miércoles, 27 de agosto de 2008

México: Trabajadores petroleros

Gerardo Fernández Casanova (especial para ARGENPRESS.info)

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

Conforme a lo trazado en la estrategia, se cumplen las etapas de la lucha en defensa del patrimonio nacional en materia de petróleo. Este pasado domingo se concluyó con el proceso de la consulta pública, mediante el cual más de dos y medio millones de mexicanos se manifestaron en rechazo a las iniciativas de reforma de PEMEX presentada por el gobierno espurio y, en por añadidura y en lo conducente, a la formulada por el PRI de Beltrones.

El comité ciudadano que elaboró la propuesta alternativa por encargo del Gobierno Legítimo y del FAP hizo su entrega formal y ya los senadores del FAP la presentaron para su inclusión en las discusiones de las comisiones senatoriales correspondientes. Todo está listo para que el próximo domingo, en todas las plazas centrales de las capitales de los estados y en la Plaza de la República del Distrito Federal, se realicen las asambleas informativas del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, con lo que se mostrará que la determinación popular es llegar hasta las últimas consecuencias para evitar la entrega de los recursos naturales a la explotación por particulares y para asegurar un operación energética congruente con los intereses de la Nación. El caldero está, pues, en su punto.

Vale la pena detenerse a comentar respecto de la propuesta alternativa que se entregó al Senado. En lo sustantivo, el conjunto de modificaciones legales que se proponen (para el caso y por mandato popular, se exigen) cierra cualquier resquicio por el que pudiera pretenderse una privatización en toda la cadena que constituye la industria petrolera; otorga a PEMEX las condiciones de autonomía presupuestaria requeridas para su cabal desenvolvimiento, sin caer en la trampa de la autonomía de gestión sino plenamente controlada por el estado; prioriza la función detonadora del desarrollo industrial endógeno otorgando preferencia a la ingeniería y a la provisión de insumos, equipos y servicios de origen nacional; establece disposiciones legales para asegurar el fortalecimiento del Instituto Mexicano del Petróleo y de todos los organismos con capacidad de desarrollo científico y tecnológico nacionales, evitando la perniciosa costumbre que privilegió al extranjero; modifica la legislación relativa a los derechos sobre la renta y los ingresos petroleros, en términos de darle mayor transparencia y para permitir a la paraestatal disponer de recursos de inversión para hacer frente a las necesidades de su desarrollo y mantenimiento, incluidas las refinerías, los ductos y las petroquímicas; ofrece los elementos legales necesarios para combatir la corrupción y para asegurar una correcta rendición de cuentas; aporta al diseño operativo del Consejo de Administración para agilizar la toma de decisiones y profesionalizarlas. En resumen, la iniciativa genera un verdadero fortalecimiento de la capacidad del estado para conducir con eficacia y eficiencia el aprovechamiento del recurso natural petrolero y ofrece la garantía de la seguridad energética del país.

Hay sólo un punto en que la propuesta alternativa me parece incorrecta. Me refiero al tratamiento de la participación de los trabajadores petroleros en el Consejo de Administración. En la actualidad los trabajadores participan en el órgano de dirección con cinco representantes del Sindicato de Trabajadores Petroleros, cosa que las propuestas de Calderón y de Beltrones dejan sin cambio. La propuesta alternativa reduce a dos el número de representantes y lo somete a elección libre y secreta por la totalidad de los trabajadores, sin intervención de la directiva sindical. Voy a argumentar:

1.- Lázaro Cárdenas merece toda la gratitud del pueblo de México por la gesta de la expropiación petrolera, pero esta no hubiera sido posible sin la intervención de los trabajadores, primero por su toma de conciencia y la movilización de su fuerza (ni remotamente comparable con los actuales sindicatos) que determinó las huelgas por cuyas exigencias se dio el laudo de la Suprema Corte, el que condenó a las petroleras transnacionales a cumplir las condiciones reclamadas por los trabajadores, lo que constituyó el argumento básico para la expropiación; segundo, por la entrega y la capacidad de los petroleros mexicanos para mantener la industria en operación, aún con el boicot decretado por las empresas y los gobiernos de sus respectivos países, en oposición a la medida reivindicatoria. En México, junto a los monumentos con la estatua de Lázaro Cárdenas, debiéramos tener monumentos al petrolero desconocido. Esto generó un derecho histórico insoslayable, menos aún para una propuesta formulada desde posiciones de izquierda.

2.- El hecho incuestionable de que el Sindicato Petrolero ha devenido en un organismo contrario a los intereses de los verdaderos trabajadores y de la Nación, por causa de la corrupción de su dirigencia, no justifica que se atente contra la vigencia del sistema sindical. Si la representación ante el consejo se elige por fuera del órgano sindical, se atenta contra su integridad. Es como si para curar un mal se receten medicamentos que lo curen, pero que también maten al paciente. La solución, por el contrario, es proveer a la movilización de los trabajadores de base al efecto de que depuren su dirigencia y puedan ejercer un sindicalismo honesto. Me queda claro que una de las facetas de la corrupción de la actual dirigencia sindical es la que le facilita al régimen del fraude electoral su intento privatizador. El fortalecimiento del sindicato y su depuración serán siempre un baluarte en la defensa del patrimonio nacional.

