso norteamericano) cómo la Coca Cola, la Bonita Banana y otras transnacionales del mercado han egresado cientos de millones de dólares para el mantenimiento y contratación de capos y escuadrones de paramilitares, que han asesinado a sangre fría a los varones de todo un poblado sospechoso de colaborar con la guerrilla.

¿Quiénes atentan contra la libertad de expresión?

Así que quienes piensen que es posible que los grandes medios del sistema "pueden componerse" están contaminados de esa enfermedad infantil que se identifica con la ingenuidad y que en términos populares se llama "pendejismo".

A los análisis de los ponentes ecuatorianos (los y las) se unieron las denuncias del senador Peredo, de las cubanas Aixa Hevia González y Liuba del Pino, que vinieron por la Unión de Periodistas de Cuba; y la investigadora venezolana americana, Eva Golinger, autora de libros y documentos sobre el caso Chávez y la penetración de la CIA en el proceso venezolano, a través de no pocas y muy bien dolarizadas ONGs, fundaciones. Eva citó el caso, en Ecuador, de "Participación Ciudadana", de "Reporteros sin Frontera" y otros organismos que ofrecen becas, convocan a concursos periodísticos y defienden la "libertad y la democracia" como fachadas de mecanismos de la CIA, actuando para defender el neoliberalismo de los procesos de cambio que se están dando en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, entre otros.

Respecto de la Cuba revolucionaria, la agresión y el bloqueo imperiales, están cumpliendo 50 años. Desde el mismo triunfo de la revolución socialista, comenzó esta campaña que ha recibido del contribuyente norteamericano (vía partidas presupuestarias) miles de millones de dólares para una agresión mediática que no conoce límites éticos o humanitarios. La Asamblea General de las Naciones Unidas (en octubre pasado) condenó como inmoral y genocida la práctica del bloqueo contra Cuba, con violación de toda norma de convivencia pacífica entre naciones que se respeten. Pero, de esto, la gran prensa latinoamericana no dice ni pío, no condena. Solo desinforma y manipula. Cito un caso: el diario El Comercio de Quito, el de mayor influencia política en el país, en su edición del jueves 18 de diciembre/2008, como coletilla a una carta de un lector protestando porque el terrorista de origen cubano, Carlos Alberto Montaner, tiene su columna semanal para decir cualquier cosa contra su país, confesó que este señor pertenece al plantel de colaboradores permanentes del diario. En otros tiempos, se le habría preguntado al periódico: por ética, ¿por qué no contratan algún columnista que en cambio opine con propiedad y conocimiento de causa respecto de la realidad revolucionaria cubana?.

Y para que nadie dude respecto de la verdadera práctica democrática y de libertad de expresión que practica la gran prensa ecuatoriana, debo dejar constancia que periódicos y canales de televisión del sistema, más radios en red, ignoraron por completo este evento. ¿Será pura coincidencia que no le hayan dedicado por lo menos una nota informativa a este evento? Entonces, ¿en dónde están los verdaderos predadores del derecho universal a la libertad de expresión? Y eso para no citar que desde hace rato, los mass media del sistema tienen una larga lista de "indexados" (que están en el index) a quienes solo se les puede encontrar en alguna primera plana o espacio triple AAA si ha cometido o se le acusa de algún delito, de alguna maldad; esto al margen de que si la acusación es verdadera o temeraria.

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