Dicho lo anterior, vámonos con todo en la defensa del petróleo. Nos vemos el domingo en la plaza.
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Conflicto ruso georgiano: La OTAN amenaza los equilibrios

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Esta crisis ruso georgiana que comienza a movilizar políticamente a toda Europa y EE.UU., puede convertirse en una crisis mundial. Dicho esto, no por el carácter militar territorial del problema que es bien acotado aún, sino por su fondo político. Al ampliar el foco, éste tiene un alcance mayor, porque incide en los equilibrios a nivel global, y en el cómo se obtienen.

En el cuadro mayor, Rusia estaría más interesada en este objetivo, no en el sentido de la antigua supremacía pretendida por el poder soviético, sino simplemente para coexistir como entidad en la operación universal. Mal que mal, Rusia no está obsesionada con esta supremacía, ni todavía con instalar una muralla de calibre bélico nuclear para su protección.

En este sentido, que la solución se centre en lo que suceda o decida un organismo como la OTAN, es un contrasentido, y una distorsión en la visión del problema mayor. Recordando otras crisis en la zona en que la OTAN fue un actor principal, se debe enfatizar que los Balcanes no son el Cáucaso, puesto que la variable rusa en el tema de los equilibrios, o los conflictos con la aspiración rusa de poder, conllevan una dimensión de carácter universal.

Al analizar con profundidad los antecedentes de esta crisis, los problemas claramente los arrastra la alianza transatlántica y la OTAN, en su expresión más radicalizada, por su continua óptica expansiva para la preservación de la supremacía. Como que el triunfo ideológico y económico de la Guerra Fría clásica no hubiera sido suficiente.

En rigor, si existieran las bases para un nuevo orden mundial, o siquiera un atisbo de ello, la OTAN debiera dejar de existir o al menos reformular su mandato y estructura, cambiando la direccionalidad de su matriz, como que Europa Occidental fuera a ser devorada por el algún monstruo asiático.

La OTAN es la estructura militar que más poder político ha acumulado precisamente por la debilidad del sistema internacional que supuestamente se administra desde la ONU. En este sentido, hay una contraposición de dos entes: uno, eminentemente militar en el papel como la OTAN, pero que ha adquirido un enorme poder político. El otro, que supuestamente es eminentemente político como la ONU, pero debilitado. Esta contradicción se ha hecho más evidente con el fin de la bipolaridad y esta crisis es un fiel reflejo de ella.

La OTAN nace como respuesta al expansionismo soviético en la confrontación bipolar. Tenía plena justificación frente a la adopción de regímenes socialistas en naciones europeas que por lo demostrado en década y media, todavía no se explica cómo pudieron haber durado tanto bajo la presión soviética.

¿La OTAN subsiste como tal, frente a qué enemigo? ¿Cuál es el acecho? Tal vez se justificaba para un reordenamiento de la situación en los Balcanes de la ex Yugoslavia. Pero la reordenación de las naciones y territorios que estaban bajo el dominio de la Ex URSS, es harina de otro costal, y tanto la OTAN como EE.UU. deben medir su aspiración de expansión y dominio.

Al mismo tiempo, sería de un facilismo prosaico caer en el cliché de la variable energética como el eje de lo que está en juego. Está demasiado manida en la cartilla estratégica. Simplemente existe como parte del cuadro en cualquier parte. Por mucho que existan reservas y fuentes de crudo y gas en zonas no controladas territorialmente por las fuerzas y los países de la OTAN, los recursos energéticos tienen peso y razón de ser, en un engranaje financiero industrial altamente interdependiente, y sobre cuya complejidad no puede actuar ni la obcecación política o la desesperación militar. No basta sólo con tener dominio político o territorial sobre el recurso: hay que preguntarle a los barones de la energía en EE.UU., el Reino Unido, España, Irak, Venezuela o Bolivia, entre otros.

Hoy, la alianza transatlántica está en una posición de supremacía universal casi total, pero aún quiere más, y en ese proceso amenaza a la estabilidad. En la superficie se ve la intervención rusa y su imperiosa necesidad de conservar la integridad y estabilidad, sin embargo el tema real es el reordenamiento político en función de los equilibrios en el nuevo orden mundial. Que la ganancia y la sustentabilidad económica están detrás de todo el ejercicio, es cierto, y son su máquina propulsora.

Pero también es cierto que después de la caída de la ex URSS, el debate acerca de la nueva paz conquistada ha sido, en el mejor de los casos, fragmentado y en el peor, orientado a mantener la matriz de la supremacía occidental, que, como se observa en cualquiera de las actuales zonas de conflicto bélico, es políticamente exagerado. Cuando se indaga en estas zonas, hay un rechazo a Occidente. Y la globalización, entendida con matriz militarista de la OTAN, se transforma en una barbarie por este rechazo.
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